¿Qué necesita WordPress para tener un 50% de cuota de mercado?

En 10 años, WordPress se ha convertido en la plataforma con la que son publicadas casi el 25% de páginas de internet. Con esas cifras, cualquiera podría apostar a que Matt Mullenweg estaría tomando el sol en algún lugar idílico, pero nada más lejos de la realidad:

The next goal is the majority of websites. We want to get to 50%+ and there’s a lot of work between now and then.

As the percentage increases, it gets harder and harder to grow the market share, and we have to grow the market share by doing things we haven’t done in the past – really thinking about the onboarding process, really thinking about the integration with social networks, and with how WordPress works on touch devices, which is going to be the predominant computing platform of the future. These things are going to be really important.

El objetivo es ambicioso. Aplicando el ciclo de vida y muerte de los grandes proyectos de software es de suponer que Automattic se ha hecho ya 2 preguntas:

  • ¿cuál es el porcentaje de mercado restante para una plataforma de publicación de blogs, entre el 25% de ahora y el 100%? Es decir, ¿cuánto falta para llegar al punto de saturación?
  • ¿cómo puede WordPress reinventarse para llegar a nuevos mercados?

La primera se me hace un poco esotérica de responder y es dinámica con el tiempo (según el nivel de acceso a internet aumenta entre la población, etc). De la segunda se pueden inferir algunas cosas de las declaraciones de Mullenweg y desarrollos que se están llevando a cabo en el proyecto desde hace un tiempo.

2 ideas para expandir el mercado de WordPress

La socialización: ganar la plaza pública

WordPress es hijo de una época donde lo difícil era publicar. Salió vencedor de la batalla por ser la plataforma de publicación por defecto, pero en el proceso el mundo cambió de varias maneras. Si a principios de siglo el descubrimiento de contenidos se hacía en base a herramientas como los planets, agregadores o las recomendaciones semanales en los blogs, en la actualidad son las páginas de contactos como Facebook, Twitter o Linkedin las que centralizan los procesos de descubrimiento. Esta invisibilización supone un reto para WordPress, sobre todo teniendo en cuenta que esas plataformas permiten también la publicación de contenidos.

El servicio de blogs online que mantiene Automattic basado en WordPress sí ha intentado ofrecer una experiencia similar llamada Reader, aunque está más enfocado a ser un lector de contenido y no a dotar de experiencia social. Es una incógnita lo que tiene en mente Automattic de cara a fortalecer la experiencia social con WordPress, pero parece poco probable que se lance a crear una página de contactos propia para competir con Linkedin o Facebook. Históricamente ha apoyado ciertos proyectos como buddypress o bbpress que permiten la creación de redes sociales personales. Me parece que haría bien en profundizar en ese camino y asociarse con proyectos de socialización distribuida. En este sentido, esfuerzos como el plugin que conecta WordPress con GNU-Social son la clase de cosas de las que Automattic se beneficiaría.

Onboarding y la publicación de sectoriales: de blogs a apps

Pero el mundo ha cambiado no sólo en cómo la gente encuentra contenido, sino también en lo que se publica: mensajes de estado, fotos, notas, videos, etc son tipos de contenido para los que WordPress no es la plataforma por defecto. Hay otros. Por varias motivos, pero no el menos importante es que simplemente es más sencillo hacerlo en otros lugares. Si uno piensa cómo construir un Twitter (mensajes de estado), un Etherpad (notas), un Instagram (fotos) o un Youtube (videos) con WordPress lo más complejo será adaptar el flujo de publicación para que sea tan sencillo como en esas otras aplicaciones.

Cualquiera que haya probado, por ejemplo, las aplicaciones móviles de Instagram y WordPress aprecia de inmediato por qué es poco probable que éste último se convierta en la plataforma por defecto para publicación de fotos. Simplemente, es mucho más complejo. Los años no pasan de vacío y las decisiones que han tomado a los inicios -como por ejemplo, una “biblioteca de contenidos”- siguen estando ahí, en el software, forman parte del patrimonio de WordPress. El modelo conceptual del producto limita lo que puedes hacer: ¿qué son las fotos?, ¿archivos multimedia para gestionar e introducir en el contenido (los posts) o contenido que editar y publicar en tu red como en Instagram? Esa diferencia de concepto es clave en el flujo de publicación.

Éste es otro de los retos que tiene WordPress: ¿cómo optimizar el flujo de publicación para superar a aplicaciones sectoriales, pero no molestar a la gente que ya está usando la plataforma? El camino que tomes ante esta disyuntiva puede llevarte a a la saturación de funcionalidades en tu software, haciéndolo inusable para unos y otros. De momento, la respuesta ha dado WordPress parece inteligente: «dejemos que lo hagan otros». Éste es el cambio que se puede producir con la nueva arquitectura basada en un API REST. Aunque pueda parecer algo técnico o superficial, tiene en realidad un calado mayor: además de dar cancha a tecnologías modernas en la creación de temas, permitirá crear flujos de publicación adaptados al producto que desees construir. Y esto significa que WordPress puede abrir nuevos mercados pasando a convertirse en una plataforma de apps, no de blogs.

Conclusión

Hasta ahora, lo que hemos hablado son sólo posibilidades. Lo único cierto es que, hace 1 año, Automattic ha conseguido 160 millones de dólares, 10 veces más de lo que tenía en capital externo en sus primeros 10 años de vida. ¿Señaliza esta inversión que esperan tener 10 veces más impacto en los años venideros? Bueno, eso está por ver. Pero, sin duda, llegar al 50% del mercado no es una tarea sencilla.

 

He dado de baja mi cuenta de pago de Spotify. Lo cierto es que es un servicio que me daba mucho valor, funciona muy bien y llevaba años pagando gustosamente. Pero estos días se ha actualizado la política de privacidad con cosas difíciles de entender (acceso a mis contactos, fotografías, etc) si no es desde el enfoque de que yo soy el producto y esperan vender mis datos a terceros. No me gusta ser un producto. Pequeños detalles como llevar ropa con un logo visible me horroriza; si quieren que les lleve publicidad que me hablen en términos de contratos: ¿cuánto me pagas por llevar tu logo en mi camiseta? Pagar la cuota de spotify y además ser yo vendido, pues no me apetece. Por eso he cancelado mi cuenta de pago y desinstalado la aplicación de mis dispositivos móviles.

Innovar para sobrevivir

Las empresas sacan productos a mercado para ganarse la vida. Pero una vez lo haces, las oportunidades de mantener las ventas/beneficios en el tiempo con el mismo producto son cada vez menores.

Por un lado, en el mercado la oferta de productos similares de menor precior y/o mayor funcionalidad aumenta con el tiempo. Para protegerte, es sensato sacar nuevas versiones que aporten algo nuevo y permitan mantener los márgenes, bien sea consiguiendo nuevos clientes o con la actualización de los actuales a la nueva versión del producto. En esa carrera, llega un punto donde la demanda se resiente: los clientes ya tienen el producto que hace casi todo lo que necesitan, ¿y para qué van a cambiar a una nueva versión con los costes que eso tiene? Por lo que te ves empujado a integrar un número mayor de funcionalidades que van dirigidas a un menor número de usuarios. Si no lo haces bien, es muy fácil acabar con un producto tan lleno de cosas que es imposible que nadie esté contento y hacer la misma tarea les llevará a todos más tiempo. En ocasiones lo mejor es saber decir no:

Por otro lado, los costes de producir algo que la gente desee comprar aumentan con el tiempo: tu productividad y eficiencia se ven mermadas por adaptaciones del producto a cambios tecnológicos propios o del ecosistema, la complejidad derivada del crecimiento y los compromisos que has tomado con el tiempo. En ocasiones, necesitarás hacer cambios profundos que afectarán a tu base instalada de usuarios, a las que quizás no les interesa el cambio que propones por lo que no actualizarán a la nueva versión o, peor todavía, hablarán mal de tu producto. Esta fuerza no visible te empuja a ser más conservador con lo que haces, con el consecuente coste de oportunidad.

2015-08-18 15.17.20En definitiva, el tiempo y las iteraciones meten presión en tu producto. Una nueva versión o funcionalidad no significa simplemente incluir un icono más en el menú o crear una nueva función en el código. La complejidad aumenta con cada añadido y si no la controlas, tu atractivo en el mercado y tu capacidad de reacción serán cada vez menores.

El corre que te pillo de la industria del software

La historia de la mayoría de empresas de software se podría resumir de esa manera: como un corre que te pillo en el que se puede estar un tiempo indeterminado, con las amenazas constantes de que el mercado llegue a su punto de saturación o tu producto se quede desfasado.

Las compañías están programadas para crear nuevas versiones del producto, pero no nuevos productos. Microsoft, luego de tener el monopolio de los sistemas operativos erró al calcular el impacto que tendría internet con consecuencias en su negocio que duran hasta hoy, siendo Google y Apple los grandes beneficiados. ArcGIS, hace una década el producto cuasi-monopolista del mercado de sistemas de información geográfica, ha visto cómo le crecen los enanos con el inicio de siglo: productos de software libre que lo sustituyen para gran parte de las tareas y compañías como CartoDB o MapBox que han sabido leer mejor en un primer momento las oportunidades de internet para el sector SIG. Casi la totalidad de los productos que ha sacado Adobe después de Illustrator han sido resultado de adquisiciones de otras compañías. Y así un largo etc.

genesis-adobe-products

Particularmente con la emergencia de internet y el empuje del software libre, el sector ha sufrido movimientos profundos durante los últimos años, y uno de los patrones que vemos emerger es que las compañías se están moviendo mayoritariamente a un modelo de negocio basado en subscripciones. Un modelo de subscripciones permite reducir el time to market a la vez que los usuarios pagan por las actualizaciones, que no están garantizadas en un modelo de licencia.

Lo cierto es que crear nuevos productos no es sencillo. Sobre todo cuando las fuerzas que degradan tus márgenes son, en un análisis cortoplacista, tan lógicas y apetecibles que es fácil dejarse llevar por ellas: «añade esta funcionalidad, que así firmamos el contrato con este nuevo cliente», «haz un apaño aquí con el código, total es más rápido y funciona lo mismo», etc. En ocasiones, seguro que traen algún beneficio inmediato a corto plazo. Para las empresas que no tenemos un talonario que usar cuando se esté muriendo la gallina de los huevos de oro, esto es un peligro evidente. A falta de talonario, nos toca agudizar el ingenio. Para sobrevivir debemos ser más cuidadosas que las grandes, ampliar miras y aprender a reinventarnos con el tiempo. Vivir arrebatados por el cambio.

Mi blog y yo

Llevo escribiendo en diferentes avatares de este blog casi 10 años. Gracias a él, publiqué artículos en el periódico tecnológico de mayor tirada de Galicia, conocí a mi mentor en el mundo de la empresa, trabajé en una de las compañías de software libre más importantes del mundo e inicié el contacto con un montón de gente interesante con la que, a lo largo de los años, he podido hacer proyectos conjuntos, tomarme unas cañas y ganar nuevas amistades. Este blog es parte de lo que soy. No siento éso de ninguna otra actividad en internet.

Lo cierto es que llevo un tiempo nutriéndolo de más contenidos que los que tiene un blog al uso: un glosario, las distintas guías que van creciendo o los libritos sin ISBN que voy escribiendo cuelgan de él. Últimamente, me he animado también a incluir miniposts, breves comentarios con enlaces. Lo hice porque me apeteció y pude hacerlo.

Por otro lado, en mi lector RSS tengo unos 42 blogs imprescindibles. De ese tipo de gente que merece la pena leer porque son auténticos, cada uno a su manera, y me aportan una visión única del mundo que vivimos.

Cuando leo que los blogs son passè y lo cool son las páginas de contactos me viene a la cabeza Flip, de la Oveja Mansa. Simplemente cierro la pestaña y voy a otra cosa. Pero también hay días en que me revelo y digo: no, estás equivocado, lo antiguo es pensar que un producto, una página de contactos o un centro comercial de internet, aporta más que relaciones concretas con personas de carne y hueso, que escriben en su blog. Lo que importa no son el número de comentarios o favoritos que consigues. Lo importante es qué te aporta lo que haces y cómo tu vida es mejor por ello.

Cuando estoy en esos días, si alguien como Pablo sugiere recuperar la bandera del blogueo, simplemente saco mi teclado y escribo. En mi blog. Que me devuelve con creces cada minuto que invierto en él; que me permite cambiarlo y adaptarlo a lo que deseo en cada momento; que seguirá estando aquí cuando cierren todas las páginas de contactos de internet.

Oveja mansa

Oveja mansa está escrita en primera persona, en la voz de Sandra Foster, una científica que trabaja para HiTek investigando el origen de las modas. HiTek desea saber cómo predecirlas para poder llegar a crearlas, pero la doctora Foster no está avanzando en su investigación. En vez de eso, se mete en líos por ayudar a un compañero a que no pierda su empleo. Foster, de 30 años y que busca su pareja ideal en la sección de contactos de periódicos locales, pasa su tiempo entre la oficina, la biblioteca y centro comercial; es ahí donde surgen sus afilados y agudos comentarios sobre la vida, el universo y todo lo demás. Pero sigue sin encontrar el origen de las modas.

Lo cierto es que Oveja mansa tiene diálogos para recordar y alguna escena maravillosa, como la del cumpleaños de la hija de una amiga donde Connie Willis aprovecha para diseccionar las diferentes maneras en que los padres tratan con hijos díscolos. La “técnica de reproyección de acciones negativas en energía proactiva” me recordó mucho a los mecanismos educativos de los padres de Ned Flanders!

Es una novela entretenida, con un aire costumbrista y ligeramente pasteloso que le queda muy bien. Pero a pesar del tono de comedia y haber sido publicada hace 20 años, es una historia brutalmente actual. Dibuja un mundo donde la estupidez gana terreno a pasos agigantados. Reflexiona sobre la influencia de la casualidad y la suerte en nuestras vidas pero también dignifica el espíritu hacker con un aire muy Feynman. En cierto sentido, Connie Willis nos está lanzando un preaviso, un

“hoygan, que esto se va a la mierda y nos estamos quedando sin cajeras que den bien el cambio, científicos que hagan ciencia y camareros que sirvan un café sin interrogatorio previo. Hagan algo. Piensen por sí mismos. No se dejen llevar por las modas. Al menos, no demasiado”.

Esta semana ha tenido mucho impacto el artículo de NYT sobre las malas prácticas de trabajo en Amazon. Algunos empleados actuales negaron que eso sea así, ahora y el propio Jeff Bezos se vió obligado a realizar un comunicado público. Hay decenas de personas que aprovecharon para cobrarse las rencillas y han publicado historias de todo tipo. Con todo, el debate inicial sobre la maldad de Amazon ha ido derivando a algo mucho más interesante: ¿trabajar más horas nos hace más productivos? ¿seguro? ¿es Ford un espejo en que mirarnos para reducir la jornada a 30h/semana? ¿nos haría eso más productivos?

Webs de gobiernos

Recientemente he ido a visitar la nueva web del Kremlin. Os recomiendo que naveguéis un rato por ella y leáis sobre los principios que guiaron su desarrollo, contiene un montón de detalles realmente buenos: un lenguaje enfocado al usuario, jerarquía visual/tipográfica muy clara y componentes interactivos que hacen que la experiencia de navegación sea fluida.

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Ha costado alrededor de 300.000€ y el equipo que la ha llevado a cabo ha estado fuertemente inspirado por la filosofía y visión que el departamento digital del Reino Unido incorporó a sus servicios hace unos años.

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Por mucho que el GDS haya publicado cómo trabajaban o liberado su código, por la velocidad a la que nos tienen acostumbrados a reaccionar los gobiernos, oir cosas como user needs, not goverment needs o Make things open: it makes things better suena todavía a algo muy novedoso.

La web del Kremlin, conjuntamente con la de Suecia para extranjeros, entra en mi catálogo de webs gubernamentales favoritas.

sweden

Screenshot from 2015-08-13 16:44:27Este librito de Luke Wroblewski contiene mucha sabiduría de diseño de interacción. Cuenta algunas de las micro-decisiones aplicadas en el desarrollo de Polar, una aplicación de encuestas que ha comprado Google hace poco menos de un año. Es ilustrativo en cuanto relata una historia de adaptación en el mundo real: fragmentación de dispositivos (tanto por pantalla como por dispositivos de input), los retos de adaptar una aplicación a diferentes lenguajes de diseño, etc. Aunque muy enfocado a entornos móviles, hay lecciones aplicables a otros entornos.