The thing that get us to the thing

Past Saturday, AMC aired Halt and Catch Fire season finale. I saw this tv-show grow over 4 seasons and I’m sad it’s over.

HACF resonated with me because it was about the pleasure of making things work and the cost of pursuing your dreams. We need a whole lot more stories about the woes and joys of creation to learn how to navigate that world and to inspire us. We need more builders and dreamers capable of not burning themselves out.

Bonus points for using the evolution of computers as the McGuffin. But, as much as I liked the history of computers being the central plot of a well done period  drama, HACF wasn’t about computers. The computers aren’t the thing. They are the thing that get us to the thing.

La La Land

Now, this is a musical that I like. Entertaining, moving, and complex.

I wouldn’t say musicals are my kind of films. My personal favorite is Sweeney Todd: The Demon Barber of Fleet Street, which is typical Burton. I didn’t like Les Misérables and haven’t watched Moulin Rouge. That’s my track record. Yet, this film is energizing, jazz everywhere, a colorful photography, with brilliant performances by Stone & Gosling.

At the core, I’d say this is a wonderful love story, with a positive and naïve message – just what we need right now. That’d be enough to recommend it. At the same time, it is not what would you expect from a Hollywood film: it is sad in many and fundamental ways, which makes the film a modern story about love, life, and personal growth. And has an epic soundtrack.

Por no mencionar al perro

¿Puede un libro ser a la vez una comedia de enredos, una novela de detectives, una sátira ambientada en la época victoriana y una obra de ciencia ficción? Todo eso, y más, es “Por no mencionar al perro” de Connie Willis.

De esta autora había leído Oveja Mansa. Aunque son libros y temáticas distintas, hay ciertas reflexiones compartidas; por ejemplo, las que tienen que ver con los sistemas complejos y la teoría del caos, reflexiones sobre si el progreso y la Historia es causal o casual. Quizás se deba a que las dos novelas han sido escritas durante el mismo período y Connie Willis no es inmune a la obsesividad que conlleva el aprendizaje sobre un tema (Spielberg hizo varias películas muy seguidas sobre los extraterrestres o la segunda guerra mundial, Stephenson amortizó su tiempo de investigación sobre mitología sumeria y griega en varios libros, etc). Ambas comparten también cierta manera de tejer el argumento que definiría como característica de Willis: su interés por los usos/modas/costumbres en distintos momentos históricos, las aventuras basadas en situaciones cotidianas y una escritura ligera que saca lo mejor de las comedias románticas.

¿Qué se puede decir de esta novela sin destripar la gracia del argumento?

Para empezar, que está ambientada en el año 2.057, donde existe una máquina de viajes en el tiempo que usan sólo los historiadores de Oxford porque no es rentable para nada más. Luego, que los historiadores Ned Henry y Kindle necesitan deshacer una paradoja temporal, de ésas que a la que despistas modifican el curso de la Historia de tal manera que provocan que los nazis ganen la 2ª guerra mundial, por ejemplo. Las paradojas temporales tienen un papel principal en esta novela; sin embargo, con lo que he disfrutado de verdad es con la aparición estelar de la Luftwaffe y la RAF, con el proyecto de reconstrucción de la catedral de Coventry que habría sido vendida primero a una secta espiritista y luego sustituida por un centro comercial, con el viaje que supone leer sobre la sociedad victoriana del siglo XIX durante la segunda revolución industrial o con los paseos en barco por el Támesis que son en sí mismos una road-movie.

Aunque es una novela larga con varios tirabuzones en el argumento, se hace entretenida gracias a la fina ironía y sátira que impregna el estilo de Connie Willis, así como a su capacidad para sacar jugo a los tópicos del género detectivesco y romántico. Quizás no me arrancó tantas carcajadas como en Oveja Mansa, pero sí me puso de buen humor.

Si eres fan del Ministerio del Tiempo o te gustó la película About Time, es probable que también disfrutes de esta novela donde la Historia es un personaje más. Por no mencionar al perro.

Está siendo un magnífico verano y aunque nos queda un mes completo todavía, ya el ambiente empieza a oler a Otoño. Y a series. El próximo martes 23 se estrena la tercera temporada de Halt and Catch Fire. Dos días después de que acabe, el 21 de Octubre, empieza BlackMirror. Los astros se alinean para darnos un respiro y que podamos compaginar todo. Qué gustazo. ¡Estamos listos para empezar la temporada!

El Ministerio del Tiempo

Los lunes, en casa, son el día del Ministerio del Tiempo, la serie de TVE creada por los hermanos Pablo y Javier Olivares y que va por su segunda temporada. A veces comedia, a veces thriller, siempre entretenimiento. Cada capítulo es una novedad y los recientes de esta segunda temporada están a la altura de la primera.

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Personalmente me gustaría ver más historias de la periferia en la trama de la serie, capítulos contando una España alternativa: una historia ucrónica (de ésas que tanto me gustan) que explorase el qué hubiese ocurrido si … Por otro lado, el guión deja entrever pullas o complejos generacionales y, en muchos casos, no explota todos los recovecos que podría de la historia. A pesar de todo ello, de lo que a mí me gustaría que hubiese sido la serie, lo que importa es lo que está siendo: y el resultado es desde luego una ficción muy entretenida.

A nivel transmedia es de lo mejorcito que he visto: la webserie de Angustias, el podcast de Julián, el paseo en realidad virtual por el ministerio, permiten dejarte llevar por el mundo y explorar otras caras de los personajes más allá de la serie. No recuerdo haber disfrutado tanto con estos juegos desde que el Sherlock de Moffat para la BBC, nos invitase a explorar los blogs y comentarios de Watson y Holmes .

La mano izquierda de la oscuridad

Esta novela de Ursula K. Le GuinTheLeftHandOfDarkness1stEd fue publicada en 1969. Ambientada en el planeta Gueden (llamado también Invierno porque su superficie está siempre helada), la historia narra la visita de Genri Ai, un diplomático que tiene por objetivo conseguir la adhesión del planeta al Ekumen, algo así como una alianza interplanetaria para fomentar el libre comercio e intercambio de ideas.

Aunque en todo el planeta hay un cierto desarrollo tecnológico e industrial, las civilizaciones que lo habitan no han desarrollado conocimiento (ni imaginación) para volar y mucho menos saben de la existencia de otros seres en el universo más allá de sí mismos y los dioses que los acompañan. Las dos organizaciones más grandes del planeta son Karhide (un estado en fase tribal) y Orgoyen (un estado que está en fase de desarrollo de la capa funcionarial y burocrática).

Los habitantes de Gueden tienen varias características especiales, la primera de ellas es que son andróginos y hermafroditas: no tienen un sexo definido, sino que una vez al mes entran en celo y desarrollan un sexo. Cualquier persona puede ser un hombre en un ciclo y mujer al siguiente; de igual modo, cualquiera puede dar a luz. La segunda es que tienen un sistema muy sofisticado de orgullo personal (el shifgredor) pero no conocen la violencia organizada, las guerras y las luchas en grupo. El shifgredor vendría a ser algo así como la sombra de uno, su karma o capacidad de influir en los demás, también el respeto que le tienen. Han desarrollado por ello grandes habilidades diplomáticas y se puede decir que son incapaces de mentir, aunque juegan con las medias verdades.

A nivel narrativo, la tarea de Genri es doble: convencer a Gueden de las ventajas de unirse al Ekumen y sobrevivir a las intrigas que ponen en riesgo su vida. El personaje sirve, además, de conducto para que Le Guin nos presente unas cuantas ideas interesantes:

  • ¿Qué ocurre en una sociedad donde nadie es completamente hombre ni nadie mujer? Es sin duda un libro para darse cuenta de los costes sociales asociados al género: se habla de sexo, de cualidades masculinas y femeninas, de maternidad y paternidad, etc.
  • ¿Cuáles son los beneficios del libre comercio e intercambio de ideas? Genri, como diplomático del Ekumen que desea firmar algo así como un Tratado de Libre Comercio, está despojado de la visión colonialista de los humanos que llegan al mundo Bosque y la lógica extractiva de lo que hoy día conocemos como TLCs. Eso permite algunas conversaciones muy ponderadas sobre el desarrollo humano asociado al mercado, escondidas bajo la lógica de la liga internacional de mundos.

Tanto esta novela como Los desposeídos me parecen pequeños laboratorios humanos, ejercicios de investigación sociológica. Son obras que, a pesar de haber sido escritas en plena época hippie, han desarrollado de manera muy madura temas complejos como la anarquía, el rol del libre comercio en el desarrollo o la perspectiva de género. Me atrevería a decir que son novelas muy del siglo XXI. Son entretenimiento puro, que nos hace pensar sobre otros mundos posibles, en todas sus dimensiones, con sus problemas e incentivos, firmadas por la gran maestra en la creación de utopías ambiguas.

2 historias para recordar la Alemania nazi

Hoy os quiero recomendar 2 películas basadas en hechos reales sobre la Alemania nazi:

Valkiria Los_falsificadores

Valkiria narra los hechos del atentado del 20 de Julio de 1944 contra Hitler por parte de cuadros del ejército alemán. Visibiliza parte de la resistencia alemana descontenta con las atrocidades del régimen, pero también con ciertas decisiones militares y el instinto de supervivencia de otros (que ven cómo el Reich está a punto de desmoronarse y no desean estar en el bando perdedor).

Los falsificadores es una película diferente. Ambientada en el campo de concentración de Sachsenhausen, cuenta la historia de un grupo de prisioneros a los que usaron para falsificar moneda con la que financiar la guerra en la llamada Operación Bernhard. El nudo de la película es el debate interno que tienen entre salvar su vida y privilegios en el campo continuando con la falsificación o poner trabas a la falsificación para minar otra de las fuentes de financiación nazi y acelerar el fin de la guerra.

Ambas nos recuerdan el peligro de la historia única. El hecho de que el monstruo haya sido tan grande y se haya construido sobre la inacción, nos hace olvidar lo atrevido que era rebelarse en un régimen como el nazi.

Halt and Catch Fire

Scoot McNairy as Gordon Clark, Mackenzie Davis as Cameron Howe and Lee Pace as Joe MacMillan - Halt and Catch Fire _ Season 1, Gallery - Photo Credit: James Minchin III/AMC

Por recomendación indiana, he empezado a ver Halt and Catch Fire. El argumento se centra en una compañía de la pradera del silicio, que entra en la carrera por la fabricación de los ordenadores personales, con un clon de IBM. En muchas fases podría leerse como una historia de COMPACT, pero en realidad la serie pretende ser el relato de una generación y un mundo donde todo era posible.

Me encanta el planteamiento y los pequeños detalles: que la localización sea en Texas, la pradera del silicio, en vez de en el valle del silicio no me parece gratuita y es un golpe al ego de un lugar y mitología sobrevalorada, cuando no directamente falsa. Los personajes son grandiosos: un yuppie de los 80 que se ve reflejado en coetáneos como Jobs y Belfort , una punk brillante como programadora pero sin experiencia laboral a la que encargan construir la BIOS del sistema, un matrimonio de diseñadores de hardware que han abandonado sus aspiraciones de crear el mejor computador por asegurar la vida familiar. Y secundarios tan reales como rancios.

De ese cóctel surge una serie interesantísima que refleja las tensiones empresariales y creativas de un proyecto ambicioso, pero lleno de oportunidades.