Iraníes que ríen

Hoy os recomiendo dos monólogos de Maz Jobrani, sobre los estereotipos alrededor de Oriente Medio. Atrevido y divertido a partes iguales, como sólo puede serlo un cómico a la vez iraní y estadounidense.

Hoy os recomiendo dos monólogos de Maz Jobrani, sobre los estereotipos alrededor de Oriente Medio. Atrevido y divertido a partes iguales, como sólo puede serlo un cómico a la vez iraní y estadounidense.

Luego de reirme, me recordó inmediatamente al peligro de la historia única, y cómo lo que contamos da forma a nuestras vidas.

4 semanas de blogueo diario

Donde publico sobre mis sensaciones luego de 1 mes publicando en mi blog a diario.

Durante las últimas 4 semanas he estado blogueando a diario, entre semana. Me apunté a un reto que lanzó Pablo desde su blog a raíz de las conversaciones en lamatriz. Lo hice porque me pareció divertido y porque pocos días antes me había tocado la fibra sensible. También porque me apetecía forzar un poco y entender los límites de publicar 20 posts en 1 mes, que era algo que no hacía desde hace casi 10 años.

El reto ha servido de incentivo para publicar cosas que tenía ganas de contar pero no la constancia para hacerlo. Muchos de los posts iniciales eran ideas que bien estaban ya en borrador o que tenía en la cabeza para los que el reto supuso un deadline, una fecha de entrega. Me resultaba más fácil empezar a publicar con cosas ya medio cocinadas. Uso mucho mi blog como diario de aprendizaje, lo que significa que escribo muchas veces para aclarar ideas. Tener una idea «en borrador» supone que me falta la última milla para entenderla por completo y ser capaz de comunicarla, pero en muchas ocasiones la abandono porque no tengo esa urgencia de publicación y creo que ya la entiendo. Otras veces, llego a un callejón sin salida para el desarrollo de la idea, así que simplemente doy la vuelta y la dejo en borrador. Ahora me he dado cuenta que esa última milla es clave, que pasar de borrador a publicado supone también clarificar ciertas ideas que parecen asentadas pero no lo están tanto.

He necesitado en torno a 1 o 2 horas para escribir los posts largos y unos 20 minutos los cortos, lo que no es un tiempo despreciable. Con un par de entradas me ha ocurrido que no he podido publicarlos como tenía previsto porque simplemente necesitaba más tiempo para documentarme y depurar las ideas. Por otro lado, le he robado tiempo a otros espacios vitales que me apetece cuidar más ahora mismo. En definitiva, me ha costado publicar a diario, no estoy ahora mismo para estos trotes. Aunque no creo que los siguientes meses mantenga esta intensidad de publicación, sí me gustaría probar con una periodicidad regular (¿1 o 2 a la semana?) porque eso ha tenido una influencia positiva.

He publicado entradas que nunca hubiese publicado sin esa sensación de urgencia. No me arrepiento, muy al contrario, he aprendido alguna lección. Me ha dado la sensación de que publicar contenido semi-personal ha servido de contrapeso y le ha dado ligereza a mi blog. He entendido que un cuaderno intelectual puede llegar a convertirse en algo muy privado. El lenguaje se vuelve interno, teórico. La densidad de ideas que puedo entrelazar un post y que muchas veces no han sido explicitadas en el blog previamente o que consolidan varias lecturas durante meses, puede convertir en poco atractivo para otros acercarse a mi experiencia de aprendizaje. Incluir entradas más ligeras o comentarios de noticias creo que ha favorecido a desarrollar conversaciones y poner ejemplos de ideas que tenía publicadas en formato teórico.

Esta prueba me ha convencido de que mi blog necesita un nuevo formato, acorde con un tono distinto que ahora me apetece integrar aquí. En los últimos años he venido integrando ciertos reposos de conocimiento que iba generando (glosario, itinerarios, cuasi-libros, etc) en el blog. Últimamente también minientradas que he disfrutado mucho como comentarios de noticias, etc. Pensar cómo el blog puede dar cabida a esos 2 tipos de publicación que requieren distintos formatos, lenguaje, etc será mi siguiente paso. Me gusta mucho las cosas que hacen Matt Mullenweg o Martin Fowler; también The book of life y quiero parecerme más a ellas.

En definitiva, he disfrutado del reto. Me ha dado ánimos para profundizar en el desarrollo de mi blog como punto central de mi presencia online y he aprendido algunas cosas de cómo me gustaría mejorar esa presencia. Sólo por eso, ha valido la pena.

Cánones y ciencia ficción

Con la publicación del nuevo canon de Barceló y la polémica de los premios Hugo, me da por pensar en la vida, el rankismo y todo lo demás.

Continuando con el consumo cultural, hoy quiero reseñar dos eventos recientes y pensar sobre el rankismo en la ciencia ficción.

Miquel Barceló ha publicado su antología de los 100 mejores títulos de ciencia ficción, 25 años después de la primera. Barceló ha sido de las mayores fuerzas en la popularización de la scifi en España como traductor y editor de una inmensidad de obras. Leo su entrevista y me entran unas ganas locas de leer su canon para saber cuáles considera importantes una persona tan leída y mejorar mi mapa mental de autores por leer. Pero entonces leo esto:

Inevitablemente la guía es —y no rehúye serlo— polémica en su selección de los mejores títulos. No incluye, por ejemplo, ninguna obra de Ballard. Y eso sí que algunos lo juzgarán anatema. Barceló, que tampoco valora especialmente a Philip K. Dick (como gran ucronía prefiere Pavana, de Keith Roberts, a El hombre en el castillo), recuerda que en su famoso libro Ciencia ficción, las cien mejores novelas, David Pringle no puso Fundación. “Era una época en que quedaba bien hablar mal de Asimov, que había reducido su registro semántico a tres mil palabras para que le pudiera leer todo el mundo, incluido un granjero de Kansas, lo que no le hace precisamente muy literario”. Barceló aprovechó para recordar que el género tiene junto a plumas como la de Asimov las de grandes estilistas como Dan Simmons o Stephenson.

De alguna manera es una bofetada al instinto fanboy que hay dentro de mi e inevitablemente me devuelve a la realidad: la guía es otro canon. Personalista. Importante sin duda por la relevancia que tiene en el mundo hispanohablante. Quizás también influido comercialmente por las propias obras que él ha editado. Y pienso que sería estupendo tener los cánones de mis amigos en algún lugar que pudiese consultar regularmente. Sin molestarlos cada vez que quisiera consultarlos, aunque a veces les pregunte sólo por conversar. La ventaja de consultar los cánones de mis amigos sería que los conozco: sé si uno se deja llevar más por fantasía o si la detesta, si abusa de la soft scifi o por el contrario de la hard, etc. Es decir, tengo un contexto y puedo entender sus inclinaciones. No ocurre lo mismo con Miquel Barceló a no ser que las explicite él mismo.

Es entonces que me da por recordar la polémica de los recientes premios Hugo. Dos grupos llamados Sad Puppies y Rabid Puppies –compuestos en su mayoría por autores de ciencia ficción que han sido nominados a los Hugo- han hecho campaña para posicionar en las nominaciones a autores de su preferencia. Estos grupos defienden que los Hugo  “han derivado en propaganda política de izquierdas, dando peso a historias de gays, académicas o de nicho dejando de lado criterios de calidad“. Otros los acusan de reaccionarios y dicen que los premios simplemente reflejan un abanico de mayor diversidad que “las historias de hombres blancos“. La polémica ha sido muy pública y Los votantes han preferido elegir “sin premio” en todas aquellas categorías donde sólo habían sido nominados candidatos puppies.

Estas dos historias ponen de relieve que uno no debe dejarse llevar por los ránkings sin ser consciente de sus bias. No hay un ránking válido, hay muchos posibles, como nos recuerda la historia de la salsa de spaguetti que tan bien cuenta Malcolm Gladwell:

De ascendencia árabe

De cómo la xenofobia en Dallas ha llevado a un niño maker a la cárcel.

En Dallas, un niño de 9 años lleva al cole un reloj hecho por él mismo y acaba en la cárcel por tener ascendencia árabe. Su profesor de inglés creyó que era una bomba. El niño declara que de mayor su sueño es estudiar en el MIT. Obama lo ha invitado a la casa blanca:

Debemos recordar este tipo de actitudes xenófobas cuando nos preguntemos por qué tiene éxito algo como el Estado Islámico. La batalla por las dignificación de las personas y la lucha contra los monstruos se libra en estos pequeños detalles.

Los nuevos CTOs

Os recomiendo la lectura que hacen de su trabajo dos de los CTOs más famosos de startups españolas recientes: Ducksboard y CartoDB.

Esta semana CartoDB ha hecho público un acuerdo por el cual obtiene 23 millones de financiación externa. Miguel Arias, su CFO, ha escrito sobre esto también con números interesantes. Pero el que realmente captó mi atención ha sido el post de Javi Santana, CTO de CartoDB. De alguna manera me recordó al de Aitor, antiguo CTO de Ducksboard, otra startup española que se vendió el año pasado por estas fechas a New Relic. Lo que ambos transmiten en sus escritos es una nueva manera de hacer las cosas, sin cancamusa, orientada a resultados y a las personas.

 

Élites y fútbol bajo el BREXIT

Dos tercios de los futbolistas europeos no podrían jugar la Premier si Reino Unido deja la Unión Europea. Aunque nadie duda de que las élites y el fútbol tendrán un trato de favor: la Premier como producto televisivo lo necesita.

Con el referendum sobre la Unión Europa en UK a golpe de vista, The Guardian analiza cómo afectaría a las estrellas europeas de fútbol que juegan en la Premier si se da un BREXIT. Aplicando a futbolistas de países europeos las mismas normas que rigen ahora a los extracomunitarios, la mayoría de estrellas de la Premier no podrían jugar. Por lo que los aficionados sufrirían una merma del espectáculo y, por lo tanto, la Premier como producto televisivo dejaría de ser competitivo respecto a otras ligas. Aunque nadie duda de que harían leyes especiales para las élites:

We’ve always had immigration rules that have exceptions for highly talented individuals. I can’t imagine any government, no matter how crazy, would want to pour cold water on the Premier League, which is a hugely important export

Todo un editorial de The Guardian al corazón del Reino Unido más profundo: competitividad de las empresas + fútbol. ¿Dónde estarán los ingleses que lucharon por montar la primera exposición universal a pesar de que eso significaba traer productos extranjeros que competían con los propios?

¿Cómo descubrir música cuando no usas Spotify?

Recuperar las conversaciones musicales con mis amigos y escuchar emisoras online de conciertos en directo me ha devuelto el gusto por el descubrimiento.

Hace unas semanas que he dado de baja el servicio de subscriptor de Spotify. Desde entonces he estado usándolo un tiempo en el modo gratuito. Casi sin darme cuenta, lo he ido dejando poco a poco porque la publicidad que ponen es horrorosa: simplemente no tiene sentido estar escuchando pongamos, hip-hop, y que te pongan publi del último disco de, digamos, Pablo Alborán. O viceversa. ¿Con todos los datos de consumo que tienen de mi perfil en serio que Spotify no podrían hacer recomendaciones más acertadas?

Quizás es que no entiendo de márketing digital y están siguiendo una estrategia ortogonal a la de Amazon, que en general me recomienda cosas que quiero comprar y algunas veces acabo comprando. Quizás su método pasa por taladrarte los oídos con cosas que nunca, remotamente, has escuchado y ponen publi que no soportas con el objetivo de que te pases al modo premium. Qué retorcidos, pienso. Aunque creo que esta vez han infravalorado mi capacidad para buscarme una alternativa y dejar de usar su servicio.

Buscando nuevos artistas

Hoy en día, acceder a un streaming de música o escuchar lo último de tu artista favorito es un problema resuelto. Hay miles de opciones. Lo que tengo atrofiado después de unos años con Spotify es mi capacidad de descubrimiento fuera de Spotify: ¿cómo descubrir música? ¿cómo conocer nuevos artistas?

Además de las recomendaciones de Pablo, lo que mejor me ha resultado estos días es recuperar algo que creo que no hacía desde hace una década: hablar con mis amigos de música y escuchar la radio.

Me he dado cuenta de que las conversaciones con mis amigos pueden girar en torno a series de televisión o cine durante horas. También de libros y de nuestras cosas, claro. Pero me ocurre menos verme en conversaciones de música. No había sido consciente hasta ahora y es raro porque hace años era todo lo contrario. No es que no tenga alrededor gente a la que le guste la música, más bien al contrario. Me pregunto si afecta de alguna manera el hacerse mayor, ¿dejas de escuchar música pero no de ver pelis? No lo tengo claro aún, pero me inclino a pensar que la centralización que suponen canales como Spotify ha convertido el proceso de descubrimiento en algo privado.

Por otro lado, en cuanto a la radio, ya no uso canales como radio3 tanto como en su día, que me aportaron mucho, sino que ahora empiezo el rastreo en internet buscando podcasts o videos de emisoras donde hayan participado artistas que me gustan. Es decir, busco a los cazadores de tendencias de la música actual. Por ejemplo, gracias a un concierto de Dan Mangan por el nuevo disco, me he  reencontrado con KEXP, una emisora de Seatle.

Estos últimos días se ha convertido en mi jukebox particular, la primera fuente de la que tiro para descubrir artistas, como por ejemplo Stromae. Por cierto, imperdible el trozo de la entrevista donde le pregunta cómo uno se siente al “ser africano” y que una canción suya haya representado a Bélgica en los juegos. Respuesta: “Bueno, en realidad soy Belga. No puedo reclamar conocer África por tener ascendencia africana. He sido educado en Europa. Mi visión de África está mediada por la prensa europa”. Zas.

Es pronto para decir cómo la herramienta ha moldeado mis usos y gustos. Todavía noto a faltar esa comodidad implícita de lo centralizado, la falsa promesa de que todo está ahí. Lo que sí empiezo a sentir es un cosquilleo en el estómago, una sensación de aire limpio cada vez que descubro un nuevo grupo que puedo estar oyendo días sin parar. Como volver a tener 20 años y recuperar esa sensación de aburrimento que te lleva a la rebeldía y te da fuerzas para buscar lo desconocido.

Pruebas con WebSockets

Este finde promete. Las primeras pruebas que estoy haciendo con WebSockets para el proyecto de un amigo van viento en popa! http://makerslugo.org/primeros-pasos-con-un-nuevo-proyecto/

Este finde promete. Las primeras pruebas que estoy haciendo con WebSockets para el proyecto de un amigo van viento en popa!

En busca del ejercicio perdido

En la sociedad de la inmediatez y las sillas de oficina, sigo buscando el ejercicio perdido, que me permita estirar el cuerpo y refrescar la mente, encontrar el equilibrio.

Hace más de un año que descubrí y empecé a practicar el Tai Chi Chuan, gracias a uno de los talleres que había en mi ciudad durante el verano. Llevaba tiempo sin practicar ningún ejercicio y había estado leyendo textos sobre artes marciales, así que al ver taller no me lo pensé dos veces.

Aunque tenía un poco de miedo al tinte new age con el que se cubre hoy en día la práctica, el instructor me sorprendió muy gratamente por su planteamiento integral como arte marcial. Dos veces a la semana nos juntábamos en el parque que hay cerca de casa y seguíamos una rutina de ejercicios. Luego del calentamiento, practicábamos una nueva posición. Posteriormente, veíamos las aplicaciones que tenía esa posición tanto en ataque como en defensa personal mediante la práctica en pareja, lo que me resultó de una utilidad enorme para memorizar la posición e integrarla con las restantes a medida que íbamos construyendo una forma propia.

Fue muy motivador comprobar la facilidad con que, al final de las 8 semanas, podíamos ejecutar la rutina que habíamos ido construyendo de modo muy natural y sentido, también bello, a pesar de la no poca complejidad entre posiciones.

Aunque inevitablemente corto para entender los fundamentos físicos, respiratorios y meditacionales de la práctica del Tai Chi Chuan, ya en las primeras semanas de práctica uno se enfrenta al estudio de las posiciones y el equilibrio. Durante meses, me resultó enormemente gratificante la práctica diaria. Pero casi sin darme cuenta, los apuros del trabajo y los compromisos sociales fueron sometiendo mi esfera personal y lo he ido dejando de lado. Creo que la soledad de la práctica y la necesidad de encajar muchas cosas a la vez se impuso a mis ganas de mejora.

En las últimas semanas, me he puesto el objetivo de recuperar ese espacio. Con el ánimo de darle mayor continuidad, he puesto el foco en grupos que practiquen regularmente en mi ciudad, sean o no de Tai Chi Chuan. Porque si algo he aprendido en mi breve periplo por las artes marciales es que aprender a encontrar el equilibrio físico y mental es una habilidad que vale la pena desarrollar.

The right way to ship software

I’ve been around the block and shipped a lot of software. I’ve worked at tech companies ranging from three to 10,000+ employees. I’ve built software that’s been given away for free and sold for $50M license fees — and just about every price point in between. Every one of these products was developed and delivered differently, and after having the chance to compare and contrast them all, I’d love to reveal the one true way to ship software.

I’m abashed to confess that I cannot.

— Jocely Goldfein, The right way to ship software

Según Jocely Goldfein (VMWare, Facebook), no existe the one true way to ship software, sólo trade-offs y contextos para los que uno optimiza. Como complemento a este artículo, recomiendo oir a Beck hablando de qué variables determinan el contexto de uno: tiempos de release, negocio y prácticas de ingeniería.