De la educación, por Salman Khan

En este blog han estado Ken Robinson e Isaac Asimov hablando de la problemática de un sistema educativo diseñado para la era industrial y la educación a la carta, respectivamente. Hoy tiene la palabra Salman Khan, que nos explica su experiencia con la Khan Academy y el uso de tecnología en la clase: Let’s use video to reinvent education.

En palabras de Fran:

«Khan Academy es lo más cercano hasta el momento al sueño de Asimov sobre la educación moderna, y nos sitúa relativamente cerca del Manual ilustrado para jovencitas

Dentro video!

On delivering software

More than ten years ago, some visionaries got together in the mountains of Utah to relax, ski and discuss on the challenges of their profession. That was the very moment when the Agile movement cristallized. They wrote a manifest and 12 principles. The first gem goes like:

Our highest priority is to satisfy the customer through early and continuous delivery of valuable software.

And only now we all are understanding what they mean. Even them.

In Software G Forces: the effects of acceleration, Kent Beck discusses the technological and business challenges of making your releases shorter. And why that matters (see also a good summary of Beck ideas by Mary Poppendieck).

On the other hand, Jeff Humble and David Farley have published a (jolt-award wining) book called Continuous delivery, which goes (technological) deeper on the value proposal done by Beck. I highly recommend this talk by Jeff at DevOps Hamburg and the introductory article.

Seems that it takes 10 years for the new ideas to mature and emerge in other shapes and wrappings. Nice to see that we, (“software deliverers”) as a profesion, are continuously improving.

Los desposeídos

DispossessedLa historia gira en torno a Shevek, un físico teórico de Anarres que viaja a Urras para completar su Teoría General del Tiempo. Es a través de ese viaje que Le Guin, nos presenta dos mundos muy diferentes: el anarquismo de Anarres frente al estatisto capitalista de Urras.

Me ha encantado. No en la medida en que me impactan los libros de Stephenson, que es como si me abriesen el cerebro en canal. No es un libro que hable de la superpoblación o la influencia de la tecnología en el desarrollo de las sociedades, no te ayuda a comprender el por qué las tecnologías de generación de energía distribuidas significan libertad individual. No. No es tampoco una apología del anarquismo pero sí una gran simulación: «Tiene que parecerse mucho a esto», pensé a medida que avanzaba. En el fondo es mucho más sencillo y sincero: habla de nuestro día a día, de las relaciones que tejemos con nuestros iguales. Le Guin retrata magistralmente cómo sería una sociedad autogestionada, sus problemas e incentivos. No es que viva yo en un mundo anarquista, pero sí he participado en organizaciones autogestionadas no jerárquicas, que generan espacios de relación similares. Me parece que la novela refleja muy bien el día a día de este tipo de entornos, pero también dos de sus problemas principales: el de la representación (el poder y capacidad de filtro que obtienen los representantes de la organización hacia el exterior) y el de la conservación (a base de rutinas crear una cultura que suprima cualquier intento de modificarla, limitando que se acepten innovaciones y, por tanto, firmar su acta de defunción).

A nivel literario me ha gustado el desarrollo de los personajes, muy natural y paulatino, con mucho sentido. Nada de licencias forzadas para que todo encaje en un final magistral. Tambien el modo en que la historia pivota en torno a 2 líneas temporales: los capítulos pares retratan la vida de Shevek en Anarres en un momento anterior a su viaje; los impares, en Urras. Se puede decir que, de todo el libro, lo que menos me ha gustado es el desarrollo de Urras; seguramente porque lo comparo con La Tierra, año 2012.

Sin duda un libro imprescindible para aquellos que les interese la autogestión y no tengan miedo a conocer sus límites y debilidades. En el fondo, es una utopía ambigua.

Me levanto temprano para liberar mi bandeja de entrada. Me preparo mi earl grey matutino. Respondo correos. Cuando termino, repaso los últimos días de RSS. Leo en diagonal algunas de las recetas de Cocinillas que, en apenas un par de semanas, tiene 4 usuarios y 10 entradas! Me encuentro luego con un par de reflexiones sobre el pasado congreso socialista: la primera reflexionando sobre la democracia, la segunda sobre la banalidad y vacuidad del evento. Y me pongo contento de repente. La red empieza a tejer un ritmo propio, empieza a parecerse a lo que me gusta. Buenos días!