A new middle class?

In this paper, we make the case that the high-productivity digital firms are starting to generate a new middle class. It’s a virtuous circle. Consumers flock to those firms because they offer lower prices and better service. Workers migrate there from low-productivity firms because the high-productivity firms offer better wages for the same occupations—and, often, steadier hours and better benefits.

— The Creation of a New Middle Class?: A Historical and Analytic Perspective on Job and Wage Growth in the Digital Sector. [PDF]

El iPod y la aldea global

De cómo la globalización dista de ser equitativa y los efectos centralizadores de una legislación de propiedad intelectual restrictiva.

Una de las cuestiones centrales sobre la globalización y el capitalismo es cómo afectan ambos a la re-distribución de riqueza y, por lo tanto, al bienestar social. El paperWho captures value in a global innovation network? The case of Apple’s iPod“, es una de esas joyitas que hechan luz sobre el asunto de un modo ameno y muy muy claro.

A través del análisis de la cadena de valor del iPod, los autores ponen sobre la mesa quién gana qué con el producto. En el momento del análisis, de los 300$ a los que se vendía el iPod, existía una gananciade unos 190$ sobre el coste de fabricación. El paper analiza cómo se reparte la tarta de beneficios, obteniendo la siguiente tabla:

Las cifras microeconómicas que nos muestra el caso del iPod no son distintas a las macroeconómicas que ya había publicado el Informe PNUD del 2001, dedicado al cambio tecnológico y que se puede resumir con el siguiente mapa de nodos de innovación tecnológica a nivel mundial:

Las conclusiones que uno saca luego de leer ambos informes son claras:

  • La aldea global dista mucho de ser equitativa: las actividades que generan más riqueza están concentradas en 4 regiones del planeta.
  • Las actividades económicas de alto valor añadido son las asociadas a los “intangibles”: son ésas las que aseguran una mayor generación de riqueza y creación de bienestar social.

Así, si algo podemos aprender del análisis de la producción del iPod es que la aldea global, en la carrera por la especialización del trabajo a nivel mundial, va construyendo barrios ricos, pobres… y fuentes de futuros conflictos.

El fin de la era del plástico, o de la reconversión de los sellos discográficos

“The Times Online” publica un informe sobre la industria musical británica. Un gráfico que ilustra dónde está el dinero y qué demanda el mercado: la gente ya no quiere plástico, sino música.

Estos días, a raíz del Anteproyecto de ley de economía sostenible, estamos viendo una enorme reacción social galvanizada en torno al Manifiesto en defensa de los derechos fundamentales de internet. En palabras de David de Ugarte:

todos esperábamos una ley de sostenibilidad que abriera un camino nuevo -tecnológico, ecológico, industrial y social- y generara esperanza en el futuro. En su lugar el gobierno ha hecho una ley para sostener economicamente a sus últimos apoyos, la cada vez más impopular SGAE, a costa de nuestras libertades.

No tengo mejores palabras que las de David. Únicamente hechar un poco de luz sobre quien está perdiendo y quién ganando en la industria discográfica. Justamente esta semana el Times ha publicado un estudio sobre de la industria musical británica:

uk-music-revenues

De los 3 pilares de la industria musical -música en directo (live revenue), música grabada (recorded revenue) y royalties o pagos por reproducción de música de un artista determinado en público (PRS revenue)- el informe extrae que durante el período 2004-2008:

El informe, que el propio Times subtitula “this is the graph the record industry doesn’t want you to see” revela un cambio en el patrón de consumo de los consumidores. El patrón no nos dice nada más que: la gente ya no quiere plástico, sino música. Y ahí reside la oportunidad de negocio de artistas, productores, promotores, etc. Los propios autores señalan que:

at some point next year revenues from gigs payable to artists will for the first time overtake revenues accrued by labels from sales of recorded music.

Y éso es exactamente a lo que nos enfrentamos: a la reconversión de los sellos discográficos y sus lobbys asociados (SGAE, promusicae, etc). Como en cualquier otra reconversión industrial (astilleros, automóvil, etc) el gobierno debe velar porque los damnificados puedan aprovechar su experiencia para ganar dinero de otro modo. Pero nada le da derecho a poner sobre el tablero de negociación nuestras libertades como ciudadanos.

Creative Commons: una valoración crítica

Una crítica al sistema de licencias Creative Commons, que con toda su publicidad, nos despistan del objetivo fundamental: que la información sea libre, para poder crear riqueza a través de productos derivados.

En los últimos días, gracias a un amigo, me he enterado de la publicación de la licencia Creative Commons 0. Al licenciar un contenido con ella, éste pasa a estar en un estado similar al Dominio Público:

A person using CC0 (called the “affirmer” in the legal code) waives all of their copyright and related rights in a work, to the fullest extent permitted by law. If the waiver isn’t effective for any reason, then CC0 acts as a license from the affirmer granting the public an unconditional, irrevocable, non exclusive, royalty free license to use the work for any purpose.

Me enteré gracias a Brenlla y por supuesto me alegré de que Creative Commons apueste ahora por lo que en España ha nacido hace años: el devolucionismo. Me alegré sinceramente de que los CC hayan llegado a esta reflexión.

Y sin embargo, permitámonos ser críticos: ¿cual es el balance de 8 años de proyecto? ¿qué se ha conseguido? Observando las estadísticas que publican, la principal conclusión es que el 70% de los contenidos licenciados con CC, se han hecho con la fórmula No-Comercial.

Y lo que toca preguntarse es si ésto nos vale.

Que el 70% de los usos sea No-Comercial implica de facto que la info no está disponible para crear productos derivados para la mayoría de las personas: preguntémonos qué le ocurriría al DJ si tuviese que pagar por reutilizar canciones que otros ya ha rentabilizado al crearlas, o qué si el abogado tuviese que hacerlo por usar la legislación para realizar sus informes, o qué sería del programador si tuviese que pagar por reutilizar en sus desarrollos código de otros. Lo más probable es que no pudiesen hacer su trabajo. Al menos de forma legal, claro.

Lo que aprendimos con el movimiento del software libre es que se pueden crear contenidos libres y ganar dinero, pero para ello es necesario una base legal que permita reutilizar los contenidos comercialmente, con cualquiera de las licencias libres existentes, por ejemplo.

Es por ello que me parece que los resultados obtenidos por Creative Commons en sus 8 años de proyecto no son suficientes, de hecho ni siquiera son positivos.  CC está creando una ilusión injustificada de “obras libres” que no se corresponde con la realidad.

Empresa, mercado y comunidad

Un repaso a los 3 sistemas de producción que conocemos: empresa, mercado y comunidad. ¿Cuándo es rentable crear un producto a través del mercado en vez de hacerlo internamente? ¿Y cuándo es más rentable crearlo en comunidad?

Si en 1937 Coase explicó por qué las empresas emergían como agente para organizar la producción en detrimento de los mercados, en 2006 Benkler -con la publicación del paper Coase’s Penguin– inició el camino para explicar los sistemas de peer-production: las condiciones de su emergencia y en qué eran superiores a los otros 2 modelos de organización de la producción conocidos (empresa y mercado).

La clave principal para leer el análisis de Benkler radica en comprender que:

Nuestros padres trabajaban en fábricas donde eran fácilmente sustituibles (por robots o por otras personas dispuestas a cobrar menos que ellas). Nosotros trabajamos como consultores de residuos nucleares, biólogos, dj o informáticos: trabajos que no pueden ser hechos más que por la persona adecuada.

El know-how y el valor agregado, ya no residen en el proceso o la logística de producción sino que reside en las personas: cuando una discoteca pierde a su dj en favor de otra, perderá también a los clientes que acudían por la experiencia proporcionada por ese dj; cuando una consultora pierde al técnico que mejor conocía el proceso de tratamiento de residuos no podrá vender de nuevo esos servicios con la misma calidad; cuando el programador certificado como desarrollador MySQL cambia la empresa en que desarrolla, se lleva con él los conocimientos para realizar su trabajo.

Por lo que estrategias que optimicen la identificación y asignación de este recurso escaso se impondrán ante otras que sufran pérdidas (como los mercados y las empresas).

Pero al igual que los otros 2 sistemas de producción, la comunidad tiene que resolver 2 cuestiones básicas:

  • Cómo reducir la incertidumbre de acceso a los recursos.

Hace muchos años que los economistas han resuelto “la tragedia de los comunes“: cuando los recursos son limitados, sistemas que permitan “asegurar las existencias” serán más óptimos y sostenibles. El resultado es que de este particular dilema de prisionero sólo se puede salir instaurando sistemas de propiedad privada o invirtiendo en vigilancia de los bienes comunales.

Pero ¿qué ocurre en un mundo informacional con recursos no alienables ni competitivos? ¿Cuáles son los verdaderos efectos de políticas de restricción de acceso a los recursos (propiedad intelectual)?

En un escenario informacional, siguiendo la lógica de la abundancia, la mejor manera de garantizar el acceso a los recursos es el procomún: la creación de reservas de conocimiento libres.

  • Cómo organizar y coordinar las acciones de los distintos agentes para obtener un resultado final dado.

Por otro lado, la producción en comunidad debe resolver el propio problema logístico de la producción. Teniendo en cuenta que las personas participan y producen por voluntad propia, no existe ningún “mecanismo duro” (como la propiedad o el contrato) para organizar las acciones: cada uno hará lo que desee en función de sus intereses y lealtades.

Así, la reputación, una mezcla entre identidad compartida y confianza en las capacidades del otro, es el único mecanismo de coordinación viable en entornos de comunidad.

Finalmente, por sistematizar las características de los 3 modelos podríamos obtener una tabla como la siguiente:

Aún tenemos mucho que estudiar de la creación y gestión de comunidades, pero Benkler ha dado un con su estudio un paso enorme para caracterizarlas económicamente.

Comunidad: asignando recursos

Las empresas asignan recursos asegurándose la propiedad de los mismos. En el mercado se hace a través de los contratos. ¿Cómo se hace en un sistema de producción en comunidad?

Ya se ha dicho que una de las ventajas de las comunidades frente a los mercados o las empresas, es la identificación del talento. Ahora hablaremos sobre la otra: la asignación de los recursos.

Los mecanismos con que las empresas y mercados asignan los recursos a los agentes para ejecutar una tarea son bien conocidos: precios y órdenes. Pero éstos no serían efectivos si no existiesen los contratos y la propiedad, que son finalmente los que dibujan las fronteras. Esas fronteras actúan como garantía de provisión de los recursos. Es la propiedad de la materia prima y los contratos con los individuos los que aseguran que la producción se llevará a cabo. Tanto uno como otro actúan como mecanismos de reducción de la incertidumbre. De este modo, los agentes implicados saben qué esperar (o pueden hacerse una idea) debido a las señales emitidas (precios y órdenes).

Tal y como lo plantea Benkler en su paper:

The question that individual agents in such a system need to solve in order to be productive is what they should do. Markets solve this problem by attaching price signals to alternative courses of action. Firms solve this problem by assigning different signals from different agents different weights. To wit, what a manager says matter. In order to perform these functions, both markets and firms need to specify the object of the signal sufficiently so that property, contract and managerial instructions can be used to differentiate between agents, efforts, resources and potential combinations thereof.

Pero la propiedad y los contratos traen consigo una fuente de ineficiencia: la creación de clusters de recursos a los que sólo una empresa puede acceder. Esto limita el proceso de creación de riqueza y socava la productividad, ya que puede suceder que el agente adecuado no esté actuando sobre el recurso necesario debido a las barreras artificiales impuestas:

Market-based and firm-based production processes rely on property and contract to secure access to bounded sers of agents and resources in the pursuit of specified projects. The permeability of the boundaries of these sets is limited by the costs of making decisions in a firm about addind or subtracting a marginal resource, agent or prodcut and the transaction costs of doing any of these things through the market. Peer production relies on making an unbounded set of resources available to an unbounded set of agents, who can apply themselves toward an unbounded set of projects.

Con casos tan exitosos como ciertos proyectos de software libre, la wikipedia, redes de innovación como Innocentive, … estamos observando en la práctica cómo estructuras de propiedad compartida de los recursos, aumentan la productividad y favorecen la colaboración entre agentes que, de otra manera, verían aumentados artificialmente sus costes de colaboración debido a los contratos y la propiedad del recurso.

Producir en comunidad, significa crear un procomún, una base sobre la que los distintos agentes se autoidentifican como los adecuados para la realización de la tarea, pero también donde, a partir de las señales emitidas por otros agentes, deciden por sí mismos qué debe ser hecho.

De hecho, podríamos pensar cada uno de los 3 tipos de sistemas de organización de la producción como una red de toma de decisiones. Una red que sería centralizada en el caso de la empresa, descentralizada en el caso del mercado o distribuida en el caso de la comunidad. La topología de la red indicaría en este caso cómo se decide qué debe ser hecho.

Debido a que el talento humano es el factor principal en la cadena de producción actual, estrategias que optimicen la identificación y asignación de ese talento para actuar sobre los recursos tendrán más éxito que otras que sufran pérdidas en estos procesos. Siendo así, podemos decir que en ciertos entornos, la comunidad se impondrá respecto a los mercados y las empresas como modelo de organización de la producción.

Llegados a este punto, aún nos resta por responder a una pregunta crucial:  ¿cómo la comunidad consigue organizar y coordinar las acciones?

Comunidad: identificando el talento

¿Por qué las comunidades emergen como sistema de producción? ¿Cuál es su ventaja sobre las empresas y los mercados?

Que estamos en un mundo donde el motor principal de la economía es el conocimiento es un hecho que no merece la pena ser repetido. Pero que debido a esa característica, las personas vuelven al centro de generación de riqueza … es algo que se pasa muchas veces por alto. Aunque ésa sea la principal clave para comprender el fenómeno llamado peer-commons, producción entre iguales … o simplemente producción en comunidad.

Si tratamos de mapear los principales factores que han cambiado el entorno económico en que nos movemos podemos decir que son 3 principalmente:

  • La materia prima: los bienes de información

Los bienes de información son la materia prima de este modo de desarrollo histórico. Y como tal tienen unas características especiales. Este tipo de bienes -los bienes intangibles– se dice que son bienes no-rivales debido a que el consumo por uno de nosotros, no excluye el consumo posterior por otra persona. Es decir, no existe una apropiación del recurso que restrinja el uso por otros agentes. Esto es lo que configura el nuevo entorno, al que Juan Urrutia ha llamado la lógica de la abundancia en contraposición con la lógica de la escasez propia de la época industrial.

  • Costes de producción: la digitalización

Por otra parte, los bienes de información, en general, tienen unos altos costes de producción pero bajos de reproducción. En este sentido, la digitalización de la información ha supuesto una enorme reducción de los costes en ambos procesos. Es fácil observar cómo la llegada de los ordenadores personales ha disminuido los costes de creación multimedia o programas informáticos, pero también han bajado enormemente los costes de reproducción gracias a las grabadoras, redes peer-to-peer, páginas web, …

  • Costes de comunicación: internet y las tecnologías de comunicación personales

Finalmente, la emergencia de tecnologías móviles personales e internet han reducido drásticamente el coste de la comunicación, permitiendo además intercambios de info de mayor ancho de banda (pensad por ejemplo el cambio que supone una comunicación por teléfono fijo en los 80 o realizar hoy una videoconferencia mientras se visualiza un gráfico de para el diagnóstico médico en tiempo real).

Estas 3 características fundamentales han puesto de nuevo en el centro de la cadena productiva al intelecto humano, los han empoderado como los verdaderos protagonistas de los intercambios económicos. Así, de una sociedad donde las personas eran consideradas un elemento más de la cadena de producción (y por lo tanto fácilmente sustituibles) hemos pasado a una sociedad donde la producción no se sostiene sin ellos.

Nuestros padres trabajaban en fábricas donde eran fácilmente sustituibles (por robots o por otras personas dispuestas a cobrar menos que ellas). Nosotros trabajamos como consultores de residuos nucleares, biólogos, dj o informáticos: trabajos que no pueden ser hechos más que por la persona adecuada. El know-how y el valor agregado, ya no residen en el proceso o la logística de producción sino que reside en las personas: cuando una discoteca pierde a su dj en favor de otra, perderá también a los clientes que acudían por la experiencia proporcionada por ese dj; cuando una consultora pierde al técnico que mejor conocía el proceso de tratamiento de residuos no podrá vender de nuevo esos servicios con la misma calidad; cuando el programador certificado como desarrollador MySQL cambia la empresa en que desarrolla, se lleva con él los conocimientos para realizar su trabajo.

Es por esto que, hoy, una de las tareas principales de la actividad económica consiste en identificar y retener el talento, no en cómo organizar la jornada de trabajo de los empleados. Pero ésta es una tarea ardua porque el talento humano es altamente variable, depende de infinidad de factores: motivación, disponibilidad, experiencia, capacidad, …

Las empresas y los mercados tratan de superar esta dificultad diseñando mecanismos de compresión de la info (por lo tanto con pérdidas) y esquemas de incentivos para tomar decisiones (contratos, currículos, empleado del mes, …), actuando sólo parcialmente en este problema. Una de las principales tesis de Benkler en Coase’s Penguin or Linux and The Nature of the Firm, es precisamente que la organización de la producción en torno a comunidades es superior en identificar el talento humano ya que:

it places the point of decision about assigning any given person to any given set of resources with the individual.

Es decir, es uno mismo quien se auto-identifica como la persona adecuada para realizar la tarea sin necesidad de utilizar mecanismos de compresión de la info:

As human intellectual effort increases in importance as an input into a given production process, an organization model that does not require contractual specification of effort but allows individuals to self-identify for tasks will be better at gathering and utilizing information about who should be doing what than a system that does require such specifications.

[…]

this provides an information gain over firms and markets, but only if the system develops some mechanism to filter out mistaken judgments that agents make about themselves. This is why practically all succesful peer production systems have a robust mechanism for peer review or statistical weeding out of contributions from agents who misjudge themselves.

Así, según Benkler, la mejora en identificación del talento, es una de las razones por las que las comunidades emergen como sistema de organización de la producción en detrimento de mercados o empresas. Pero junto a ésta, las comunidades tiene otra ventaja competitiva: la asignación de los recursos. De ella hablaremos en próximos posts.

Coase’s Penguin

Siguiendo con la reflexión iniciada en La riqueza de las redes, a partir de una charla de Juan Freire, este fin de semana me dispuse a repasar las ideas que Yochai Benkler muestra en otra de sus obras: Coase’s Penguin or Linux and “The nature of the firm”.

La idea central del artículo de Benkler reside en definir y analizar los entornos de peer-production como otro sistema de organización de la producción (más allá de los 2 que conocemos: las empresas y los mercados). En la introducción explica las razones:

The emergence of free software as a substantial force in the software development world poses a puzzle for this organization theory. Free software projects do not rely either on markets or on managerial hierarchies to organize production.

Programmers do not generally participate in a project because someone who is their boss instructed them, though some do. They do not generally participate in a project because someone offers them a price, though some participants do focus on long-term appropiation through money-oriented activities, like consulting or service contracts. But the critical mass of participation in projects cannot be explained by the direct presence of a command, a price, or even a future monetary return, particulary in the all-important microlevel decisions regarding selection of projects to which participants contribute. In other words, programmers participate in free software projects without following the normal signals generated by market-based, firm-based or hybrid models.

Entonces … ¿por qué (y cómo) lo hacen? Luego de esta introducción, Benkler, define los entornos peer-production como redes autoorganizadas de producción de bienes, que se visibilizan, por ejemplo, en productos como la wikipedia, en ciertos proyectos de software libre o en iniciativas como NASA clickworkers.

Según sus hipótesis, existen 3 modos de organizar la producción de bienes: empresas, mercados .. y comunidades. Una vez definido el tercer modo de producción, Benkler continúa en su artículo respondiendo a 3 preguntas fundamentales:

  • ¿En qué son superiores los entornos de peer-production a los otros 2 modelos?

Es decir, ¿cuál es su ventaja competitiva? Adelanto ya ahora que se trata de la superioridad en cuanto a identificación y asignación de “creatividad humana”. Aunque lo desarrollaré en próximos post.

  • ¿En qué condiciones emergen?

De igual modo que en los años 30, el economista inglés Coase explicó con la teoría de los costes de transacción cuándo las personas se organizan en empresas para realizar el producto o cuando se organizan a través de mercados para hacerlo, Benkler se enfrenta en este artículo a explicar cuándo es más eficiente organizarse según modelos de peer-production o siguiendo los modelos tradicionales.

  • ¿Cómo se resuelven los problemas de la motivación y coordinación entre los agentes?

Las empresas y los mercados emiten señales para coordinar las acciones de los agentes y combinar recursos en aras de obtener el resultado final. Asimismo se proveen de mecanismos para garantizar la motivación de los agentes. Benkler lo resume de este modo:

Markets solve this problem by attaching price signals to alternative courses of action. Firms solve this problem by assignign different signals from different agents different weights. To wit, what a manager says matter. In order to perform these functions, both markets and firms need to specify the object of the signal sufficiently so that property, contract and managerial instructions can be used to differentiate between agents, efforts, resources and potential combinations thereof

Así, los sistemas de propiedad y los contratos, las órdenes y los precios son los mecanismos que tienen tanto empresas como mercados para coordinar las acciones y garantizar la motivación de los distintos agentes actuando para combinar los recursos obteniendo un resultado final.

La conclusión lógica es que si la peer-production es otro sistema de organización de la producción,  debe tener mecanismos para coordinar a los distintos agentes, garantizar la motivación y no caer en el problema de la tragedia de los comunes. A estas alturas, tenemos ejemplos suficientes para decir que lo está logrando con creces. Ésa no es la discusión. Lo que está sobre la mesa ahora es, a partir de este marco general, analizar y dar respuesta a las cuestiones planteadas. En próximos post trataré de hacerlo.

La riqueza de las redes

Pablo, Nacho, Dani y algunos otros amigos (sin blog .. todavía) estuvimos ayer en Santiago, en el día del emprendedor organizado por el IGAPE, asistiendo al trac de Software Libre. Javi Vázquez se había encargado de diseñar el recorrido de la jornada, y la verdad, el cartel de ponentes era de lo mejorcito: Juan Freire, Alfredo Romeo, Nacho Correas, … bloggers a los que sigo y admiro; gente con cosas que decir, de los que aprender.

Juan Freire centró su charla en la innovación abierta y las organizaciones en red como los patrones de comportamiento de las empresas del siglo XXI: la riqueza de las redes. No se puede resumir en un post todo lo que Juan transmite en (sólo) 25 minutos, por lo que trataré de contar lo que me pareció esencial de su charla.

En primer lugar, la reseña al estudio dirigido por Joan Torrent sobre cómo los sistemas de organización de las empresas constituye un aspecto diferencial en la creación de riqueza (es reseñable, por ejemplo que -de las empresas catalanas estudiadas- las intensivas en conocimiento, tecnología y organizadas en red cobran un 35% más que la media). Esto, debería al menos hacer reflexionar a muchas empresas que aún comulgan con los paradigmas heredados del industrialismo: organizaciones jerárquicas dirigidas según planes de acción diseñados por un selecto grupo de personas. Paradigmas, que, en la época informacional están condenados a fracasar.

cleveland network

Otro caso de estudio que mostró Juan, fue el caso de estudio sobre las redes de Cleveland y Sillicon Valley. Ambas ciudades americanas tienen recursos similares (en términos de universidad y personal capacitado, empresas y recursos financieros, …) pero en cambio la tendencia en uno y otro lugar es diametralmente opuesta. Cleveland, es una región en declive, fruto y paradigma de la época industrial; sin embargo, Sillicon Valley es fruto y paradigma de la era informacional, fruto de las redes sociales que la conforman [PDF].

sillicon valley network

El cambio sustancial entre las 2 regiones no parece la tipología y número de los nodos de su red, sino la forma en que se organizan, sus conexiones: la permeabilidad de los nodos. Así, mientras Cleveland podría parecerse al gráfico superior (el verde), Sillicon Valley se asemeja más al inferior (el rojo).

La red que dibuja el mapa de Sillicon Valley está mucho más conectada que la de Cleveland. Las fronteras de las organizaciones están mucho menos claras en Sillicon Valley: es decir, hay mayor permeabilidad.. lo que, a las finales, redunda en una mejor capacitación para generar riqueza. Porque como dice Juan Freire, lo que las diferencia principalmente es la cultura de colaboración, no los recursos disponibles.

Gracias al tutorial de David… puedo compartir también con vosotros las palabras de Juan Freire:

[flashvideo filename=videos/jfreire.flv /]

Coase y los costes de transacción

En el último post hablamos del Dominio de la información y de la escasez. En éste pretendo ilustrar con un ejemplo la importancia de entender que las leyes económicas no cambian, aunque sí el entorno en que se aplican.

En 1937, el socialista inglés, Ronald H. Coase, publicó un artículo titulado The nature of the firm. En ese artículo, Coase, enumeró por vez primera los costes de transacción, tratando de explicar la razón de la emergencia de las grandes empresas jerárquicas de la época industrial. Según Coase, existían razones económicas evidentes para que así sucediese. Una de las principales tenía que ver con el coste de la información. Tapscott y Williams -en el experimento de investigación que es Wikinomics– explican esta teoría:

“Producir una barra de pan, fabricar un automóvil o dirigir las urgencias de un hospital requerían pasos donde la cooperación estrecha y el objetivo común resultaban fundamentales para conseguir un producto útil. En la práctica cotidiana, no resultaba práctico descomponer la fabricación y otros procesos industriales en una serie de transacciones negociadas de forma independiente. Cada transacción implicaría unos costes que superarían cualquier ahorro obtenido por presiones competitivas.”

En su intento de explicar por qué las grandes industrias jerarquicas eran más eficientes que los pequeños productores, Coase dividió los costes de transacción en:

  • búsqueda: localizar los distintos proveedores y determinar la idoneidad de los bienes que ofrecen.
  • contratación: negociar el precio y contratar las condiciones.
  • coordinación: encajar los distintos productos y procesos.

La ley de Coase y la variación de la escala de la empresa

Una de las cosas más relevantes de la propuesta de Coase es que ha servido para explicar el proceso expansionista de las grandes empresas industriales mediante integración vertical:

“Una empresa tenderá a expandirse hasta que los costes que supone organizar una transacción adicional dentro de la empresa igualen los costes que implica desempeñar esa misma función en el mercado abierto. 

Cuando salga más barato realizar una transacción dentro de la empresa, es recomendable hacerlo así; en cambio, si resulta más económico salir al mercado, no hay que intentar hacerlo de forma interna.”

Irónicamente, a día de hoy, los costes de transacción explican igualmente el movimiento contrario: la emergencia de la empresa red (integración horizontal). Es decir, el cambio de escala de la producción y sus consecuencias sociales.

¿Qué ha cambiado para que la misma ley aplicable? El entorno. Los medios de comunicación distribuida (móviles, internet) y las grandes redes de distribución (marítima, terrestre) han provocado un descenso en los costes de transacción, por lo que las empresas están ahora mismo sobredimensionadas y la ley de Coase se podría leer de forma inversa a su enumeración inicial:

“Las empresas deben replegarse hasta que el coste que supone realizar una transacción de forma interna no supere el coste que implica realizarla de forma externa. Los costes de transacción siguen existiendo, pero ahora suelen ser más onerosos en las empresas que en el mercado”.

Las leyes económicas no cambian. Pero sí el entorno en que se aplican.