The making of Prince Of Persia

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Me he pasado las navidades a finales de los 80, sumergiéndome en el mundo de Jordan Mechner, a través del diario cómo se hizo Prince of Persia.

Escrito en formato diario, resume 2 etapas vitales claramente diferenciadas: en la primera (mayo 1985 – octubre 1989), nos descubre al solo-programmer que fue Jordan en el desarrollo de POP – programador, diseñador de la historia, director artístico, comercial, etc. A lo largo de los capítulos, vemos cómo la idea inicial madura hasta que el juego está acabado: desde el uso de las técnicas rotoscópicas para dotar de vida a los personajes a las ideas que hacen que un juego funcione. Pero también nos acerca a los altibajos emocionales de un trabajo a lo cowboy: depresiones creativas, presiones por los tiempos de entrega, cómo el entorno afecta a su productividad como programador, etc.

La segunda (octubre 1989 – enero 1993), se centra en su evolución hacia director creativo de videojuegos culminando con la creación de Smoking Car Productions, la compañía con la que creó The Last express. En esta etapa, sus diarios reflejan un cambio de actividad importante: la programación del videojuego pasa a ser secundaria y priman las actividades de comercialización (gestión de los ports a otras máquinas del juego y licencias), las relaciones que teje con las personas, su carrera cinematográfica, etc.

Habiendo leído otros libros de programadores en formato entrevista, he disfrutado mucho del formato diario personal: aunque es un poco deslabazado y al principio quizá cueste un poco más descubrir al programador que hay detrás de él, es mucho más natural y divertido.

Lectura altamente recomendable. Y si, además deseáis leer el código fuente del juego, está disponible en github! Aunque teniendo en cuenta que está escrito en lenguaje ensamblador para el Apple-II, quizás disfrutéis más de un Code Review con algunas ideas clave del juego.

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Para un chico de provincias, el descubrimiento de La Fábrica de Armas, como se conoce en A Coruña a la sede de la antigua empresa nacional de armamento Santa Bárbara, era algo exótico. Y, aunque ahora pase por horas bajas con el cierre inminente sobre sus cabezas durante los últimos años, esconde entre sus paredes historias fascinantes que deberíamos recuperar para la memoria. Ser trabajador en la fábrica, por ejemplo, significaba tener acceso a unas ventajas sociales inmensas para la época: acceso a productos exclusivos o más baratos gracias al economato, club social, régimen de alquiler de viviendas baratas, enfermería o escuela-taller propia. Un estado dentro del estado. Un modelo que recuperar del pasado. Y estas navidades, son un momento precioso para desempolvar las historias orales que sólo un familiar puede contar. Entre polvorón y polvorón, ¿por qué no preguntan en sus mesas?

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En el último post apuntaba a que nuestra generación necesita romper con un relato fallido. Necesitamos alinear nuestros valores y nuestra realidad económica. Y, aunque no lo he dicho explícitamente, para caminar en esa dirección me parece que se necesita algo diferente a nivel personal: se necesita ser disidente. Pero la disidencia tiene un coste y, desde luego, necesita incentivos. ¿Cuáles? Pues aspirar a vivir una vida interesante me parece un buen caldo de cultivo para dar la bienvenida al futuro. En eso llevan los indianos un tiempo. Y ahora, con una pieza más: Michael Bauwens!

La insoportable levedad del Estado del Bienestar

John Robb, en un post reciente, ilustra la fragilidad de la economía familiar, comparando la situación de una familia estadounidense actual con una de los 70:

In the 1970′s most families had a single wage earner.  The median income in the 1970′s was about $38k a year (in 2000 dollars).   The cost of a home and other fixed expenses (mortgage, taxes, car, etc.) were about $20k a year.  That left $18k a year in disposable income.

Today’s family has two incomes.  The median family income is now about $67,000 (in 2000 dollars).  The cost of a home and other fixed expenses are about $50k a year.  That leaves $18k a year in disposable income (the same as the family in the 1970′s).

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Esto significa que nos hemos vuelto económicamente frágiles: por un lado, el ahorro se ha vuelto más difícil; por el otro, somos más vulnerables ante la pérdida de uno de los salarios. El proceso de descomposición ha golpeado directamente en la línea de flotación del modelo de seguridad económica que hemos construido, que se basa en 3 pilares básicos: programas estatales (paro, pensiones, etc), familia y ahorros propios:

De estos 3 pilares, el estado ocupaba un papel fundamental como árbitro y proveedor directo de eso que dimos en llamar Estado del Bienestar: basado en la promesa de equidad y las escalas (que garantizarían el rendimiento del sistema), aceptamos cederle las competencias de cohesión social. Pero justamente cuando más lo necesitamos, cuando la equidad se rompe y la escala se convierte en un problema, el estado no sólo nos abandona, si no que incita a que cada uno se construya su propia red de seguridad, individualmente – incentivos fiscales para las pensiones privadas, copago sanitario, colegios concertados, etcSi bien el estado ha incumplido el contrato social rebajando nuestros derechos, no hemos visto una rebaja equivalente de nuestros deberes (pago de impuestos, etc).

¿Qué podemos hacer para remediar esta situación?

Se me ocurren que tenemos 2 salidasarreglar el estado o construir comunitariamente, con los nuestros. Como ya dije, no creo que ambas aproximaciones sean exclusivas y existen sin duda puntos intermedios de conexiónAquí, investigamos sobre el significado de la Comunidad del Bienestar, con la sensación de que nuestra generación está inmersa en un momento histórico fascinante, que ha dado lugar a nuevos valores, modos de producción y comunicación. Por eso, de cara a recuperar nuestra resiliencia económica, me parece que necesitamos una “liberación intelectual“: romper con el relato del Estado del Bienestar. Y a partir de esa destrucción, reconstruir la idea de seguridad económica desde otra lógica, la que da sentido a nuestra generación. No estamos solos. Otros lo han hecho antes.

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La Knight Foundation, acaba de publicar un informe sobre el ecosistema Civic Tech. Me llama la atención los 2 grandes bloques temáticos (Open goverment y Community action) en que se divide el informe .

Y me pregunto si ésa dicotomía no reflejará, en realidad, 2 aproximaciones distintas a un mismo problema: mientras algunos agentes tendrán la predisposición/incentivos de “arreglar el estado” o inducirlo a que actúe como facilitador, otros verán con más urgencia la reconstrucción de las olvidadas redes comunitarias. Una y otra aproximación no son un juego de suma cero y es importante reconocer el rol de ambas. Es posible que nos sorprendamos de lo que se puede conseguir.

La banalidad del mal

hannah_arendt_ap_imgHannah Arendt, la biopic magníficamente interpretada por Barbara Sukowa, me hace descubrir el reportaje que escribió para The New Yorker sobre el juicio a Adolf Eichmann en Jerusalén.

Una de las ideas clave del reportaje es lo que dió en llamar La banalidad del mal. Para Arendt, Eichman es culpable de ser thoughtfulness: de negarse a pensar y emitir juicio sobre lo que está haciendo, él sólo recibe y ejecuta órdenes. Caracterizando a Eichmann como un funcionario eficiente, no como un ser guiado por el odio, hace un alegato sobre el mal como la dejadez de nuestra principal función como seres humanos: el pensamiento. Si bien existe un mal puro, que disfruta y se regocija de sus acciones, Arendt proclama que es el otro mal, el mal pequeño, la pasividad que soporta al totalitarismo, la negación del pensamiento nuestro mayor peligro como especie.

Esta idea básica (que me entretengo elucubrando que ya estaba en Brecht y de él se transmite a Heideger, y de éste finalmente a Arendt que le da nombre) me devuelve a la mente Home sen nome, de Suso de Toro. Y pienso que hay una fina línea que conecta ambos. Aunque en el libro de Suso, el protagonista sea un ser movido por el odio, de lo que trata es de reconocer el rol que tuvo en nuestra guerra civil el clima de tensión previa, la irresponsabilidad de unos pocos y la pasividad de muchos.

Programación y lingüística

¿Qué es un lenguaje de programación? A nivel lingüistico, se puede definir por su léxico (el conjunto de elementos de que está compuesto), la sintaxis (reglas para la combinación de los elementos, léxico y lexemas) y la semántica (el significado de una estructura gramatical).

Durante la última lectura en que me he embarcado, he empezado a pensar sobre esto, la lingüistica, la programación y sus similitudes. Por ejemplo, para entender la diferencia entre la sintaxis y la semántica es muy útil trazar analogías con el lenguaje natural: así pues, leyendo a Chomsky –Colorless green ideas sleep furiously– lo comprendo mejor.

 Y he empezado a desarrollar la convicción de que entender estas relaciones, nos da herramientas para estructurar mejor nuestras sentencias, y también, nuestro código. Al fin y al cabo código y lenguas versan sobre cómo estructurar mejor nuestras ideas:

The acts of the mind, wherein it exerts its power over simple ideas, are chiefly these three:

  1. Combining several simple ideas into one compound one, and thus all complex ideas are made.
  2. The second is bringing two ideas, whether simple or complex, together, and setting them by one another so as to take a view of them at once, without uniting them into one, by which it gets all its ideas of relations.
  3. The third is separating them from all other ideas that accompany them in their real existence: this is called abstraction, and thus all its general ideas are made.

— John Locke, An Essay Concerning Human Understanding (1690) (via SICP)

Programar, como escribir, consiste en controlar la complejidad de un sistema/idea, y transmitirla de un modo sencillo a otros. Porque

«programs must be written for people to read, and only incidentally for machines to execute»

— SICP, preface to the first edition

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Hoy he descubierto Pay with a tweet, un servicio que como consumidor de contenidos, te permite descargar contenido (canciones, etc) a cambio de que cites a los autores en tus redes sociales favoritas y que, como productor, te permite ofrecer descargas gratuitas asegurándote de que hablarán de ello. ¿Cómo lo califico? Para empezar, creo que lo encajaría dentro del nivel de conocimiento en la pirámide del compromiso. Como segunda reflexión, es posible que, como apuntaba Julen en un comentario a Ester, éste no sea más que uno de los nuevos (y me imagino múltiples) intermediarios que pueden aparecer en una economía directa.

Espacio Económico Comunitario

Uno de las preguntas clave que me ha motivado a iniciar esta investigación es: ¿cómo funciona una Comunidad del Bienestar? En realidad, todo el blog giraría en torno a eso y, además, la respuesta tendrá ciertamente un componente identitario; pero la discusión que me gustaría iniciar con esa pregunta gira en torno a la base material de la comunidad, el Espacio Económico Comunitario. Y, en este momento, me imagino que tiene 2 ejes: uno interno, sobre las estructuras y toma de decisiones que gestionan la riqueza comunitaria (un bien escaso), y otro externo, que velaría porque la comunidad continúe generando riqueza suficiente en el mercado para proveer de bienestar a los suyos.

Bien, y ahora que ya he esbozado el árbol conceptual de lo que me preocupa en torno a la Comunidad del bienestar… pongámonos manos a la obra.