Me acabo de comprar un portátil

Donde cuento las vueltas que he dado para comprar un portátil y trato de entender por qué necesito un equipo que puede enviar un cohete a la luna.

Luego de casi 5 años con el portátil de empresa, me he visto obligado a comprar uno nuevo. Lo cierto es que, personalmente, me daba una pereza increíble actualizarme y ponerme a comparar características para saber cual me convenía. No me llama conocer el último componente de cada aparato ni soy nada coqueto en lo que se refiere a estar a la última. Me rebelo contra las modas de hoy en día en forma consumo minimalista. Uso mis superpoderes de comprador con cabeza.

Mi problema

La situación actual era tan sangrante y antiproductiva que no tuve remedio: mi equipo actual tarda 6 minutos en realizar un proceso que mis compañeros de proyecto realizan en 40 segundos.

Por otra parte, ese proceso es central a la actividad y lo tengo que realizar varias veces por hora: consiste en hacer un cambio en el código de una web y verlo, es decir, la actividad básica de cualquier programador. Sí, 6 minutos: desde que modifico el código hasta que el paquete war es generado y desplegado en un entorno Java para ser visto en una web. En ese tiempo sólo me queda esperar, pensar en el siguiente problema o resolver microtareas que me despistan del objetivo que tengo entre manos. Es decir, en 1h puedo hacer 8 cambios. Si estás leyendo esto y eres programador valora cuántos cambios necesitas para ajustar y resolver un problema habitual. Aunque moví todo lo que pude a ciclos de feedback cortos (del orden de segundos) gracias a una política de tests agresiva, hay cambios que necesito verlos en la web con otros objetos cargados (es decir, tampoco pude montar un entorno mínimo de prueba que fuese más rápido de desplegar).

Por lo demás, el portátil actual funciona para tareas ofimáticas y cualquier otro proyecto de desarrrollo en los que participo. Evidentemente, uno nuevo siempre será mejor, pero no tenía la necesidad de cambio. Sólo por este proyecto.

El análisis: ¿necesito más micro o más memoria? ¿un disco SSD?

Lo primero que hice fue preguntarle a mis compañeros de proyecto cuáles tenían ellos. Quizás con algo modesto podría arreglar. Pero nada más lejos de la realidad, me quedé asombrado de las máquinas que me decían: entre 12 y 20 Gb de RAM, procesadores quad-core y discos SSD. Como mínimo. Miré los precios de mercado para algo similar … y me entró una depresión. ¿En serio tengo que gastarme esto por 1 proyecto?, pensé. No es que sea agarrado en las cosas que realmente tienen un impacto en mi vida ni mucho menos, pero hay cifras que verlas juntas generan un estado mental de desequilibrio.

Por suerte, Fran y Pablo se habían comprado 2 ordenadores con características distintas entre sí pero en un rango de precios aceptable para mí. Abusé de su hospitalidad y les pedí que montasen un mini-entorno de desarrollo con mi proyecto en sus equipos para hacer unas pruebas. Salieron bien y recuperé un poco el color en la cara. ¡Había solución a mi dilema sin empeñarme!

Como dije, los portátiles que usé de conejillo de indias eran diferentes (dual core VS quad core, disco SSD VS de aguja, 1.5Kg VS 2.5 KG, …) así que tampoco tenía una idea clara sobre qué estilo de portátil escoger. Durante unos días me puse a analizar cómo uso yo el equipo, si las actividades que hago son más intensivas en CPU o en RAM y si la mejora del acceso a disco que promete el SSD es en mi caso relevante. Lo cierto es que esto resultó más fácil de lo que creía inicialmente; total, tenía 6 minutos que rellenar entre cambio y cambio. Me encontré con que en mi día a día es fundamental el acceso a disco: tanto porque en los proyectos siempre uso bases de datos como por la compilación de archivos (que genera nuevos archivos en disco). El micro, en momentos puntuales llega a su límite por alguna actividad como la compilación de código pero en general está muy liberado. Los 4Gb de RAM actuales se quedaban cortos a la mínima que abría un navegador, un editor de código y alguna otra actividad. Esto encajaba con mis sensaciones en los últimos años, así que me decidí por una configuración mínima: disco SSD, un micro dual-core i7 y 12Gb de RAM, más de los que nunca creí poder llegar a usar. Con eso de mínimo, tenía garantizado que me servía para el proyecto y el gasto no era inútil.

Me fui de nuevo a las tiendas. Casi me entra la segunda depresión. Uf, vaya precios. Por otro lado, las configuraciones mainstream no pasan de 8Gb de RAM y salirte de ahí sube un montón. Por suerte para mi bolsillo, no era prudente ponerse a cambiar de portátil en medio de un proyecto así que tenía 4 meses hasta que fuese crítico hacerlo. Podía esperar. A una oferta, a que bajasen los precios de la configuración que yo necesitaba o que los portátiles mainstream subiesen la RAM disponible. Y así me puse, a la espera, con un ojo en la marca que empaqueta los teclados que tan bien le sientan a mis manos y que construyen portátiles con certificación militar de durabilidad, por si sonaba la flauta. Por desgracia para mí, en esta iteración se habían pasado de rosca y, por los mismos componentes, salía en unos 200€ más cara que la competencia. Voy a tener que comprarme un porta de hipsters, pensé. Definitivamente no era mi mejor momento. Con todo, me dije que tenía 4 meses y que la situación podía cambiar, así que esperé.

Durante varias semanas estuve revisando varias opciones de portátiles que me valían. El tiempo pasaba. De 6 en 6 minutos. Hasta el 27 de Agosto. Entonces, Thinkpad decidió hacer un 10% de descuento en sus portátiles por la vuelta al cole. Un 10%. Con la configuración que yo quería. Thinkpad, mi primera opción si bajaba de precio. Actué como un felino. Rápido, sin dudas. Compré.

En un par de semanas recibiré mi nueva máquina que, además de ser preciosa, es tan potente como para enviar un satélite a la luna. Ah. Y desplegar un war a Tomcat en menos de 1 minuto. Y, no sé por qué, me da por pensar en el estado de la tecnología en el Siglo XXI. Me deprimo. ¿En serio? Nuestra profesión necesita nuevas herramientas. Esto tiene que estar mal organizado. Un war en Tomcat. Un cohete en la luna.

 

 

9 thoughts on “Me acabo de comprar un portátil”

  1. Sé muy bien lo que es eso: sobre cuatro minutos para generar un war y más de dos minutos para lanzar Tomcat (con Liferay)… y con SSD (pero unos pírricos 6 GB de RAM).

    Tienes Jetty para desarrollo en local, suele ser más ligero que Tomcat, aunque evidentemente no mola andar cambiando el servidor de aplicaciones en medio de un proyecto. Y de todas formas supongo que lo que te hace perder más tiempo es la generación del war…

  2. @valdaris bienvenido maestro 🙂 Gracias por la solidaridad. La verdad es que hay días en que me siento como un marciano, como si vienese de los mundos de yupi: ¿En serio no podemos tener un set de tecnologías/entorno donde "el ciclo de feeback" para ver un cambio que haces sea de segundos?

    Pero si hasta yo lo he conseguido en otros proyectos, no debe ser tan difícil!

  3. Sería interesante ver como hiciste para el análisis de necesidades. Va a haber post sobre eso. Jejeje. Unos scripts que saquen logs de la máquina molaban para la próxima vez que haya que decidir.

Leave a Reply