De la abolición de la propiedad intelectual

Una vez centrado el debate, se puede empezar a discutir: ¿están los mecanismos jurídicos actuales funcionando como debieran?

Los datos nos dicen que no: la propiedad intelectual, no sólo no ha aumentado la innovación, sino que ha creado una industria altamente concentrada y muy poco innovadora. En el caso de la industria farmacéutica esto tiene además consecuencias peligrosas. En el caso de la informática, se ha ido desarrollando un movimiento contestatario y vanguardista que ha roto las bases mismas de la industria informática convencional (venta de licencias de producto) obligándola a reconvertirse o perecer.

Así, la experiencia del software libre (y ahora también los estudios económicos) nos demuestran que, en este momento histórico, la propiedad intelectual no es necesaria [PDF ] para garantizar la innovación y la justa remuneración por el trabajo realizado, sino todo lo contrario: está siendo perjudicial.

El estudio que reseña el New York Times dice expresamente que …

The two researchers have analyzed data from 1976 to 1999, the most recent year with complete data. They found that starting in the late 1990s, publicly traded companies saw patent litigation costs outstrip patent profits.

Llegados a este punto, es claro que la propiedad intelectual no funciona y que argumentar de un modo cuasi-religioso a favor de ella es una actitud irresponsable. Parece claro también que no debemos aferrarnos al status quo defendiendo un mecanismo que genera más problemas de los que pretende resolver. Por estos motivos (éticos y económicos), apoyo la abolición de la propiedad intelectual.

Principales referencias:

¿De qué hablamos cuando hablamos de propiedad intelectual?

Leyendo un post de La pastilla roja me siento un poco defraudado. Un blog que es uno de mis referentes… y que en este caso es tan poco riguroso.

Lo principal que uno debe conocer cuando se enfrenta a su estudio, es que la propiedad intelectual es un mecanismo estatal que pretende incentivar la innovación y recompensar al creador. Nada más, pero tampoco nada menos. Y en eso se equivoca Sergio Montoro en este post. Él le otorga categoría de derecho natural. Y no. No es eso cierto. Dejémoslo claro. La propiedad intelectual no forma parte del derecho natural ni mucho menos, sino que forma parte del derecho positivo. Es decir, es una medida puesta por el Estado en aras de mediar entre los intereses públicos (que existan más y mejores medicamentos, programas de software, cultura, …) y los privados (la justa remuneración de los creadores).

Pero “las relaciones jurídicas y sociales dan forma a lo posible hasta convertirlo en lo real“. Y ése es el centro del debate. ¿Son adecuadas las relaciones jurídicas heredadas del industrialismo para la era de la información? Desde esta base es desde la que podemos empezar a discutir… ¿qué ocurriría si ese mecanismo ya no fuese válido? ¿qué si ya no sirviese para la labor para la que fue creado? El debate serio que debemos tener es ése, y no otro cualquiera cuasi-religioso. Porque lo que está en discusión es un sistema de propiedad intelectual adecuado a las condiciones del siglo XXI, no al del XIX.

Es tan necesario como debe ser riguroso, porque no es trivial el resultado del debate ni el mundo que se configura en torno a él.

Debian Long Tail

Estoy aprovechando las vacaciones para finalizar mi trabajo final de asignatura. En la materia de introducción del máster se han tocado varios temas de soslayo, muchos de los cuales me interesan enormemente, por lo que me ha costado realizar la propuesta. Finalmente tuve que descartar otros 2 que tenía en mente:
  • El régimen de Propiedad Intelectual: efectos sobre el desarrollo y la innovación.
  • La lógica de la abundancia: un estudio sobre las bases económicas de la produción de intangibles en la era de la información.
Si hasta los títulos tenía.. pero de igual modo que en las películas, uno es esclavo de sus palabras y tiene el derecho a permanecer en silencio… aunque pocas veces yo lo ejerza xD

Me explico. Veréis, durante una de las clases, Gregorio nos presentó un paper sobre el copyright de Debian a lo largo del tiempo. El estudio formaba parte de la nueva rama de investigación que quiere iniciar la gente de Libresoft y que trata de responder a la pregunta: ¿cómo las comunidades de usuarios y las compañías colaboran en el desarrollo de software libre?

Este estudio en concreto, consistía en analizar el copyright de todos los paquetes incluidos en debian con el objetivo de determinar a quien pertenecía. Los resultados son claros: el porcentaje de código con copyright de las empresas era del 14% en la Debian Hamm (1998) y supone un 20% en la Debian Sarge (2005), una cantidad no despreciable pero tampoco demasiado relevante con respecto a la producción individual (en torno al 60%).


Este resultado podría dar a entender que la presencia de las empresas en la comunidad (como desarrolladoras de software) es muy limitada y que se están especializando en otras tareas, por ejemplo: márketing, comercialización de producto, integración, etc.

Fue entonces cuando me erigí en defensor de las empresas como desarrolladoras (Roberto, luego de nuestra experiencia con la empresa CAD… todo ha cambiado! ;D). Como decía, me erigí en defensor de la producción empresarial diciendo algo como:

Me parece que la participación de las empresas está distorsionada por la naturaleza del estudio.

Si -tal y como supongo- la distribución del tamaño de los paquetes en Debian sigue una distribución paretiana, es decir, un modelo Long Tail, existirán muchos paquetes muy pequeños creados por un sólo desarrollador individual, concentrándose la participación de las empresas en los paquetes de mayor tamaño.

Creo que si realizamos el mismo análisis para el 20% de los paquetes de mayor tamaño (por seguir la ley de pareto), el copyright en manos de las empresas aumentará notablemente y superará al copyright de personas individuales. Esto dará una medida de la participación más realista, ya que los paquetes mayores suelen ser más críticos: el kernel, el entorno de escritorio, el sistema de ventanas X11, etc. Se podría argüir así todo lo contrario: la participación de las empresas en el desarrollo de software es crucial.

Y claro, uno no puede tirar una piedra de este calibre ante los libresoft y esconder la mano. Así fue cómo surgió mi trabajo. Por lo que, en estas vacaciones, me toca realizar análisis del copyright de Debian que demuestren -o tiren abajo- mis hipótesis.

Como además estamos en Navidad, la gente de Libresoft me ha cedido amablemente los datos recopilados en su estudio para que pueda jugar con ellos (gracias chicos!). Ahora mismo me siento como un niñito con zapatos nuevos… jugando con su copyright 😀

Curso sobre las comunidades

Hace unas semanas que hemos iniciado el curso de “Dinámica de las comunidades de software libredel máster. En este curso, llevado por los libresofts, hemos tenido la oportunidad de acercarnos a algunas de las herramientas, papers y proyectos de investigación punteros sobre las comunidades de software libre. Son tan punteros .. que algunos son secreto de estado … o están a penas en fase beta! (que, de cualquier modo… es la fase habitual de un proyecto de software).
A través del estudio de 3 proyectos de cliente de correo (Balsa, Evolution, Sylpheed) hemos tratado varios temas como la estructura social subyacente a un proyecto, el proceso de integración en uno, roles presentes, …

En siguientes post, trataré de hacer una breve introducción al uso de algunas herramientas. Pero para ir abriendo boca, podéis seguir los materiales del curso desde mi slideshare o investigar a partir de los enlaces del del.icio.us etiquetados como freeswmaster.

Y para los paparazzi … algunas fotos también estoy sacando 😛 (aunque ya menos.. verdad compañeros?). Para comprender lo bien que nos lo pasamos, sólo hay que ver la sonrisa de Isra cuando se pone en plan apocalíptico… ¿qué pasaría si … ? y entonces le viene esa sonrisa de Dr. Maligno a la boca… en fin, profesores… 😀

Los mumis del software libre

En los últimos posts, he tratado de introducir los conceptos de potlacht y mumi, para, a partir de ellos, construir una analogía con la actualidad. Aceptando ahora esas condiciones de partida, podemos centrarnos de lleno en explicar el papel de los mumi y preguntarnos quiénes son los del siglo XXI.

Como hemos explicado, en entornos económicos que siguen la lógica de la abundancia, como en el software libre, aparecen ciertas estructuras y agentes especiales: los potlacht y los mumi por seguir la terminología de Harris.

Asociando esos patrones antropológicos con la época actual, parece sencillo defender que, por ejemplo, Richard Stallman o Google (enlazo a un listado de servicios y productos) son nuestros actuales Mumis, puesto que consiguen agregar voluntades en torno a un proyecto ideológico o facilitar el uso masivo de las herramientas asociadas a internet (gmail es sin duda la killer app de los correos on-line, blogspot fue la plataforma de referencia en los blogs, con google docs han reinventado la manera de trabajar, …).

Por otro lado, el patrón potlacht, puede perfectamente asociarse con los bounties (eventos que tratan de incentivar la creación de código libre), de los que ya hablamos. Pero de hecho, podemos ir más allá y decir que el potlacht, podría asimilarse a la manera misma en que se construyen algunos proyectos de software libre: agregación de múltiples voluntades convergentes de un modo intenso y durante un intervalo de tiempo limitado, pero cuyo esfuerzo repercute (o se redistribuye) a toda la comunidad (con la creación del producto/servicio).

Es ésta idea la que he rescatado brevemente (y de la que prometí escribir chicos :D) durante el curso que estamos tomando ahora en el máster (dinámica de las comunidades de software libre).

Me parece muy interesante esta analogía porque si la clave de un proyecto libre es crear la comunidad, conocer los patrones del entorno en que nos movemos es imprescindible.

Informacionalismo como Sociedad Redistributiva

Siguiendo la metáfora de Sociedad Recíproca VS Sociedad Redistributiva, se puede argüir fácilmente que en la actualidad estamos en la segunda más que en la primera.

Las condiciones del informacionalismo de la sociedade red son enormemente concordantes con las enumeradas por Harris y que provocan los potlatch o “festines competitivos” en las sociedades redistributivas. Si recordamos las condiciones de partida de Harris vemos que:

  • no existen instituciones políticas formales capaces de integrar las aldeas independentes en una estrutura común: el potlatch aúna el esfuerzo productivo de poblaciones mayores que las que puede movilizar una única aldea.
  • un conjunto de aldeas tiene diferentes microhábitats: el potlatch actúa como compensador automático de las fluctuaciones anuales en la productividad debidas a las condiciones de pluviosidad, temperatura, etc.
  • todos tiene igual acceso a los medios de subsistencia: el potlatch sirve para impedir que la fuerza de trabajo retroceda a niveles de productividad que no ofrecen margen de seguridad en época de crisis (guerras, catástrofes naturales, …).
  • es posible aumentar la duración e intensidad del trabajo sin inflingir daños irreversibles a la capacidad de renovación del hábitat.

Así, vemos cómo las dos primeras condiciones nos hablan de la organización de la sociedad, de su interdependencia. Nos hablan de la globalización, que queda caracterizada a la perfección en esos términos. Es justo recordar aquí las palabras de Stiglitz para mostrar la inexistencia/ineficacia de instituciones políticas formales capaces de integrarnos en una única aldea global cohesionada:

Nunca fue mayor la necesidad de organizaciones internacionales como el FMI, el Banco Mundial y la Organización Mundial de Comercio, y rara vez la confianza en estas instituciones fue más baja.
[…]
La teoría económica no dice que todos ganarán con la globalización, sino solamente que las ganancias netas serán positivas, y que los ganadores, por ende, podrán compensar a los perdedores y aún así salir beneficiados.

Las dos últimas condiciones de Harris nos hablan del modelo de desarrollo, de la economía. Si asumimos la economía de la información como paradigma de nuestra sociedad, podemos observar cómo se cumplen también las anteriores condiciones a la perfección. Puesto que la información sigue la lógica da abundancia, es posible que todos tengan igual acceso a los medios de producción. Queda esta condición dibujada con la ya mítica frase de Bernard Shaw:

Si tienes una manzana y yo tengo otra, al intercambiarlas seguimos teniendo cada uno sólo una manzana. Sin embargo, si tienes una idea y yo otra, al intercambiarlas ambos tenemos dos ideas.

Permitiendo además este tipo de economía aumentar la duración e intensidad del trabajo sin inflingir daños al ecosistema.

En este punto es necesario decir que la situación actual es muy desigual, de hecho, existe un conflito que se conforma como el principal en nuestra época: la necesidad de que la información sea libre para que todos tegan acceso a los medios de produción.

Éste es el principal escollo para que la aldea global sea una sociedad redistributiva y no otra forma de imperialismo.

Potlatch, reputación y mumis

Como anunciaba al inicio, una de las intenciones de este blog es hablar de software… pero no sólo, ya que considero lo ocurrido en el mundo del software la avanzadilla de un cambio estructural mayor.
Para empezar a tratar el tema, hoy traduciré un texto que había publicado anteriormente, pero en otro blog. Y para entender lo que ocurre, es positivo analizar la situación con los ojos de un antropólogo.

Marvin Harris es la principal cabeza del materialismo cultural. Una rama antropológica que trata de explicar los fenómenos culturales (mitos, tabúes, …) desde una perspectiva material.

En Vacas, cerdos, guerras y brujas, durante el capítulo dedicado a El Potlatch, Harris nos ofrece una distinción entre las sociedades redistributivas y las recíprocas a través de la explicación del fenómeno potlatch.

Según él, las sociedades o sistemas económicos recíprocos son…

una forma de intercambio económico que se adapta principalmente a condiciones en las que la estimulación de un esfuerzo productivo extra intensivo tendría un efecto adverso para la supervivencia del grupo.

Estas condiciones están presentes entre algunos cazadores y recolectores como los esquimales, semai y bosquimanos, cuya supervivencia depende totalmente del vigor de las comunidades naturales de plantas y animales existenes en su hábitat.

Si los cazadores ponen en práctica de repente un esfuerzo concertado para capturar más animales y arrancar más plantas, corren el riesgo de deteriorar permanentemente el aprovisionamiento de caza en su territorio.

Por el contrario, las sociedades redistributivas…

eliminaron la dependecia primordial de la reciprocidad cuando fue posible aumentar la duración e intensidad del trabajo sin inflingir daños irreversibles a la capacidad de sustentación del hábitat.

Precisamente esto se logró cuando los animales y plantas domesticados sustituyeron a los recursos alimentarios naturales. En líneas generales, cuanto más trabajo se dedica a plantar y criar especies animales, mayor cantidad de alimentos se puede producir.

La única dificultad estriba en que la gente no trabaja habitualmente más que lo estrictamente necesario. La redistribución fue la respuesta a este problema.

En este contexto explica Harris el fenómeno potlatch o los festines competitivos que ciertas tribus practicaban:

Un consumo y despilfarro conspicuos que no encontraban parangón ni siquiera en la más despilfarradora de las modernas economías de consumo.

Hombres ambiciosos, sedientos de status competían entre sí por la aprobación social dando grandes festines. Los donantes rivales de los festines se juzgaban unos a otros por la cantidad de comida que eran capaces de suministrar, y un festín tenía éxito sólo si los huéspedes podían comer hasta quedarse estupefactos, salir tambaleándose de la casa, meter sus dedos en la garganta, vomitar y volver en busca de más comida.

Este fenómeno hizo pensar a muchos expertos que no se podían explicar los estilos de vida en términos de factores prácticos y mundanos (comida, sexo, energía, factores ambientales, …). Harris defiende, por el contrario, que sí es posible:

Si consideramos todas las aldeas kwakiutl como una sola unidad, el potlatch estimulaba el flujo incesante de prestigio y objetos de valor que circulaban en direcciones opuestas.

Para seguir diciendo…

En su núcleo fundamental el potlatch es un festín competitivo, un mecanismo casi universal para asegurar la producción y distribución de riqueza entre pueblos que no han desarrollado plenamente una clase dirigente.

Sintetizando…

En condiciones en las que todos tienen igual acceso a los medios de subsistencia, la donación de festines competitivos cumple la función práctica de impedir que la fuerza de trabajo retroceda a niveles de productividad que no ofrecen margen de seguridad en crisis como la guerra o la pérdida de cosechas.

Además puesto que no hay instituciones políticas formales capaces de integrar las aldeas independientes en una estructura económica común, la donación de festines competitivos crea una extensa red de expectativas económicas. Esto tiene como consecuencia aunar el esfuerzo productivo de poblaciones mayores que las que puede movilizar una aldea determinada.

Finalmente, la donación de festines competitivos actúa como un compensador automático de las fluctuaciones anuales en la productividad entre un conjunto de aldeas que ocupan diferentes microambientes: hábitats de la costa, de lagunas o de altiplanos. Automáticamente, los festines más importantes de un año dado tendrán como anfitriones a las aldeas que han gozado de las condiciones de pluviosidad, temperatura y humedad más favorables para la producción.

El potlatch es, por lo tanto, un mecanismo que tienen las sociedades redistributivas para asignar los recursos de los que disponen de la manera máis eficiente y segura.

En este contexto, son necesarios determinados agentes que estimulen y garanticen la generación de valor (productividad e innovación): los mumis.