Archive for the ‘Informacionalismo’ Category

El dominio de la información: ¿dónde está la escasez?

Friday, January 4th, 2008
Hace unos días trataba de explicar qué significa La economía de la abundancia a partir de 2 conceptos antropológicos: los mumis y el potlacht. Y apuntaba que también se puede explicar el software libre a partir de ellos.

Pero el concepto mismo de economía de la abundancia es un término que suena extraño al principio. Porque lo primero que los economistas graban en sus mentes una vez inician la carrera es que “la economía es la ciencia de gestionar la escasez“, es decir, la economía estudia cómo asignar los recursos escasos de manera eficiente. Por eso a veces nos cuesta diferenciar entre lo gratis, lo gratuito y lo libre. El marco de pensamiento que nos otorga la economía “tradicional” (la que se estudia todavía en las facultades universitarias) no otorga las herramientas adecuadas para comprender la actual situación.

Pero quizás se haga difícil de comprender al inicio no sólo por el marco de pensamiento que nos otorga el estudio de economía “tradicional”. Quizás sea también que a veces cuando tratamos de explicar por qué funciona en nuestro discurso emocionado colamos 2 mentiras implícitas:

  • La primera es que no existe la escasez en la era de la información.
  • La segunda es que la situación supone un cambio radical de la economía y sus leyes.

Para explicar la primera mentira implícita es perfecto el último post de Nacho Correas:

“Another idea that I also found interesting was that every abundance creates new scarcity. Although old scarcities such as time and money are still scarce, there are new ones on the table: attention and reputation. There is only so much attention and reputation available in the world. On an Internet economy, attention can be measured by web traffic and reputation by incoming links.”

La escasez cambia de lugar (no desaparece) y los modelos de negocio deben cambiar también con ella. Ésa es la clave. Los mumis y el potlacht no son más que mitos que pretenden transmitir la idea de que en la economía de la abundancia, la función de los agentes económicos es incentivar la producción y redistribuir la riqueza. Y que para conseguirlo tienen como única herramienta su reputación, la capacidad de transmitir un “somos capaces de hacerlo”.

Por otra parte se hace necesario hacer un desmentido a la mayor: la nueva economía necesita de nuevas reglas económicas. Un libro que deberían leer todos los interesados en la economía de la información es El dominio de la información, Shapiro y Varian. Valga su declaración de intenciones para ilustrar la segunda mentira implícita:

“Al mismo tiempo seguíamos oyendo afirmaciones de que estábamos en una “Economía Nueva”. Esto parecía exigir una “Teoría Económica Nueva”, un conjunto de nuevos principios que guiaran las estrategias empresariales y las finanzas públicas en el nuevo entorno económico. Pero llegados ahí nos preguntamos, ¿ya ha leído alguien la literatura sobre discriminación de precios, ventas ligadas (bundling), señalización, concesión de licencias, lock-in (dependencia exclusiva) o teoría económica de redes? ¿Se ha estudiado la historia de la telefonía o los enfrentamientos entre IBM y el Departamento de Justicia? Nosotros creemos que no hace falta una nueva teoría económica. Lo único que hace falta es que la gente aprenda lo realmente interesante de la actual, las materias que no estudiaron en las facultades de economía. De manera que decidimos escribir este libro.”

La teoría económica no cambia. Pero el entorno donde se aplica sí.

De la abolición de la propiedad intelectual

Monday, December 24th, 2007
Una vez centrado el debate, se puede empezar a discutir: ¿están los mecanismos jurídicos actuales funcionando como debieran?

Los datos nos dicen que no: la propiedad intelectual, no sólo no ha aumentado la innovación, sino que ha creado una industria altamente concentrada y muy poco innovadora. En el caso de la industria farmacéutica esto tiene además consecuencias peligrosas. En el caso de la informática, se ha ido desarrollando un movimiento contestatario y vanguardista que ha roto las bases mismas de la industria informática convencional (venta de licencias de producto) obligándola a reconvertirse o perecer.

Así, la experiencia del software libre (y ahora también los estudios económicos) nos demuestran que, en este momento histórico, la propiedad intelectual no es necesaria [PDF ] para garantizar la innovación y la justa remuneración por el trabajo realizado, sino todo lo contrario: está siendo perjudicial.

El estudio que reseña el New York Times dice expresamente que …

The two researchers have analyzed data from 1976 to 1999, the most recent year with complete data. They found that starting in the late 1990s, publicly traded companies saw patent litigation costs outstrip patent profits.

Llegados a este punto, es claro que la propiedad intelectual no funciona y que argumentar de un modo cuasi-religioso a favor de ella es una actitud irresponsable. Parece claro también que no debemos aferrarnos al status quo defendiendo un mecanismo que genera más problemas de los que pretende resolver. Por estos motivos (éticos y económicos), apoyo la abolición de la propiedad intelectual.

Principales referencias:

¿De qué hablamos cuando hablamos de propiedad intelectual?

Monday, December 24th, 2007
Leyendo un post de La pastilla roja me siento un poco defraudado. Un blog que es uno de mis referentes… y que en este caso es tan poco riguroso.

Lo principal que uno debe conocer cuando se enfrenta a su estudio, es que la propiedad intelectual es un mecanismo estatal que pretende incentivar la innovación y recompensar al creador. Nada más, pero tampoco nada menos. Y en eso se equivoca Sergio Montoro en este post. Él le otorga categoría de derecho natural. Y no. No es eso cierto. Dejémoslo claro.

La propiedad intelectual no forma parte del derecho natural ni mucho menos, sino que forma parte del derecho positivo. Es decir, es una medida puesta por el Estado en aras de mediar entre los intereses públicos (que existan más y mejores medicamentos, programas de software, cultura, …) y los privados (la justa remuneración de los creadores).

Pero “las relaciones jurídicas y sociales dan forma a lo posible hasta convertirlo en lo real“. Y ése es el centro del debate. ¿Son adecuadas las relaciones jurídicas heredadas del industrialismo para la era de la información?

Desde esta base es desde la que podemos empezar a discutir… ¿qué ocurriría si ese mecanismo ya no fuese válido? ¿qué si ya no sirviese para la labor para la que fue creado?

El debate serio que debemos tener es ése, y no otro cualquiera cuasi-religioso. Porque lo que está en discusión es un sistema de propiedad intelectual adecuado a las condiciones del siglo XXI, no al del XIX.

Es tan necesario como debe ser riguroso, porque no es trivial el resultado del debate ni el mundo que se configura en torno a él.

Informacionalismo como Sociedad Redistributiva

Friday, December 7th, 2007
Siguiendo la metáfora de Sociedad Recíproca VS Sociedad Redistributiva, se puede argüir fácilmente que en la actualidad estamos en la segunda más que en la primera.

Las condiciones del informacionalismo de la sociedade red son enormemente concordantes con las enumeradas por Harris y que provocan los potlatch o “festines competitivos” en las sociedades redistributivas. Si recordamos las condiciones de partida de Harris vemos que:

  • no existen instituciones políticas formales capaces de integrar las aldeas independentes en una estrutura común: el potlatch aúna el esfuerzo productivo de poblaciones mayores que las que puede movilizar una única aldea.
  • un conjunto de aldeas tiene diferentes microhábitats: el potlatch actúa como compensador automático de las fluctuaciones anuales en la productividad debidas a las condiciones de pluviosidad, temperatura, etc.
  • todos tiene igual acceso a los medios de subsistencia: el potlatch sirve para impedir que la fuerza de trabajo retroceda a niveles de productividad que no ofrecen margen de seguridad en época de crisis (guerras, catástrofes naturales, …).
  • es posible aumentar la duración e intensidad del trabajo sin inflingir daños irreversibles a la capacidad de renovación del hábitat.

Así, vemos cómo las dos primeras condiciones nos hablan de la organización de la sociedad, de su interdependencia. Nos hablan de la globalización, que queda caracterizada a la perfección en esos términos. Es justo recordar aquí las palabras de Stiglitz para mostrar la inexistencia/ineficacia de instituciones políticas formales capaces de integrarnos en una única aldea global cohesionada:

Nunca fue mayor la necesidad de organizaciones internacionales como el FMI, el Banco Mundial y la Organización Mundial de Comercio, y rara vez la confianza en estas instituciones fue más baja.
[…]
La teoría económica no dice que todos ganarán con la globalización, sino solamente que las ganancias netas serán positivas, y que los ganadores, por ende, podrán compensar a los perdedores y aún así salir beneficiados.

Las dos últimas condiciones de Harris nos hablan del modelo de desarrollo, de la economía. Si asumimos la economía de la información como paradigma de nuestra sociedad, podemos observar cómo se cumplen también las anteriores condiciones a la perfección. Puesto que la información sigue la lógica da abundancia, es posible que todos tengan igual acceso a los medios de producción. Queda esta condición dibujada con la ya mítica frase de Bernard Shaw:

Si tienes una manzana y yo tengo otra, al intercambiarlas seguimos teniendo cada uno sólo una manzana. Sin embargo, si tienes una idea y yo otra, al intercambiarlas ambos tenemos dos ideas.

Permitiendo además este tipo de economía aumentar la duración e intensidad del trabajo sin inflingir daños al ecosistema.

En este punto es necesario decir que la situación actual es muy desigual, de hecho, existe un conflito que se conforma como el principal en nuestra época: la necesidad de que la información sea libre para que todos tegan acceso a los medios de produción.

Éste es el principal escollo para que la aldea global sea una sociedad redistributiva y no otra forma de imperialismo.

Potlatch, reputación y mumis

Monday, December 3rd, 2007
Como anunciaba al inicio, una de las intenciones de este blog es hablar de software… pero no sólo, ya que considero lo ocurrido en el mundo del software la avanzadilla de un cambio estructural mayor.
Para empezar a tratar el tema, hoy traduciré un texto que había publicado anteriormente, pero en otro blog. Y para entender lo que ocurre, es positivo analizar la situación con los ojos de un antropólogo.

Marvin Harris es la principal cabeza del materialismo cultural. Una rama antropológica que trata de explicar los fenómenos culturales (mitos, tabúes, …) desde una perspectiva material.

En Vacas, cerdos, guerras y brujas, durante el capítulo dedicado a El Potlatch, Harris nos ofrece una distinción entre las sociedades redistributivas y las recíprocas a través de la explicación del fenómeno potlatch.

Según él, las sociedades o sistemas económicos recíprocos son…

una forma de intercambio económico que se adapta principalmente a condiciones en las que la estimulación de un esfuerzo productivo extra intensivo tendría un efecto adverso para la supervivencia del grupo.

Estas condiciones están presentes entre algunos cazadores y recolectores como los esquimales, semai y bosquimanos, cuya supervivencia depende totalmente del vigor de las comunidades naturales de plantas y animales existenes en su hábitat.

Si los cazadores ponen en práctica de repente un esfuerzo concertado para capturar más animales y arrancar más plantas, corren el riesgo de deteriorar permanentemente el aprovisionamiento de caza en su territorio.

Por el contrario, las sociedades redistributivas…

eliminaron la dependecia primordial de la reciprocidad cuando fue posible aumentar la duración e intensidad del trabajo sin inflingir daños irreversibles a la capacidad de sustentación del hábitat.

Precisamente esto se logró cuando los animales y plantas domesticados sustituyeron a los recursos alimentarios naturales. En líneas generales, cuanto más trabajo se dedica a plantar y criar especies animales, mayor cantidad de alimentos se puede producir.

La única dificultad estriba en que la gente no trabaja habitualmente más que lo estrictamente necesario. La redistribución fue la respuesta a este problema.

En este contexto explica Harris el fenómeno potlatch o los festines competitivos que ciertas tribus practicaban:

Un consumo y despilfarro conspicuos que no encontraban parangón ni siquiera en la más despilfarradora de las modernas economías de consumo.

Hombres ambiciosos, sedientos de status competían entre sí por la aprobación social dando grandes festines. Los donantes rivales de los festines se juzgaban unos a otros por la cantidad de comida que eran capaces de suministrar, y un festín tenía éxito sólo si los huéspedes podían comer hasta quedarse estupefactos, salir tambaleándose de la casa, meter sus dedos en la garganta, vomitar y volver en busca de más comida.

Este fenómeno hizo pensar a muchos expertos que no se podían explicar los estilos de vida en términos de factores prácticos y mundanos (comida, sexo, energía, factores ambientales, …). Harris defiende, por el contrario, que sí es posible:

Si consideramos todas las aldeas kwakiutl como una sola unidad, el potlatch estimulaba el flujo incesante de prestigio y objetos de valor que circulaban en direcciones opuestas.

Para seguir diciendo…

En su núcleo fundamental el potlatch es un festín competitivo, un mecanismo casi universal para asegurar la producción y distribución de riqueza entre pueblos que no han desarrollado plenamente una clase dirigente.

Sintetizando…

En condiciones en las que todos tienen igual acceso a los medios de subsistencia, la donación de festines competitivos cumple la función práctica de impedir que la fuerza de trabajo retroceda a niveles de productividad que no ofrecen margen de seguridad en crisis como la guerra o la pérdida de cosechas.

Además puesto que no hay instituciones políticas formales capaces de integrar las aldeas independientes en una estructura económica común, la donación de festines competitivos crea una extensa red de expectativas económicas. Esto tiene como consecuencia aunar el esfuerzo productivo de poblaciones mayores que las que puede movilizar una aldea determinada.

Finalmente, la donación de festines competitivos actúa como un compensador automático de las fluctuaciones anuales en la productividad entre un conjunto de aldeas que ocupan diferentes microambientes: hábitats de la costa, de lagunas o de altiplanos. Automáticamente, los festines más importantes de un año dado tendrán como anfitriones a las aldeas que han gozado de las condiciones de pluviosidad, temperatura y humedad más favorables para la producción.

El potlatch es, por lo tanto, un mecanismo que tienen las sociedades redistributivas para asignar los recursos de los que disponen de la manera máis eficiente y segura.

En este contexto, son necesarios determinados agentes que estimulen y garanticen la generación de valor (productividad e innovación): los mumis.

En la TechBusiness Week: paradigmas disruptivos

Tuesday, November 6th, 2007
Hoy he estado en la sesión matinal de la TechBusiness Week invitado por Javi Vázquez.

He llegado tarde a la presentación de Antoni Saldaña, por lo que no podría hacer un resumen explicativo. Sin embargo, la de Javi me la he visto entera y -a pesar de lo que él diga- me ha gustado el enfoque disruptivo que le ha dado.

Castells, cuando explica en qué consiste la novedad de la sociedad red y la era de la información respecto a lo anterior (sociedad industrial), utiliza el mismo concepto, aunque desde otras fuentes. En la obra de Himanen, La ética hacker y el espíritu de la era de la información [PDF], Castells escribe un epílogo sencillamente maravilloso donde expone las tesis de Khun sobre el cambio disruptivo.

Básicamente, el argumento que Khun desarrolla en su Estructura de las revoluciones científicas es que el paradigma científico normal es capaz de integrar en su interior pequeñas anomalías hasta que son tales las contradicciones a las que debe enfrentarse, que se da un salto cualitativo y emerge un nuevo paradigma científico.

Una vez explicado esto, Castells dice:

El proceso de transición histórica avanza con la absorción de las formas sociales precedentes por las nuevas y emergentes, de modo que las sociedades reales son considerablemente más confusas que los modelos que construimos con fines heurísticos.

¿Cómo sabemos que un paradigma dado (por ejemplo, el informacionalismo) es dominante respecto a otros (por ejemplo, el industrialismo)? La respuesta es sencilla: por su rendimiento superior en cuanto a acumulación de riqueza y poder.“

Y ésa es la clave de la charla de Javi Vázquez. Una vez asumido que el modelo propuesto por el software libre es disruptivo, la necesidad de abrazarlo como motor de riqueza es ineludible. Porque como hablamos hace algunos meses:

“Lo que estamos a defender es una sociedad basada en el conocimiento como actividad económica principal. Una sociedad que desarrolle su calidad de vida, su bienestar, alrededor de la explotación de ese conocimiento, de la innovación y la colaboración sobre él.

Y el software libre es una herramienta que, de forma natural, se integra con ese objetivo, se alinea con esa estrategia para alcanzarlo, porque responde a esa fórmula de colaboración y de trabajo.

No es una cuestión de defender el software libre, sino de defender una sociedad basada en el conocimiento.

Éso es exactamente lo que defendemos: poder hacer cosas, poder crear riqueza.