Black Mirror: White Christmas

Se está convirtiendo en tradición familiar acabar las navidades viendo el discurso navideño de Charlie Brooker: Black Mirror. Luego de dos temporadas inmensas, fuimos a este especial con ciertas reservas: ¿se puede estar a la altura con una propuesta de un único capítulo semi-homenaje a Dickens donde dos exiliados comparten confesiones navideñas?

Jon_Hamm_Black_Mirror

La respuesta es: White Christmas. Un capítulo que comparte principalmente el universo de otros como Be right back y The entire history of you, tanto en temática (centrada en las relaciones sociales) como en tecnología, pero añadiéndoles nuevos ingredientes como la posibilidad del bloquear/banear personas en la vida real y crear un clon de tu cerebro mediante un artefacto llamado cookie.

El resultado es un mensaje navideño que hace pensar sobre la invisibilidad y la frustación, la necesidad humana de socialización, el amor, los weareables o la internet de las cosas. Tengan felices fiestas. ¡Y no se olviden de ver Black Mirror antes de iniciar el nuevo año!

El Vermeer de Tim

Vermeer_TheMusicLessonEl Vermeer de Tim es un documental donde el millonario Tim Jenison, con ninguna experiencia en pintura y mucho dinero, se propone realizar una de las obras más emblemáticas de Johanes Vermeer, The music lesson.

En primer lugar, Tim construye una habitación idéntica a la de Vermeer en Delft: alquila un lugar con la misma incidencia de luz, compra y construye muebles, viste maniquís de forma idéntica, etc, para posteriormente pintarla en base al uso de espejos para reproducir fielmente la escena.

La controversia

Según la teoría Hockney-Falco, algunos grandes maestros como Velázquez o Vermeer habrían usado ópticas y ayudas mecánicas para la realización de sus pinturas. Llevando al extremo esta hipótesis, Tim pretende comprender las técnicas que Vermeer podría haber utilizado.

Johanees Vermeer es un pintor peculiar: perteneciente a la edad dorada holandesa del siglo XVII, no aparece en las compilaciones de su época como un gran pintor y es sólo en el siglo XIX donde se le redescubre como uno de los grandes por su tratamiento realista de la luz. Hoy día se le atribuyen poco más de 30 obras: 2 exteriores de Delft, una alegórica, pocos retratos y todo lo restante son escenas costumbristas dibujadas en el interior de su casa, en la misma habitación. Sobre sus técnicas poco se sabe; además de que no se ha descubierto un diario de su actividad, tampoco hay registro de su formación: en la época para poder vender cuadros uno debía pertenecer a un gremio y estar 6 años formándose y, si bien existe constancia de que Vermeer pagó la cuota de inscripción en el gremio de San Lucas, lo hizo como si hubiese estudiado en el exterior. En los estudios con rayos X de sus obras, no se evidencia que haya usado bocetos previos para realizar el dibujo, sino que los cuadros son su primera y única versión. Finalmente, se especula que Vermeer podría haber tenido acceso a las mejoras ópticas del momento a través de Leeuwenhoek, conocido por desarrollar el microscopio y tener una fábrica de óptica: Leeuwenhoek no era sólo ciudadano de Delft y coetáneo de Vermeer, sino también su albacea.

Todo ello hace de la figura de Vermeer un candidato ideal para la controversia al respecto de las ayudas ópticas y mecánicas, que ha provocado un cierto terremoto entre un sector de los historiadores de arte, que entienden que se está acusando a los grandes maestros de “hacer trampas”.

Vermeer como hacker

Personalmente, este documental me lleva a conclusiones muy distintas: los maestros son aquellos que no sólo dominan el arte, sino que no dejan de innovar e introducir nuevas técnicas en sus pinturas.

Un buen cuadro, es un objeto complejo que combina diferentes aspectos: desde el mensaje y la selección de la mirada sobre el mundo, el uso y creación de pigmentos para obtener una coloración específica y personal hasta el uso de la trigonometría para alcanzar perspectiva y profundidad. ¿Por qué habría de ser el uso de espejos para acercar la escena algo estigmatizado? Vermeer, de confirmarse la teoría, sería para mí un hacker, alguien que trata de conocer y mejorar las herramientas y técnicas que tiene a su disposición para llevar a cabo su tarea.

¿Qué significa ser artista?

El debate latente que pone a la superficie este documental, es: ¿qué significa ser artista? El documental, me hizo recordar una historia relativa al director de Pixar Andrew Stanton y su época en CalArts, mientras estudiaba con Bob McCrea, uno de los 9 hombres de Disney, al que todo aspirante a animador idolatraba.

Andrew y su pandilla tenían dudas sobre el uso en animación de ciertas tecnologías de la época (VHS, etc), que no se habían usado en los años de oro de Disney. De alguna manera ellos se sentían puristas y consideraban que la animación debía hacerse como siempre, como la habían hecho los padres fundadores. Ed Catmull cuenta la historia así:

«One of the best-loved instructors at CalArts in the 1980s was the legendary animator Bob McCrea, who took up teaching after forty years at Disney, where he worked closely with Walt himself. McCrea was as beloved as he was cantankerous—Andrew Stanton would later immortalize him in the character of Captain B. McCrea in WALL-E—and he helped shape the creative sensibilities of many of the people who would go on to define Pixar. Andrew remembers that he and his fellow CalArts students saw themselves as “animation purists,” determined to emulate masters like Bob from the early days of Disney. They were conflicted, therefore, about using certain newer technologies—VHS videotape, for example—that had not existed in the studio’s heyday. If Walt’s Nine Old Men didn’t use videotape, Andrew remembers telling Bob McCrea one day, maybe he shouldn’t either.

“Don’t be an idiot,” Bob said. “If we’d had those tools then, we would have used them.”»

McCrea había sido uno de los fundadores de la industria por entender esa idea central: crear, no es repetir ni hacer lo que siempre se hizo; crear es experimentar y usar las herramientas que tienes a tu disposición para transmitir.

Ratatouille, o la gestión de la creatividad

RatatouillePosterRemi, es una rata idealista que ha desarrollado un interés por la cocina. A diferencia de su camada, tiene el olfato y el gusto hiperdesarrollado, no puede comer basura y por eso empieza a cocinar a escondidas en las casas donde viven. En un momento dado, llega a uno de los mejores restaurantes de París, de capa caída desde la muerte de su fundador, Auguste Gusteau, famoso por el bestseller de cocina Anyone can cook.

En el mundo de Ratatouille, las ratas siguen siendo ratas y provocan asco a los humanos. Como podéis imaginar, la conversión de Remi a chef de alta cocina en el Gusteau’s no era tan fácil como entrar por la puerta y pedir un mandilón. Toma tiempo y necesita protección. Por suerte para Remi, ha empezado a trabajar como limpiador en el restaurante, Linguini, un chico despistado que también quiere ser chef, pero no tiene las dotes necesarias. Mientras Linguini actúa como si fuese él quien cocinase, Remi es quien desarrolla las recetas y maneja los mandos en la sombra.

Pero el restaurante ya no es el antiguo Gusteau’s y el entorno no invita a la creación: Skiner, el jefe de cocina, se empeña en repetir las antiguas recetas siguiendo el manual al pie de la letra y en sacar líneas de comida rápida con ellas, lo que no hace más que hundir la reputación del Gusteau’s y convertirlo en un restaurante más del montón. Reflotarlo y devorverle su fama es una tarea ardua que sólo la unión de Remi y Linguini pueden lograr. Esta unión, provoca no sólo el ascenso de Linguini como uno de los mejores chefs de Francia, sino también los celos de Remi: sabe que su condición de rata le impide llegar a ser un chef apreciado por el público.

En el fondo, Remi es un ser creativo al que no le basta con cocinar, necesita reconocimiento. Es en ese punto de su relación cuando se produce la visita de Anton Ego al restaurante, el crítico más influyente de la ciudad y el que inicia la caída del Gusteau’s hace años con una mala crítica. A diferencia de Auguste Gusteau, Ego nunca se creyó eso de que Anyone can cook. Por eso, tumbar el restaurante de Auguste le produjo una satisfacción especial. Y se convierte en la prueba definitiva para Remi.

El desenlace, es una de las escenas con más significado de la historia del cine:

Ese discurso final de Ego, condensa uno de los mensajes principales de la película: el Anyone can cook de Gusteau, no significa que cualquiera pueda convertirse en un gran artista, sino que un gran artista puede venir de cualquier lugar. De esa predisposición a encontrar lo nuevo en lo inesperado, surge también una responsabilidad: protegerlo. Lo nuevo, la innovación, necesita tiempo y paciencia.  Remi nunca hubiese llegado a ser un chef sin la complicidad de todos los que la ayudan y protegen. De haberse descubierto su tapadera cuando todavía el mundo no estaba preparado para ello, habríamos perdido un gran cocinero.

Al igual que el Gusteau’s, las empresas contienen fuerzas internas que impiden que aflore la creatividad: las nuevas ideas son feas al principio y necesitan cariño, la repetición de lo que ha funcionado una vez como la negación del aprendizaje continuo en la actividad creativa, la presión por llegar a fin de mes con ingresos rápidos que cohartan la maduración de las ideas, etc. Todo eso, y más, podéis disfrutarlo en Ratatouille, uno de los mejores manuales de gestión de la creatividad que existen.

Her

herTheodore es un escritor de cartas por encargo, que está en proceso de digerir el fracaso de su matrimonio. Es entonces cuando se hace con un nuevo producto, un sistema de Inteligencia Artificial que actúa como su ayudante, Samantha. Su IA, toma forma y personalidad con cada nueva interacción hasta el punto de que surge una relación de amor entre ambos.

At once a brilliant conceptual gag and a deeply sincere romance, “Her” is the unlikely yet completely plausible love story about a man, who sometimes resembles a machine, and an operating system, who very much suggests a living woman.

Disembodied, but, Oh, What a Voice

Centrada en los momentos posteriores a la ruptura de un matrimonio que le ha marcado la vida, a Theo, a pesar de escribir emociones para otros, le cuesta entender y asimilar las suyas propias. Se puede considerar, de alguna manera, la continuación de Lost in Translation, que habla de los momentos anteriores a una ruptura como ésa. No sólo por el fino hilo autobiográfico que une a Spike Jonze y Soffia Coppola, sino también por el magnífico trabajo de K.K. Barret como director de arte en ambas, que ha llevado a que la visión e interfaces de Her sobre el futuro ya sea considerada más acertada que la de Minority Report.

Pero lo verdaderamente interesante de Her, es que retrata a una generación, los always connected, fundamentalmente individualista. Generación que define su vida no en torno a una comunidad familiar o de amigos, sino por lo que hace y consume. Es una película selfie, idea que se refuerza con una fotografía y música que recuerdan a la estética hipster de redes sociales como instagram o productos como Apple, donde las comparaciones con Siri son inevitables. Spike Jonze retrata, sin palabras, los cambios que la tecnología provoca en una generación: de fondo solitaria y frustrada por los avatares de la rutina y la vida real frente a la recompensa inmediata y refuerzos positivos continuos que ofrece OS1. Pero también una generación que potencia al máximo su yo y sus logros gracias precisamente a la tecnología – la publicación del libro de cartas Theo es el culmen de este mensaje, algo que él mismo no se habría atrevido a imaginar.

En este sentido, Her es una película equilibrada sobre cómo la tecnología permea nuestras vidas. Pero sobre todo, Her, es una historia sobre alguien que madura y empieza a entender sus emociones.

The making of Prince Of Persia

making-pop

Me he pasado las navidades a finales de los 80, sumergiéndome en el mundo de Jordan Mechner, a través del diario cómo se hizo Prince of Persia.

Escrito en formato diario, resume 2 etapas vitales claramente diferenciadas: en la primera (mayo 1985 – octubre 1989), nos descubre al solo-programmer que fue Jordan en el desarrollo de POP – programador, diseñador de la historia, director artístico, comercial, etc. A lo largo de los capítulos, vemos cómo la idea inicial madura hasta que el juego está acabado: desde el uso de las técnicas rotoscópicas para dotar de vida a los personajes a las ideas que hacen que un juego funcione. Pero también nos acerca a los altibajos emocionales de un trabajo a lo cowboy: depresiones creativas, presiones por los tiempos de entrega, cómo el entorno afecta a su productividad como programador, etc.

La segunda (octubre 1989 – enero 1993), se centra en su evolución hacia director creativo de videojuegos culminando con la creación de Smoking Car Productions, la compañía con la que creó The Last express. En esta etapa, sus diarios reflejan un cambio de actividad importante: la programación del videojuego pasa a ser secundaria y priman las actividades de comercialización (gestión de los ports a otras máquinas del juego y licencias), las relaciones que teje con las personas, su carrera cinematográfica, etc.

Habiendo leído otros libros de programadores en formato entrevista, he disfrutado mucho del formato diario personal: aunque es un poco deslabazado y al principio quizá cueste un poco más descubrir al programador que hay detrás de él, es mucho más natural y divertido.

Lectura altamente recomendable. Y si, además deseáis leer el código fuente del juego, está disponible en github! Aunque teniendo en cuenta que está escrito en lenguaje ensamblador para el Apple-II, quizás disfrutéis más de un Code Review con algunas ideas clave del juego.

La banalidad del mal

hannah_arendt_ap_imgHannah Arendt, la biopic magníficamente interpretada por Barbara Sukowa, me hace descubrir el reportaje que escribió para The New Yorker sobre el juicio a Adolf Eichmann en Jerusalén.

Una de las ideas clave del reportaje es lo que dió en llamar La banalidad del mal. Para Arendt, Eichman es culpable de ser thoughtfulness: de negarse a pensar y emitir juicio sobre lo que está haciendo, él sólo recibe y ejecuta órdenes. Caracterizando a Eichmann como un funcionario eficiente, no como un ser guiado por el odio, hace un alegato sobre el mal como la dejadez de nuestra principal función como seres humanos: el pensamiento. Si bien existe un mal puro, que disfruta y se regocija de sus acciones, Arendt proclama que es el otro mal, el mal pequeño, la pasividad que soporta al totalitarismo, la negación del pensamiento nuestro mayor peligro como especie.

Esta idea básica (que me entretengo elucubrando que ya estaba en Brecht y de él se transmite a Heideger, y de éste finalmente a Arendt que le da nombre) me devuelve a la mente Home sen nome, de Suso de Toro. Y pienso que hay una fina línea que conecta ambos. Aunque en el libro de Suso, el protagonista sea un ser movido por el odio, de lo que trata es de reconocer el rol que tuvo en nuestra guerra civil el clima de tensión previa, la irresponsabilidad de unos pocos y la pasividad de muchos.

Sight

Seguindo coa onda de BlackMirror: neste corto (8 minutos), onde unha parella queda para coñecerse e tomar unhas copas a tecnoloxía é algo máis que un accesorio. Recoméndovos paralo de vez en cando para ver as “aplicacións” que están usando.

De la educación, por Salman Khan

En este blog han estado Ken Robinson e Isaac Asimov hablando de la problemática de un sistema educativo diseñado para la era industrial y la educación a la carta, respectivamente. Hoy tiene la palabra Salman Khan, que nos explica su experiencia con la Khan Academy y el uso de tecnología en la clase: Let’s use video to reinvent education.

En palabras de Fran:

«Khan Academy es lo más cercano hasta el momento al sueño de Asimov sobre la educación moderna, y nos sitúa relativamente cerca del Manual ilustrado para jovencitas

Dentro video!

Black Mirror. La serie de las navidades. Hace unos días leímos en 5ª temporada:

«Son tres capítulos que juegan con la exageración y la provocación para retratar a una sociedad adormecida  y dominada por la tecnología»

Qué exageración, pensé. Pero ese aire ciberpunk me supera, y al par de días leí el artículo de Charlie Brooker presentándola: «the dark side of our gadget adiction». Y me convenció más. La descargamos. No cometáis el error de tardar tanto como nosotros. Si aún se estilan los propósitos de año nuevo, Black Mirror es el espejo donde tenemos que mirarnos. Porque, en el 2012, se necesitan de nuevo esfuerzos en favor de las libertades civiles en internet. La caballería e infantería se atisban ya en el horizonte.