Mis primeras sesiones de Aikido

Mi primera sesión de Aikido fue mal. La ropa, un chándal que me apretaba los tobillos y me hacía daño al moverme. A mitad del calentamiento, luego de varios ejercicios de volteretas y mover el cuello, mis cervicales dijeron basta; me estaba mareando y decidí abandonar. Mi vida de oficinista sedentario y que fuese una tarde extremadamente calurosa también tuvieron su papel, imagino.

Al día siguiente por la mañana, aunque no me tocaba, tomé la iniciativa de volver. Había decidido que me interesada practicar Aikido y sentí que si iba a convivir con esos compañeros y maestros durante los siguientes meses, necesitaba mejorar mi actuación del día anterior cuanto antes. Para mi humillación, la segunda sesión no fue mucho mejor: en el mismo ejercicio, de nuevo sentí que no estaba bien y decidí ausentarme, por prudencia. Estuve casi 5 minutos tumbado con las piernas en alto. Cuando consideré que estaba recuperado, reingresé al tatami. Con las prisas no me había puesto las sandalias para caminar por fuera; por supuesto, tampoco había pedido permiso al entrar y salir.

En las siguientes ocasiones los errores empezaron a ser técnicos -cómo sentarse y levantarse, posición del cuerpo, cómo caer, etc- lo que sin duda era una mejora.

Fue un comienzo un poco vergonzoso. Pero cuando pase el tiempo y pueda considerarme Aikidoka regular, podré compararme con estas primeras veces. Si he mejorado, habré dado un paso en la dirección a la que nos empuja el Aikido a cada uno de nosotros.

Una visita al Cooper-Hewitt

Aprovechando mi reciente visita a Nueva York para el CB15, hice una parada en el Cooper-Hewitt. Además de la mejor colección permanente de diseño de todo Estados Unidos, tenía un par de exposiciones que me interesaban: Pixar: the design of story y How posters work.

El Cooper-Hewitt

El museo nace de iniciativa privada, impulsado por las nietas de Peter Cooper bajo la tutorización de la Cooper Union for the Advancement of Science and Art, que nació como el primer club y luego universidad pública de Estados Unidos. La historia de este político, inventor e industrial es interesante por sí misma, al igual que la del Cooper Union.

https://youtu.be/Uvniokyc5ZA

Se dice que Sarah, Eleanor y Amy tomaron la inspiración del VAM londinense, fundado a mediados del siglo XIX, durante la revolución industrial y, al igual que éste, nace con el encargo de extender la cultura del diseño en el país.

El museo en sí es pequeño, aunque la colección se podría decir que tiende a infinito. Tienen, pues, un problema y las soluciones que han diseñado para resolverlo son interesantes. Por un lado, en su web, tienen una sección llamada “Object of the day” que destaca uno de los objetos de la colección. Permite, además, buscar objetos relacionados por ciertas temáticas y etiquetas.  En el museo, esta exploración se puede hacer mediante la mesas digitales y otros dispositivos donde juegas con formas, la inmersion room, etc:

https://www.youtube.com/watch?v=cjYJhJKltMU

Pero quizás lo más interesante del museo sea la experiencia pre y post-visita. Esto es algo que he visto por vez primera en el Cooper-Hewitt. Con la entrada, generan un código único para tu visita que luego puedes ver online. Durante tu visita, puedes guardar elementos en tu cuenta online interactuando con un bolígrafo digital que recibes con la entrada: con él puedes usar las mesas digitales para hacer tus propios diseños (dibujos de personajes de Pixar, muebles, etc), seleccionar objetos durante la visita, etc. Al llegar a casa, te conectas con el código que te han dado y puedes ver todo lo que has guardado.

https://youtu.be/EUKVdWrE24I

Por otro lado, ciertas exposiciones como la de How Posters Work, tienen una experiencia pre-visita inmejorable.

Las exposiciones

Las expos temporales fueron de lo más divertido. Quizá la de Pixar sea la más atractiva para el público general por lo que significa aprender e interactuar con los personajes de pelis que nos han enamorado. Actividades para diseñar tus personajes, herramientas para entender el proceso de diseño de Pixar, etc. Aunque a mí, sólo por ver la evolución gráfica o las inspiraciones que tuvieron para diseñar los escenarios de Los increíbles ya habría valido la pena. Además de ver todas sus pelis he estudiado cómo trabaja Pixar así que puede que no sea muy objetivo.

Lou Romano, colorscript, "The Incredibles," 2004. Digital painting.

Sin embargo, originalmente la visita la planifiqué por la exposición How Posters Work, de Ellen Upton. La exposición está organizada en torno a ideas y conceptos claves de diseño gráfico, no por cronología o familias, es decir, está orientada al aprendizaje y la transmisión de conocimiento. Para incidir en esto último, han creado un MOOC donde la propia comisaria ejerce de guía e introduce los conceptos más relevantes.

howposterswork_color

Como aprendiz de diseño, tener un contexto previo de los objetos que voy a visitar me ha ofrecido una experiencia más profunda y enriquecedora. El arte y los museos pueden tener un fin distinto al mero regocijo del alma, pueden también servir para nuestra educación y crecimiento.

FEED15DAG

Desde hace meses vengo reservando un tiempo a estudiar diseño: su historia y referentes, el encaje e impacto que tiene en una organización, elementos de percepción, técnicas de composición e interactividad, etc. De cuando en vez echo un ojo a los eventos de diseño pero nunca me había animado a ir a uno. Éste es el resumen de mi participación en el  #FEED15DAG.

feed15dag

Lo primero que me llamó la atención fue el programa y ponentes. No sólo conocía a algunos que eran referentes, sino que me parecía muy redondo: diseño de servicios, historia del diseño, etc.

Taller: crear un fab lab

El FEED15DAG empieza para mí el viernes, en el taller de Massimo Menichinelli. Nos enfrentamos al reto de diseñar un espacio maker. Embarcado como estoy en crear uno en mi ciudad ¡no me pudo parecer más oportuno! Massimo demostró una concisión y practicidad que agradecí mucho: no se trata de diseñar sólo un espacio con máquinas, sino una comunidad con actividades y relaciones entre personas. Manejó conceptos muy indianos como el análisis de redes, la economía directa y la producción industrial de baja escala y largo alcance. En cierta medida fue para mi una continuación de la gira maker de estos meses y que me llevó a Gijón, Santiago o Coruña.

Las charlas del primer día

El pistoletazo de salida para el público general lo dió por la tarde Pepe Barro, con la historia del logo de Zeltia. Para mi desgracia, desconocía la figura de Pepe y su trabajo. Una puesta en escena brillante de un tema que además me apasiona: la historia que esconden las cosas. Pepe ejerció de detective y, con las mejores maneras de sherlock, nos descubrió un mundo de relatos personales, viajes clandestinos, … para contar la historia de cómo el trisquel se convirtió en el logo de Zeltia.

Óscar Otero, centró su presentación en los 3 pies del desarrollo web. Óscar, no sólo ha hecho trabajos muy buenos, sino que ha escrito sobre cosas fundamentales como la tipografía. De su charla, me quedo con el concepto de micro-interacción y un montón de ejemplos que explorar para notas, mi almacén de ideas.

Miguel Sabel, consultor de innovación y diseño en DesignIt centró su exposición en el encaje entre diseño y negocio así como el encaje organizacional: design thinking, service & business design, etc. Su charla ha ilustrado y matizado conceptos a los que llego por la lectura reciente de Bill Buxton y su Sketching User Experiences (la primera parte del libro está centrado en una reflexión acerca del encaje organizacional del diseño).

Cerró la tarde Massimo de nuevo, ampliando conceptos que habíamos trabajado por la mañana, como el diseño colaborativo, open design y su historia.

Taller: diseño para big data

El sábado la mañana empieza con un taller de Javier Cañada sobre diseño para big data. Además de compartir conocidos y amigos comunes, a Javier lo llevaba tiempo siguiendo por su trabajo y me hacía especial ilusión su taller. Con una capacidad de síntesis enorme nos presenta primero los conceptos teóricos con los que trabajaremos: la diferencia entre analógico y digital según Otl Aicher, las 3v del big data, los elementos de percepción y las variables de composición que manejamos como diseñadores. Y nos suelta frente a un reto / problema que tenemos que resolver en las siguientes 2 horas. A nuestro grupo le tocó diseñar la interfaz e interacción de un wearable, al que ya le tenía ganas! Es imposible describir lo que uno aprende de colaborar con maestros del diseño y recibir feedback de tu propuesta de otros 20 alumnos y Javier Cañada.

Las charlas del segundo día

La tarde se inicia con otra de las más esperadas: el infografista Álvaro Valiño. Una de las cosas más agradecidas de estudiar diseno son las infografias: composición y narrativa en acción. A Álvaro lo conocía porque, investigando sobre esto, me he encontrado como curiosidad que empezó trabajando en LaVozDeGalicia, donde coincidieron algunos infografistas de gran prestigio internacional en la actualidad: Álvaro, Xocas, Chiqui Esteban y más! Luego de un recorrido por algunos ejemplos históricos, repasa las capacidades y técnicas que un buen infografista debe conocer, para finalizar diseccionando en profundidad el proceso creativo de uno de sus trabajos. Fue muy agradecido tener una ventanita a ese proceso y tratar de entender cómo uno afronta ese tipo de trabajo.

Continúa la tarde con Marta Valverde, diseñadora de espacios interactivos. Marta ha trabajado con músicos y artistas en la creación de espacios y visualizaciones, así como con grandes compañías en la creación de espacios publicitarios. Marta se autodefine principalmente como programadora creativa: arduino y processing son las herramientas con las que ha creado cosas que los demás todavía sólo podemos imaginar. El gran descubrimiento de las jornadas.

El foro se cierra con Raquel Pelta y Javier Cañada, pero por problemas logisticos no pude estar.

Conclusión

El FEED15DAG ha sido, junto con el SOMERO15, el evento más inspirador del año. No sólo se habló de diseño gráfico e industrial, interactividad con arduino, interacción en productos digitales, infografía, design thinking, etc, sino también de aspectos transversales como la historia del diseño o el rol que puede desempeñar dentro de una organización.

La verdad es que luego de esos meses de gira, cierro el año 2015 con mucha energía que enfocar para 2016.

Somero 2015

Me he pasado la semana pasada en Gijón, en el #Somero2015, un evento poco convencional donde podías a la vez desarrollar código, socializar con programadores y conversar con los líderes y policy-makers del futuro. Todo en un mismo pack. El hilo conductor fue el futuro en la sociedad distribuida: la producción de baja escala que habilitan el hardware y software libre, la resiliencia de las infraestructuras urbanas, el futuro de la banca y los cambios sociales que se avecinan.

Me resulta imposible resumir todas las conversaciones que he tenido con catedráticos de economía, jugadores de go, diplomáticos de comunas, presidentas de cámaras de comercio, programadores, activistas por los derechos civiles en internet, emprendedores tecnológicos, líderes políticos, etc; personas de Suecia, País Vasco, Estados Unidos, el levante español, Nápoles, Londres, Argentina o Madrid. No recuerdo jamás haber estado en un evento tan diverso y con gente tan dispuesta a entablar conversaciones con completos desconocidos. ¡Me lo he pasado en grande!

Esa sensación de cercanía y aprendizaje ha estado amplificada por el hecho de que el evento ha tenido una lectura interna para los que participamos en lamatriz.org: nos hemos desvirtualizado. Comparto todo lo dicho por Gustavo. Me ha sorprendido verme en conversaciones donde intuías lo que iba a decir alguno de los presentes, lo esperabas y repartías juego para que todos participásemos. He tenido una sensación de familiaridad y valores compartidos muy profunda sobre aspectos básicos de la vida: orientación a mercado, una cierta sensibilidad hacia estructuras distribuidas de poder y distribución, conocimiento y apuesta por las tecnologías libres, … son cosas que no se encuentran fácilmente en una conversación, o al menos no con tanta naturalidad.

En definitiva, el #Somero2015 me ha recargado las energías y me ha conectado con un montón de gente con la que quiero empezar o continuar haciendo cosas juntos. ¡Estoy deseando que venga ya el #Somero2016!

En busca del ejercicio perdido

Hace más de un año que descubrí y empecé a practicar el Tai Chi Chuan, gracias a uno de los talleres que había en mi ciudad durante el verano. Llevaba tiempo sin practicar ningún ejercicio y había estado leyendo textos sobre artes marciales, así que al ver taller no me lo pensé dos veces.

Aunque tenía un poco de miedo al tinte new age con el que se cubre hoy en día la práctica, el instructor me sorprendió muy gratamente por su planteamiento integral como arte marcial. Dos veces a la semana nos juntábamos en el parque que hay cerca de casa y seguíamos una rutina de ejercicios. Luego del calentamiento, practicábamos una nueva posición. Posteriormente, veíamos las aplicaciones que tenía esa posición tanto en ataque como en defensa personal mediante la práctica en pareja, lo que me resultó de una utilidad enorme para memorizar la posición e integrarla con las restantes a medida que íbamos construyendo una forma propia.

Fue muy motivador comprobar la facilidad con que, al final de las 8 semanas, podíamos ejecutar la rutina que habíamos ido construyendo de modo muy natural y sentido, también bello, a pesar de la no poca complejidad entre posiciones.

Aunque inevitablemente corto para entender los fundamentos físicos, respiratorios y meditacionales de la práctica del Tai Chi Chuan, ya en las primeras semanas de práctica uno se enfrenta al estudio de las posiciones y el equilibrio. Durante meses, me resultó enormemente gratificante la práctica diaria. Pero casi sin darme cuenta, los apuros del trabajo y los compromisos sociales fueron sometiendo mi esfera personal y lo he ido dejando de lado. Creo que la soledad de la práctica y la necesidad de encajar muchas cosas a la vez se impuso a mis ganas de mejora.

En las últimas semanas, me he puesto el objetivo de recuperar ese espacio. Con el ánimo de darle mayor continuidad, he puesto el foco en grupos que practiquen regularmente en mi ciudad, sean o no de Tai Chi Chuan. Porque si algo he aprendido en mi breve periplo por las artes marciales es que aprender a encontrar el equilibrio físico y mental es una habilidad que vale la pena desarrollar.

Crecimiento horizontal

Una de las tensiones más fuertes de organizaciones jerárquicas es la de «up or out»: una vez entras como junior en una organización, lo que se espera de ti es que escales en ella o seas carne de reemplazo (te vayas o te echen).

Esa norma no escrita es una suerte de darwinismo empresarial, un mecanismo que se justifica a sí mismo como el motor para que fluyan savia e ideas nuevas. En un entorno jerárquico, las tensiones entre progreso y conservadurismo se resuelven por eliminación. No siempre ganan los buenos, pero lo que sí se mantiene es que «si yo gano, tú te vas». Esto, en situaciones límite, se convierte en «si yo gano, tú te mueres». En este contexto de agresividad, cuando uno pierde su posición, es difícil volver a una posición jerárquicamente inferior: a nivel emocional, pero también a nivel grupal. Hay algo que se rompe. Hay algo en «los perdedores» que no gusta en ese tipo de entornos. Como he comentado, esta agresividad se autojustifica «por la sostenibilidad» de la organización.

Y claro, cuando pensamos en entornos autogestionados, la pregunta es evidente: ¿existen mecanismos alternativos para generar sabia e ideas nuevas? ¿Cómo se consigue evitar el estancamiento si no existe la presión externa, el «up or out»? Uno de los principales mecanismos existentes me parece el crecimiento horizontal. El crecimiento horizontal pone las expectativas de desarrollo personal no en ascender en la jerarquía, sino en el deseo de enfrentarte a nuevos retos: la pasión por el aprendizaje y la mejora continua, en convertirte en un renacentista.

No es sólo que en comunidad no exista jerarquía que escalar, sino también que una persona con deseos de crecimiento «vertical» en un entorno autogestionado es tóxica: genera situaciones emocionalmente violentas y obliga a los demás a posicionarse, a ejercer su poder para que no se pervierta el espíritu comunitario. En comunidad, lo bello, lo natural es hacerte cargo de tu propia agenda, dejar que el ímpetu jerárquico te abandone, asumir que en ciertos momentos ejercerás de líder y en otros serás liderado. Lo que importa, es saber que el liderazgo es algo dinámico y compartido y crecer, en este contexto, significa mantener la pasión por enfrentarse a nuevos retos, aspirar a una vida interesante.

Liderazgo y comunidad

Este fin de semana he tenido conversaciones realmente inspiradoras. Una de las ideas subterráneas que ha ido saliendo en diferentes momentos y avatares ha sido ¿qué es el liderazgo?

En el significado profundo del liderazgo subyace la capacidad de hacerse cargo de los sentimientos y deseos de otros: hacerse cargo y ayudar a que eso evolucione en una dirección. Aceptando esta definición, nos quedan muchas preguntas por resolver: ¿es el liderazgo compartido o personal? ¿dinámico o estático? ¿se toma o se acepta?

Mi sensación es que, en comunidad, no hay una sola persona que aglutine todo el liderazgo en todo momento en todas las cuestiones. Un ejemplo muy básico y limitado de esto podría ser la organización de la vida en una unidad familiar tradicional: pongamos por caso una pareja que convive donde, entre semana, es él el que se encarga de cocinar y preparar la comida del día siguiente, pero es ella quien organiza el finde y entre ambos deciden cómo repartir los pescados, carnes y potajes de la semana. Sin embargo, es ella quien lidera por completo (dirección y ejecución) el hacer la colada mientras él hace lo mismo con la organización de cuentas y trastero/despensa.

No me parece que sea un ejemplo muy desacertado y refleja también experiencias personales que he tenido en mi vida y empresa: por un lado, el liderazgo, en comunidad, es dinámico y compartido. Por el otro, que se basa en la confianza y, por tanto, es una posibilidad: no se toma sino que se acepta.

Para un chico de provincias, el descubrimiento de La Fábrica de Armas, como se conoce en A Coruña a la sede de la antigua empresa nacional de armamento Santa Bárbara, era algo exótico. Y, aunque ahora pase por horas bajas con el cierre inminente sobre sus cabezas durante los últimos años, esconde entre sus paredes historias fascinantes que deberíamos recuperar para la memoria. Ser trabajador en la fábrica, por ejemplo, significaba tener acceso a unas ventajas sociales inmensas para la época: acceso a productos exclusivos o más baratos gracias al economato, club social, régimen de alquiler de viviendas baratas, enfermería o escuela-taller propia. Un estado dentro del estado. Un modelo que recuperar del pasado. Y estas navidades, son un momento precioso para desempolvar las historias orales que sólo un familiar puede contar. Entre polvorón y polvorón, ¿por qué no preguntan en sus mesas?

En el último post apuntaba a que nuestra generación necesita romper con un relato fallido. Necesitamos alinear nuestros valores y nuestra realidad económica. Y, aunque no lo he dicho explícitamente, para caminar en esa dirección me parece que se necesita algo diferente a nivel personal: se necesita ser disidente. Pero la disidencia tiene un coste y, desde luego, necesita incentivos. ¿Cuáles? Pues aspirar a vivir una vida interesante me parece un buen caldo de cultivo para dar la bienvenida al futuro. En eso llevan los indianos un tiempo. Y ahora, con una pieza más: Michael Bauwens!

La insoportable levedad del Estado del Bienestar

John Robb, en un post reciente, ilustra la fragilidad de la economía familiar, comparando la situación de una familia estadounidense actual con una de los 70:

In the 1970′s most families had a single wage earner.  The median income in the 1970′s was about $38k a year (in 2000 dollars).   The cost of a home and other fixed expenses (mortgage, taxes, car, etc.) were about $20k a year.  That left $18k a year in disposable income.

Today’s family has two incomes.  The median family income is now about $67,000 (in 2000 dollars).  The cost of a home and other fixed expenses are about $50k a year.  That leaves $18k a year in disposable income (the same as the family in the 1970′s).

two_income_trap

Esto significa que nos hemos vuelto económicamente frágiles: por un lado, el ahorro se ha vuelto más difícil; por el otro, somos más vulnerables ante la pérdida de uno de los salarios. El proceso de descomposición ha golpeado directamente en la línea de flotación del modelo de seguridad económica que hemos construido, que se basa en 3 pilares básicos: programas estatales (paro, pensiones, etc), familia y ahorros propios:

De estos 3 pilares, el estado ocupaba un papel fundamental como árbitro y proveedor directo de eso que dimos en llamar Estado del Bienestar: basado en la promesa de equidad y las escalas (que garantizarían el rendimiento del sistema), aceptamos cederle las competencias de cohesión social. Pero justamente cuando más lo necesitamos, cuando la equidad se rompe y la escala se convierte en un problema, el estado no sólo nos abandona, si no que incita a que cada uno se construya su propia red de seguridad, individualmente – incentivos fiscales para las pensiones privadas, copago sanitario, colegios concertados, etcSi bien el estado ha incumplido el contrato social rebajando nuestros derechos, no hemos visto una rebaja equivalente de nuestros deberes (pago de impuestos, etc).

¿Qué podemos hacer para remediar esta situación?

Se me ocurren que tenemos 2 salidasarreglar el estado o construir comunitariamente, con los nuestros. Como ya dije, no creo que ambas aproximaciones sean exclusivas y existen sin duda puntos intermedios de conexiónAquí, investigamos sobre el significado de la Comunidad del Bienestar, con la sensación de que nuestra generación está inmersa en un momento histórico fascinante, que ha dado lugar a nuevos valores, modos de producción y comunicación. Por eso, de cara a recuperar nuestra resiliencia económica, me parece que necesitamos una “liberación intelectual“: romper con el relato del Estado del Bienestar. Y a partir de esa destrucción, reconstruir la idea de seguridad económica desde otra lógica, la que da sentido a nuestra generación. No estamos solos. Otros lo han hecho antes.

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