Empresa, mercado y comunidad

Un repaso a los 3 sistemas de producción que conocemos: empresa, mercado y comunidad. ¿Cuándo es rentable crear un producto a través del mercado en vez de hacerlo internamente? ¿Y cuándo es más rentable crearlo en comunidad?

Si en 1937 Coase explicó por qué las empresas emergían como agente para organizar la producción en detrimento de los mercados, en 2006 Benkler -con la publicación del paper Coase’s Penguin– inició el camino para explicar los sistemas de peer-production: las condiciones de su emergencia y en qué eran superiores a los otros 2 modelos de organización de la producción conocidos (empresa y mercado).

La clave principal para leer el análisis de Benkler radica en comprender que:

Nuestros padres trabajaban en fábricas donde eran fácilmente sustituibles (por robots o por otras personas dispuestas a cobrar menos que ellas). Nosotros trabajamos como consultores de residuos nucleares, biólogos, dj o informáticos: trabajos que no pueden ser hechos más que por la persona adecuada.

El know-how y el valor agregado, ya no residen en el proceso o la logística de producción sino que reside en las personas: cuando una discoteca pierde a su dj en favor de otra, perderá también a los clientes que acudían por la experiencia proporcionada por ese dj; cuando una consultora pierde al técnico que mejor conocía el proceso de tratamiento de residuos no podrá vender de nuevo esos servicios con la misma calidad; cuando el programador certificado como desarrollador MySQL cambia la empresa en que desarrolla, se lleva con él los conocimientos para realizar su trabajo.

Por lo que estrategias que optimicen la identificación y asignación de este recurso escaso se impondrán ante otras que sufran pérdidas (como los mercados y las empresas).

Pero al igual que los otros 2 sistemas de producción, la comunidad tiene que resolver 2 cuestiones básicas:

  • Cómo reducir la incertidumbre de acceso a los recursos.

Hace muchos años que los economistas han resuelto “la tragedia de los comunes“: cuando los recursos son limitados, sistemas que permitan “asegurar las existencias” serán más óptimos y sostenibles. El resultado es que de este particular dilema de prisionero sólo se puede salir instaurando sistemas de propiedad privada o invirtiendo en vigilancia de los bienes comunales.

Pero ¿qué ocurre en un mundo informacional con recursos no alienables ni competitivos? ¿Cuáles son los verdaderos efectos de políticas de restricción de acceso a los recursos (propiedad intelectual)?

En un escenario informacional, siguiendo la lógica de la abundancia, la mejor manera de garantizar el acceso a los recursos es el procomún: la creación de reservas de conocimiento libres.

  • Cómo organizar y coordinar las acciones de los distintos agentes para obtener un resultado final dado.

Por otro lado, la producción en comunidad debe resolver el propio problema logístico de la producción. Teniendo en cuenta que las personas participan y producen por voluntad propia, no existe ningún “mecanismo duro” (como la propiedad o el contrato) para organizar las acciones: cada uno hará lo que desee en función de sus intereses y lealtades.

Así, la reputación, una mezcla entre identidad compartida y confianza en las capacidades del otro, es el único mecanismo de coordinación viable en entornos de comunidad.

Finalmente, por sistematizar las características de los 3 modelos podríamos obtener una tabla como la siguiente:

Aún tenemos mucho que estudiar de la creación y gestión de comunidades, pero Benkler ha dado un con su estudio un paso enorme para caracterizarlas económicamente.

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