Ryanair boarding songs

Some years ago, when boarding on Ryanair, the music played over the speakers was a classical and vibrant song – being Ryanair, likely a royalty-free one. Some declare it was Bach’s Brandenburg Concerto No. 5:

Lately, they’ve changed to a more modern electronic style, at least as vibrant as before:

I like the new one much better. For a few seconds, I thought «they have probably hired someone with a better sense for music», but then I realized that it’s the same kind of song you hear on the teenager stores these days. And I know why they changed it: to keep you moving!

Faster, if possible.

La La Land

Now, this is a musical that I like. Entertaining, moving, and complex.

I wouldn’t say musicals are my kind of films. My personal favorite is Sweeney Todd: The Demon Barber of Fleet Street, which is typical Burton. I didn’t like Les Misérables and haven’t watched Moulin Rouge. That’s my track record. Yet, this film is energizing, jazz everywhere, a colorful photography, with brilliant performances by Stone & Gosling.

At the core, I’d say this is a wonderful love story, with a positive and naïve message – just what we need right now. That’d be enough to recommend it. At the same time, it is not what would you expect from a Hollywood film: it is sad in many and fundamental ways, which makes the film a modern story about love, life, and personal growth. And has an epic soundtrack.

The long fall

It had been a while since I hadn’t listened to Marlango. The first albums were kind of intimate jazz with a touch of Radiohead. As they matured, their sound evolved into something more electric and a more open & positive way of looking at life as well.

The long fall is one of my current favorites.

Skies are open. Eyes are closed.
I’ll take a while to put on my clothes.

You walk in and I wake up.
And the world starts another round.
Make it long and take it slow.
All we have is this free
fall.

Eyes are open. Sun is slow.
Linger ’round the coffee shop.
Girls and spring they show their skin
as the world starts around round.

Make it long and take it slow.
All we have is this free fall.
All we have is this long
fall.
Skies are open. Eyes are closed.
You can linger ’round these girls.
I will wear my Sunday smile.
And the world will start another round.

Make it long and take it slow.
All we have is this free fall.
Make it long and take it slow.
All we have is this free fall.
All we have is this wrong
goal.
All we have is this free fall.
You’ll walk in and I’ll wake up.
I will wear my Summer smile.
And the world end another round.

Make it long and take it slow.
All we have is this free fall.
Make it long and take it slow.
‘cos all we have is this free fall.
All we have is this free fall.
All we have is this long
fall.

Drive @ Automatic for the people

Cuando REM publicó el Automatic for the people yo tenía 10 años. Probablemente escuché el disco por vez primera más de un lustro después, en plena adolescencia. En esa época Drive me hablaba de cosas que estaba experimentando internamente.

What if I ride, what if you walk?
What if you rock around the clock?
Tick-tock, tick-tock
What if you did, what if you walk?
What if you tried to get off, baby?

Hey, kids, where are you?
Nobody tells you what to do, baby

Casi 25 años después de su publicación, la canción sigue teniendo una fuerza especial y sigue invitando a hacerse cargo de uno mismo.

Queen @ LIVE AID, 1985

Dicen que ha sido el concierto de rock más grande de la historia. Por delante del de Hendrix en Woodstock’69, Radiohead en Glastonbury’97 y otros miles de artistas / lugares especiales.

La verdad es que al principio me parecía mucho decir para un concierto benéfico donde todo el mundo se relaja y para un grupo que, a mediados de los 80, no estaba en el top5 de bandas del momento. Y sin embargo, la intrahistoria impresiona. ¿Una semana ensayando para el escaso cuarto de hora que cada grupo tenía asignados? ¿En serio? Lo que es innegable es que el setlist que se marcaron son 6 clasicazos de la historia del rock. Aunque, personalmente, lo que más me pone los pelos de punta es oír cómo las 75.000 personas que están en Wembley en ese momento se convierten en una sola voz cuando Freddy Mercury los invita a tararear con él.

De este concierto se puede decir que simboliza la época del ArenaRock, un estilo musical que surge por la fuerza que los lugares tienen para moldear la musica que se toca en ellos. Si es o no el concierto de rock más grande de la historia es algo que cada uno debe de juzgar por sí mismo. Al fin y al cabo la música es una experiencia.

Escuchen y valoren, son “sólo” 18 minutos:

 

Por no mencionar al perro

¿Puede un libro ser a la vez una comedia de enredos, una novela de detectives, una sátira ambientada en la época victoriana y una obra de ciencia ficción? Todo eso, y más, es “Por no mencionar al perro” de Connie Willis.

De esta autora había leído Oveja Mansa. Aunque son libros y temáticas distintas, hay ciertas reflexiones compartidas; por ejemplo, las que tienen que ver con los sistemas complejos y la teoría del caos, reflexiones sobre si el progreso y la Historia es causal o casual. Quizás se deba a que las dos novelas han sido escritas durante el mismo período y Connie Willis no es inmune a la obsesividad que conlleva el aprendizaje sobre un tema (Spielberg hizo varias películas muy seguidas sobre los extraterrestres o la segunda guerra mundial, Stephenson amortizó su tiempo de investigación sobre mitología sumeria y griega en varios libros, etc). Ambas comparten también cierta manera de tejer el argumento que definiría como característica de Willis: su interés por los usos/modas/costumbres en distintos momentos históricos, las aventuras basadas en situaciones cotidianas y una escritura ligera que saca lo mejor de las comedias románticas.

¿Qué se puede decir de esta novela sin destripar la gracia del argumento?

Para empezar, que está ambientada en el año 2.057, donde existe una máquina de viajes en el tiempo que usan sólo los historiadores de Oxford porque no es rentable para nada más. Luego, que los historiadores Ned Henry y Kindle necesitan deshacer una paradoja temporal, de ésas que a la que despistas modifican el curso de la Historia de tal manera que provocan que los nazis ganen la 2ª guerra mundial, por ejemplo. Las paradojas temporales tienen un papel principal en esta novela; sin embargo, con lo que he disfrutado de verdad es con la aparición estelar de la Luftwaffe y la RAF, con el proyecto de reconstrucción de la catedral de Coventry que habría sido vendida primero a una secta espiritista y luego sustituida por un centro comercial, con el viaje que supone leer sobre la sociedad victoriana del siglo XIX durante la segunda revolución industrial o con los paseos en barco por el Támesis que son en sí mismos una road-movie.

Aunque es una novela larga con varios tirabuzones en el argumento, se hace entretenida gracias a la fina ironía y sátira que impregna el estilo de Connie Willis, así como a su capacidad para sacar jugo a los tópicos del género detectivesco y romántico. Quizás no me arrancó tantas carcajadas como en Oveja Mansa, pero sí me puso de buen humor.

Si eres fan del Ministerio del Tiempo o te gustó la película About Time, es probable que también disfrutes de esta novela donde la Historia es un personaje más. Por no mencionar al perro.