Safe Harbor

A raíz de la denuncia de un ciudadano austríaco contra el uso que hacía Facebook con sus datos, el tribunal europeo de justicia declara inválido el acuerdo Safe Harbor entre la Unión Europea y los Estados Unidos. Este acuerdo permitía a compañías que tenían sus servidores en Estados Unidos autocertificar que cumplían la directiva de privacidad europea y, por lo tanto, poder almacenar datos de caracter personal para clientes europeos.

Con la cancelación del acuerdo ya no lo están y, aunque se está trabajando en una actualización del acuerdo, ahora mismo, a nivel práctico, bien las compañías estadounidenses crean centros propios en Europa (y almacenan allí los datos de clientes europeos) o bien las compañías europeas cambian de proveedor y almacenan sus datos en empresas con hosting en Europa.

Las economías de alcance, según Beck

«Mass production is founded on the assumption that the value of the things you produce is greater than the value of what you learn. As you make more, you learn more, but slowly. That’s okay, because you’re going to make millions more that will benefit from your learning. No rush.

image

When you reverse the proportion, when learning is more valuable than things, then economy of scale goes haywire. Putting off learning because “oh, we’ll make a million more,” no longer makes sense. The leverage is in learning, not production. You are willing to sacrifice today’s production for tomorrow’s improvement.»

image

Kent Beck ha escrito sobre las economías de escala VS las economías de alcance, comparándolas desde el punto de vista del proceso. Es importante lo que dice porque engancha el contexto que nos encontramos en el mercado (reducción de escala de producción) con las variables que necesitas optimizar en tus procesos (rapidez, aprendizaje), dándole a los ciclos ágiles de desarrollo una justificación económica, además de humana y tecnológica.

Somero 2015

Me he pasado la semana pasada en Gijón, en el #Somero2015, un evento poco convencional donde podías a la vez desarrollar código, socializar con programadores y conversar con los líderes y policy-makers del futuro. Todo en un mismo pack. El hilo conductor fue el futuro en la sociedad distribuida: la producción de baja escala que habilitan el hardware y software libre, la resiliencia de las infraestructuras urbanas, el futuro de la banca y los cambios sociales que se avecinan.

Me resulta imposible resumir todas las conversaciones que he tenido con catedráticos de economía, jugadores de go, diplomáticos de comunas, presidentas de cámaras de comercio, programadores, activistas por los derechos civiles en internet, emprendedores tecnológicos, líderes políticos, etc; personas de Suecia, País Vasco, Estados Unidos, el levante español, Nápoles, Londres, Argentina o Madrid. No recuerdo jamás haber estado en un evento tan diverso y con gente tan dispuesta a entablar conversaciones con completos desconocidos. ¡Me lo he pasado en grande!

Esa sensación de cercanía y aprendizaje ha estado amplificada por el hecho de que el evento ha tenido una lectura interna para los que participamos en lamatriz.org: nos hemos desvirtualizado. Comparto todo lo dicho por Gustavo. Me ha sorprendido verme en conversaciones donde intuías lo que iba a decir alguno de los presentes, lo esperabas y repartías juego para que todos participásemos. He tenido una sensación de familiaridad y valores compartidos muy profunda sobre aspectos básicos de la vida: orientación a mercado, una cierta sensibilidad hacia estructuras distribuidas de poder y distribución, conocimiento y apuesta por las tecnologías libres, … son cosas que no se encuentran fácilmente en una conversación, o al menos no con tanta naturalidad.

En definitiva, el #Somero2015 me ha recargado las energías y me ha conectado con un montón de gente con la que quiero empezar o continuar haciendo cosas juntos. ¡Estoy deseando que venga ya el #Somero2016!

¿Particionar o no particionar?

Hoy he tenido una de esas epifanías sobre una cosa que uno supone como básica, y que por eso mismo hacía más de 10 años que no pensaba sobre ella: ¿particionar el disco duro o no particionar?

Por qué dividir mi disco duro en particiones

La sabiduría convencional nos dice que un disco duro debe tener al menos la partición del sistema operativo y la de datos separadas. En otras como swap y temporal es más fácil encontrarse opiniones diversas. La sabiduría nos dice que:

  • tenerlas separadas hace que tengas un entorno más resilente, ya que si el sistema se estropea en una actualización o por un virus, puedes reinstalar uno nuevo sin tocar la partición de datos.
  • permite hacer cosas como tener varios sistemas instalados en distintas particiones compartiendo la de datos.
  • es una manera de asegurarte que el sistema operativo reside en los primeros sectores físicos del disco duro, donde el acceso a lectura es más rápido y, por lo tanto, tendrás mejor rendimiento.

Cuando me he puesto manos a la obra para llevar esa sabiduría a la práctica me han entrado unas dudas existenciales que describo a continuación.

Por qué tengo 1 única partición

Mi sistema inicial es un Ubuntu 14.04 con LVM con una única partición y encriptado. Mi plan inicial era usar LVM para crear una nueva partición para los datos dejando la del sistema operativo en unos 25Gb.

La razón principal de haber decidido usar LVM es que me permite redimensionar las particiones dinámicamente. Uno de los problemas que tuve con mi anterior portátil es que la partición del sistema operativo -donde también residían las bases de datos- llegó a su tope de capacidad en el peor momento: cuando necesité actualizar una BD a pocas semanas de una entrega. La BD en cuestión ocupaba unos 10Gb y necesitaba otros 5Gb de espacio que no tenía en el sistema, pero sí en la de datos. Como no podía redimensionar las particiones y ponerse a instalar las BD en la partición de datos llevaría un montón de tiempo, me puse como un loco a borrar kernels no usados, limpiar cachés, eliminar locales y desinstalar programas. Al final conseguí hacer sitio y salí del paso.

La primera lección aprendida es que es increíble la cantidad de basura que uno acumula. La segunda, que no me gustan las particiones.

Por eso, con la compra de mi nuevo equipo, me he estado replanteando si particionar o no y cuál es la mejor estrategia ahora, en 2015. Me dió por pensar sobre esto principalmente porque mi equipo incluye un disco SSD de 512Gb. A nivel práctico esto significa que:

  • un disco SSD, a diferencia de los de aguja, la velocidad de acceso a los distintos sectores físicos del disco es la misma, no depende de la posición que tengan. Es decir, tener el sistema operativo en la primera partición ya no es un diferencial para el rendimiento.
  • el espacio que tengo es justito para todo lo que quiero almacenar en él durante los siguientes años. Decidir cómo particionarlo supone un problema porque tengo que pensar cómo. Es cierto que el uso de LVM mitiga los efectos de esta decisión ya que podría cambiarlo en el futuro si el sistema crece más de lo previsto o la de datos se me quedase corta. Pero la verdad es que me da pereza pensar en esto de las particiones y tener que juguetear con ellas. Tampoco sé cómo puede resultar o si voy a tener problemas, no estoy experimentado con LVM, así que tengo una aproximación conservadora.
  • no necesito tener partición de datos compartida entre varios sistemas porque tengo sólo 1. Si necesitase un Windows para hablar con la administración, puedo virtualizarlo; de todos modos, en los últimos 6 años no recuerdo haberlo necesitado. Tampoco tengo planeado ponerme a probar nuevos sistemas Linux en paralelo.
  • tengo un sistema de backup que funciona y que permite recuperar datos entre ordenadores de un modo sencillo, con lo que usar las particiones como medida anti-pérdida de datos si hay un problema con el sistema no me aporta nada.

Todo esto me ha hecho reflexionar. Sabiendo, además, que si estoy equivocado y sufro un desastre o mal rendimiento siempre estaré a tiempo de jugar con LVM para organizarlo de otra manera, me he propuesto probar una nueva estrategia que parece más adecuada hoy en día. He decidido quedarme con una única partición.