¿Particionar o no particionar?

Hoy he tenido una de esas epifanías sobre una cosa que uno supone como básica, y que por eso mismo hacía más de 10 años que no pensaba sobre ella: ¿particionar el disco duro o no particionar? Y el resultado es que he decidido quedarme con 1 única partición.

Hoy he tenido una de esas epifanías sobre una cosa que uno supone como básica, y que por eso mismo hacía más de 10 años que no pensaba sobre ella: ¿particionar el disco duro o no particionar?

Por qué dividir mi disco duro en particiones

La sabiduría convencional nos dice que un disco duro debe tener al menos la partición del sistema operativo y la de datos separadas. En otras como swap y temporal es más fácil encontrarse opiniones diversas. La sabiduría nos dice que:

  • tenerlas separadas hace que tengas un entorno más resilente, ya que si el sistema se estropea en una actualización o por un virus, puedes reinstalar uno nuevo sin tocar la partición de datos.
  • permite hacer cosas como tener varios sistemas instalados en distintas particiones compartiendo la de datos.
  • es una manera de asegurarte que el sistema operativo reside en los primeros sectores físicos del disco duro, donde el acceso a lectura es más rápido y, por lo tanto, tendrás mejor rendimiento.

Cuando me he puesto manos a la obra para llevar esa sabiduría a la práctica me han entrado unas dudas existenciales que describo a continuación.

Por qué tengo 1 única partición

Mi sistema inicial es un Ubuntu 14.04 con LVM con una única partición y encriptado. Mi plan inicial era usar LVM para crear una nueva partición para los datos dejando la del sistema operativo en unos 25Gb.

La razón principal de haber decidido usar LVM es que me permite redimensionar las particiones dinámicamente. Uno de los problemas que tuve con mi anterior portátil es que la partición del sistema operativo -donde también residían las bases de datos- llegó a su tope de capacidad en el peor momento: cuando necesité actualizar una BD a pocas semanas de una entrega. La BD en cuestión ocupaba unos 10Gb y necesitaba otros 5Gb de espacio que no tenía en el sistema, pero sí en la de datos. Como no podía redimensionar las particiones y ponerse a instalar las BD en la partición de datos llevaría un montón de tiempo, me puse como un loco a borrar kernels no usados, limpiar cachés, eliminar locales y desinstalar programas. Al final conseguí hacer sitio y salí del paso.

La primera lección aprendida es que es increíble la cantidad de basura que uno acumula. La segunda, que no me gustan las particiones.

Por eso, con la compra de mi nuevo equipo, me he estado replanteando si particionar o no y cuál es la mejor estrategia ahora, en 2015. Me dió por pensar sobre esto principalmente porque mi equipo incluye un disco SSD de 512Gb. A nivel práctico esto significa que:

  • un disco SSD, a diferencia de los de aguja, la velocidad de acceso a los distintos sectores físicos del disco es la misma, no depende de la posición que tengan. Es decir, tener el sistema operativo en la primera partición ya no es un diferencial para el rendimiento.
  • el espacio que tengo es justito para todo lo que quiero almacenar en él durante los siguientes años. Decidir cómo particionarlo supone un problema porque tengo que pensar cómo. Es cierto que el uso de LVM mitiga los efectos de esta decisión ya que podría cambiarlo en el futuro si el sistema crece más de lo previsto o la de datos se me quedase corta. Pero la verdad es que me da pereza pensar en esto de las particiones y tener que juguetear con ellas. Tampoco sé cómo puede resultar o si voy a tener problemas, no estoy experimentado con LVM, así que tengo una aproximación conservadora.
  • no necesito tener partición de datos compartida entre varios sistemas porque tengo sólo 1. Si necesitase un Windows para hablar con la administración, puedo virtualizarlo; de todos modos, en los últimos 6 años no recuerdo haberlo necesitado. Tampoco tengo planeado ponerme a probar nuevos sistemas Linux en paralelo.
  • tengo un sistema de backup que funciona y que permite recuperar datos entre ordenadores de un modo sencillo, con lo que usar las particiones como medida anti-pérdida de datos si hay un problema con el sistema no me aporta nada.

Todo esto me ha hecho reflexionar. Sabiendo, además, que si estoy equivocado y sufro un desastre o mal rendimiento siempre estaré a tiempo de jugar con LVM para organizarlo de otra manera, me he propuesto probar una nueva estrategia que parece más adecuada hoy en día. He decidido quedarme con una única partición.

6 thoughts on “¿Particionar o no particionar?”

  1. @nosolosw Una de las dudas que tengo yo es si puedes hibernar sin tener partición de swap ( https://wiki.debian.org/Hibernation/Hibernate_Without_Swap_Partition ) Sobre separar datos y / pues supongo que como siempre hay un tradeoff. Yo con 1Tb me permito el lujo de tener una partición / lo suficientemente grande como para no tener problemas en donde sólo tengo el sistema. Los desarrollos van en máquinas virtuales separadas. Y es que si virtualenv lo consideramos imprescindible tener el mismo sistema operativo, versiones de la base de datos, usuarios del cluster de la bd, … que en producción es viable con máquinas virtuales o containers supongo pero no si usas los recursos del propio so

  2. @nosolosw Yo llegué a la misma conclusión hace un tiempo, por algo parecido: se me acabó el espacio en la partición de /boot, y al venir una actualización de kernel no quedaba espacio. Me di cuenta cuando, al arrancar, no arrancaba nada… Al final, tenerlo todo particionado aporta más problemas que soluciones, y total si lo tienes todo bien estructurado en directorios tampoco es tanto problema hacer copias o actualizar.

    Qué gracia lo de Crashplan, yo también hace años que lo uso, y estoy encantado.

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