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Historias de la sociedad de la información

Comunidad: asignando recursos

Ya se ha dicho que una de las ventajas de las comunidades frente a los mercados o las empresas, es la identificación del talento. Ahora hablaremos sobre la otra: la asignación de los recursos.

Los mecanismos con que las empresas y mercados asignan los recursos a los agentes para ejecutar una tarea son bien conocidos: precios y órdenes. Pero éstos no serían efectivos si no existiesen los contratos y la propiedad, que son finalmente los que dibujan las fronteras. Esas fronteras actúan como garantía de provisión de los recursos. Es la propiedad de la materia prima y los contratos con los individuos los que aseguran que la producción se llevará a cabo. Tanto uno como otro actúan como mecanismos de reducción de la incertidumbre. De este modo, los agentes implicados saben qué esperar (o pueden hacerse una idea) debido a las señales emitidas (precios y órdenes).

Tal y como lo plantea Benkler en su paper:

The question that individual agents in such a system need to solve in order to be productive is what they should do. Markets solve this problem by attaching price signals to alternative courses of action. Firms solve this problem by assigning different signals from different agents different weights. To wit, what a manager says matter. In order to perform these functions, both markets and firms need to specify the object of the signal sufficiently so that property, contract and managerial instructions can be used to differentiate between agents, efforts, resources and potential combinations thereof.

Pero la propiedad y los contratos traen consigo una fuente de ineficiencia: la creación de clusters de recursos a los que sólo una empresa puede acceder. Esto limita el proceso de creación de riqueza y socava la productividad, ya que puede suceder que el agente adecuado no esté actuando sobre el recurso necesario debido a las barreras artificiales impuestas:

Market-based and firm-based production processes rely on property and contract to secure access to bounded sers of agents and resources in the pursuit of specified projects. The permeability of the boundaries of these sets is limited by the costs of making decisions in a firm about addind or subtracting a marginal resource, agent or prodcut and the transaction costs of doing any of these things through the market. Peer production relies on making an unbounded set of resources available to an unbounded set of agents, who can apply themselves toward an unbounded set of projects.

Con casos tan exitosos como ciertos proyectos de software libre, la wikipedia, redes de innovación como Innocentive, … estamos observando en la práctica cómo estructuras de propiedad compartida de los recursos, aumentan la productividad y favorecen la colaboración entre agentes que, de otra manera, verían aumentados artificialmente sus costes de colaboración debido a los contratos y la propiedad del recurso.

Producir en comunidad, significa crear un procomún, una base sobre la que los distintos agentes se autoidentifican como los adecuados para la realización de la tarea, pero también donde, a partir de las señales emitidas por otros agentes, deciden por sí mismos qué debe ser hecho.

De hecho, podríamos pensar cada uno de los 3 tipos de sistemas de organización de la producción como una red de toma de decisiones. Una red que sería centralizada en el caso de la empresa, descentralizada en el caso del mercado o distribuida en el caso de la comunidad. La topología de la red indicaría en este caso cómo se decide qué debe ser hecho.

Debido a que el talento humano es el factor principal en la cadena de producción actual, estrategias que optimicen la identificación y asignación de ese talento para actuar sobre los recursos tendrán más éxito que otras que sufran pérdidas en estos procesos. Siendo así, podemos decir que en ciertos entornos, la comunidad se impondrá respecto a los mercados y las empresas como modelo de organización de la producción.

Llegados a este punto, aún nos resta por responder a una pregunta crucial:  ¿cómo la comunidad consigue organizar y coordinar las acciones?

Comunidad: identificando el talento

Que estamos en un mundo donde el motor principal de la economía es el conocimiento es un hecho que no merece la pena ser repetido. Pero que debido a esa característica, las personas vuelven al centro de generación de riqueza … es algo que se pasa muchas veces por alto. Aunque ésa sea la principal clave para comprender el fenómeno llamado peer-commons, producción entre iguales … o simplemente producción en comunidad.

Si tratamos de mapear los principales factores que han cambiado el entorno económico en que nos movemos podemos decir que son 3 principalmente:

  • La materia prima: los bienes de información

Los bienes de información son la materia prima de este modo de desarrollo histórico. Y como tal tienen unas características especiales. Este tipo de bienes -los bienes intangibles- se dice que son bienes no-rivales debido a que el consumo por uno de nosotros, no excluye el consumo posterior por otra persona. Es decir, no existe una apropiación del recurso que restrinja el uso por otros agentes. Esto es lo que configura el nuevo entorno, al que Juan Urrutia ha llamado la lógica de la abundancia en contraposición con la lógica de la escasez propia de la época industrial.

  • Costes de producción: la digitalización

Por otra parte, los bienes de información, en general, tienen unos altos costes de producción pero bajos de reproducción. En este sentido, la digitalización de la información ha supuesto una enorme reducción de los costes en ambos procesos. Es fácil observar cómo la llegada de los ordenadores personales ha disminuido los costes de creación multimedia o programas informáticos, pero también han bajado enormemente los costes de reproducción gracias a las grabadoras, redes peer-to-peer, páginas web, …

  • Costes de comunicación: internet y las tecnologías de comunicación personales

Finalmente, la emergencia de tecnologías móviles personales e internet han reducido drásticamente el coste de la comunicación, permitiendo además intercambios de info de mayor ancho de banda (pensad por ejemplo el cambio que supone una comunicación por teléfono fijo en los 80 o realizar hoy una videoconferencia mientras se visualiza un gráfico de para el diagnóstico médico en tiempo real).

Estas 3 características fundamentales han puesto de nuevo en el centro de la cadena productiva al intelecto humano, los han empoderado como los verdaderos protagonistas de los intercambios económicos. Así, de una sociedad donde las personas eran consideradas un elemento más de la cadena de producción (y por lo tanto fácilmente sustituibles) hemos pasado a una sociedad donde la producción no se sostiene sin ellos.

Nuestros padres trabajaban en fábricas donde eran fácilmente sustituibles (por robots o por otras personas dispuestas a cobrar menos que ellas). Nosotros trabajamos como consultores de residuos nucleares, biólogos, dj o informáticos: trabajos que no pueden ser hechos más que por la persona adecuada. El know-how y el valor agregado, ya no residen en el proceso o la logística de producción sino que reside en las personas: cuando una discoteca pierde a su dj en favor de otra, perderá también a los clientes que acudían por la experiencia proporcionada por ese dj; cuando una consultora pierde al técnico que mejor conocía el proceso de tratamiento de residuos no podrá vender de nuevo esos servicios con la misma calidad; cuando el programador certificado como desarrollador MySQL cambia la empresa en que desarrolla, se lleva con él los conocimientos para realizar su trabajo.

Es por esto que, hoy, una de las tareas principales de la actividad económica consiste en identificar y retener el talento, no en cómo organizar la jornada de trabajo de los empleados. Pero ésta es una tarea ardua porque el talento humano es altamente variable, depende de infinidad de factores: motivación, disponibilidad, experiencia, capacidad, …

Las empresas y los mercados tratan de superar esta dificultad diseñando mecanismos de compresión de la info (por lo tanto con pérdidas) y esquemas de incentivos para tomar decisiones (contratos, currículos, empleado del mes, …), actuando sólo parcialmente en este problema. Una de las principales tesis de Benkler en Coase’s Penguin or Linux and The Nature of the Firm, es precisamente que la organización de la producción en torno a comunidades es superior en identificar el talento humano ya que:

it places the point of decision about assigning any given person to any given set of resources with the individual.

Es decir, es uno mismo quien se auto-identifica como la persona adecuada para realizar la tarea sin necesidad de utilizar mecanismos de compresión de la info:

As human intellectual effort increases in importance as an input into a given production process, an organization model that does not require contractual specification of effort but allows individuals to self-identify for tasks will be better at gathering and utilizing information about who should be doing what than a system that does require such specifications.

[...]

this provides an information gain over firms and markets, but only if the system develops some mechanism to filter out mistaken judgments that agents make about themselves. This is why practically all succesful peer production systems have a robust mechanism for peer review or statistical weeding out of contributions from agents who misjudge themselves.

Así, según Benkler, la mejora en identificación del talento, es una de las razones por las que las comunidades emergen como sistema de organización de la producción en detrimento de mercados o empresas. Pero junto a ésta, las comunidades tiene otra ventaja competitiva: la asignación de los recursos. De ella hablaremos en próximos posts.

Coase’s Penguin

Siguiendo con la reflexión iniciada en La riqueza de las redes, a partir de una charla de Juan Freire, este fin de semana me dispuse a repasar las ideas que Yochai Benkler muestra en otra de sus obras: Coase’s Penguin or Linux and “The nature of the firm”.

La idea central del artículo de Benkler reside en definir y analizar los entornos de peer-production como otro sistema de organización de la producción (más allá de los 2 que conocemos: las empresas y los mercados). En la introducción explica las razones:

The emergence of free software as a substantial force in the software development world poses a puzzle for this organization theory. Free software projects do not rely either on markets or on managerial hierarchies to organize production.

Programmers do not generally participate in a project because someone who is their boss instructed them, though some do. They do not generally participate in a project because someone offers them a price, though some participants do focus on long-term appropiation through money-oriented activities, like consulting or service contracts. But the critical mass of participation in projects cannot be explained by the direct presence of a command, a price, or even a future monetary return, particulary in the all-important microlevel decisions regarding selection of projects to which participants contribute. In other words, programmers participate in free software projects without following the normal signals generated by market-based, firm-based or hybrid models.

Entonces … ¿por qué (y cómo) lo hacen? Luego de esta introducción, Benkler, define los entornos peer-production como redes autoorganizadas de producción de bienes, que se visibilizan, por ejemplo, en productos como la wikipedia, en ciertos proyectos de software libre o en iniciativas como NASA clickworkers.

Según sus hipótesis, existen 3 modos de organizar la producción de bienes: empresas, mercados .. y comunidades. Una vez definido el tercer modo de producción, Benkler continúa en su artículo respondiendo a 3 preguntas fundamentales:

  • ¿En qué son superiores los entornos de peer-production a los otros 2 modelos?

Es decir, ¿cuál es su ventaja competitiva? Adelanto ya ahora que se trata de la superioridad en cuanto a identificación y asignación de “creatividad humana”. Aunque lo desarrollaré en próximos post.

  • ¿En qué condiciones emergen?

De igual modo que en los años 30, el economista inglés Coase explicó con la teoría de los costes de transacción cuándo las personas se organizan en empresas para realizar el producto o cuando se organizan a través de mercados para hacerlo, Benkler se enfrenta en este artículo a explicar cuándo es más eficiente organizarse según modelos de peer-production o siguiendo los modelos tradicionales.

  • ¿Cómo se resuelven los problemas de la motivación y coordinación entre los agentes?

Las empresas y los mercados emiten señales para coordinar las acciones de los agentes y combinar recursos en aras de obtener el resultado final. Asimismo se proveen de mecanismos para garantizar la motivación de los agentes. Benkler lo resume de este modo:

Markets solve this problem by attaching price signals to alternative courses of action. Firms solve this problem by assignign different signals from different agents different weights. To wit, what a manager says matter. In order to perform these functions, both markets and firms need to specify the object of the signal sufficiently so that property, contract and managerial instructions can be used to differentiate between agents, efforts, resources and potential combinations thereof

Así, los sistemas de propiedad y los contratos, las órdenes y los precios son los mecanismos que tienen tanto empresas como mercados para coordinar las acciones y garantizar la motivación de los distintos agentes actuando para combinar los recursos obteniendo un resultado final.

La conclusión lógica es que si la peer-production es otro sistema de organización de la producción,  debe tener mecanismos para coordinar a los distintos agentes, garantizar la motivación y no caer en el problema de la tragedia de los comunes. A estas alturas, tenemos ejemplos suficientes para decir que lo está logrando con creces. Ésa no es la discusión. Lo que está sobre la mesa ahora es, a partir de este marco general, analizar y dar respuesta a las cuestiones planteadas. En próximos post trataré de hacerlo.

La riqueza de las redes

Pablo, Nacho, Dani y algunos otros amigos (sin blog .. todavía) estuvimos ayer en Santiago, en el día del emprendedor organizado por el IGAPE, asistiendo al trac de Software Libre. Javi Vázquez se había encargado de diseñar el recorrido de la jornada, y la verdad, el cartel de ponentes era de lo mejorcito: Juan Freire, Alfredo Romeo, Nacho Correas, … bloggers a los que sigo y admiro; gente con cosas que decir, de los que aprender.

Juan Freire centró su charla en la innovación abierta y las organizaciones en red como los patrones de comportamiento de las empresas del siglo XXI: la riqueza de las redes. No se puede resumir en un post todo lo que Juan transmite en (sólo) 25 minutos, por lo que trataré de contar lo que me pareció esencial de su charla.

En primer lugar, la reseña al estudio dirigido por Joan Torrent sobre cómo los sistemas de organización de las empresas constituye un aspecto diferencial en la creación de riqueza (es reseñable, por ejemplo que -de las empresas catalanas estudiadas- las intensivas en conocimiento, tecnología y organizadas en red cobran un 35% más que la media). Esto, debería al menos hacer reflexionar a muchas empresas que aún comulgan con los paradigmas heredados del industrialismo: organizaciones jerárquicas dirigidas según planes de acción diseñados por un selecto grupo de personas. Paradigmas, que, en la época informacional están condenados a fracasar.

cleveland network

Otro caso de estudio que mostró Juan, fue el caso de estudio sobre las redes de Cleveland y Sillicon Valley. Ambas ciudades americanas tienen recursos similares (en términos de universidad y personal capacitado, empresas y recursos financieros, …) pero en cambio la tendencia en uno y otro lugar es diametralmente opuesta. Cleveland, es una región en declive, fruto y paradigma de la época industrial; sin embargo, Sillicon Valley es fruto y paradigma de la era informacional, fruto de las redes sociales que la conforman [PDF].

sillicon valley network

El cambio sustancial entre las 2 regiones no parece la tipología y número de los nodos de su red, sino la forma en que se organizan, sus conexiones: la permeabilidad de los nodos. Así, mientras Cleveland podría parecerse al gráfico superior (el verde), Sillicon Valley se asemeja más al inferior (el rojo).

La red que dibuja el mapa de Sillicon Valley está mucho más conectada que la de Cleveland. Las fronteras de las organizaciones están mucho menos claras en Sillicon Valley: es decir, hay mayor permeabilidad.. lo que, a las finales, redunda en una mejor capacitación para generar riqueza. Porque como dice Juan Freire, lo que las diferencia principalmente es la cultura de colaboración, no los recursos disponibles.

Gracias al tutorial de David… puedo compartir también con vosotros las palabras de Juan Freire:

[flashvideo filename=videos/jfreire.flv /]

Coase y los costes de transacción

En el último post hablamos del Dominio de la información y de la escasez. En éste pretendo ilustrar con un ejemplo la importancia de entender que las leyes económicas no cambian, aunque sí el entorno en que se aplican.

En 1937, el socialista inglés, Ronald H. Coase, publicó un artículo titulado The nature of the firm. En ese artículo, Coase, enumeró por vez primera los costes de transacción, tratando de explicar la razón de la emergencia de las grandes empresas jerárquicas de la época industrial.

Según Coase, existían razones económicas evidentes para que así sucediese. Una de las principales tenía que ver con el coste de la información. Tapscott y Williams -en el experimento de investigación que es Wikinomics- explican esta teoría:

“Producir una barra de pan, fabricar un automóvil o dirigir las urgencias de un hospital requerían pasos donde la cooperación estrecha y el objetivo común resultaban fundamentales para conseguir un producto útil. En la práctica cotidiana, no resultaba práctico descomponer la fabricación y otros procesos industriales en una serie de transacciones negociadas de forma independiente. Cada transacción implicaría unos costes que superarían cualquier ahorro obtenido por presiones competitivas.”

En su intento de explicar por qué las grandes industrias jerarquicas eran más eficientes que los pequeños productores, Coase determinó los costes de transacción dividiéndolos en:

  • Costes de búsqueda: localizar los distintos proveedores y determinar la idoneidad de los bienes que ofrecen.
  • Costes de contratación: negociar el precio y contratar las condiciones.
  • Costes de coordinación: encajar los distintos productos y procesos.

Con estes mimbres, se puede citar la ley de Coase como:

“Una empresa tenderá a expandirse hasta que los costes que supone organizar una transacción adicional dentro de la empresa igualen los costes que implica desempeñar esa misma función en el mercado abierto.”

Por tanto:

“Cuando salga más barato realizar una transacción dentro de la empresa, es recomendable hacerlo así; en cambio, si resulta más económico salir al mercado, no hay que intentar hacerlo de forma interna.”

En su momento los costes de transacción explicaron la emergencia de las grandes empresas de la época industrial (integración vertical). Irónicamente, a día de hoy, los costes de transacción explican el movimiento contrario: la emergencia de la empresa red (integración horizontal) y la produción autoorganizada.

Los medios de comunicación distribuida y barata (móviles, internet) provocan tal descenso en los costes de transacción (así como en los de producción) que en la actualidad, la ley de Coase se podría leer de forma inversa a su enumeración inicial:

“Las empresas deben replegarse hasta que el coste que supone realizar una transacción de forma interna no supere el coste que implica realizarla de forma externa. Los costes de transacción siguen existiendo, pero ahora suelen ser más onerosos en las empresas que en el mercado”.

Las leyes económicas no cambian. Pero sí el entorno en que se aplican.

El dominio de la información: ¿dónde está la escasez?

Hace unos días trataba de explicar qué significa La economía de la abundancia a partir de 2 conceptos antropológicos: los mumis y el potlacht. Y apuntaba que también se puede explicar el software libre a partir de ellos.

Pero el concepto mismo de economía de la abundancia es un término que suena extraño al principio. Porque lo primero que los economistas graban en sus mentes una vez inician la carrera es que “la economía es la ciencia de gestionar la escasez“, es decir, la economía estudia cómo asignar los recursos escasos de manera eficiente. Por eso a veces nos cuesta diferenciar entre lo gratis, lo gratuito y lo libre. El marco de pensamiento que nos otorga la economía “tradicional” (la que se estudia todavía en las facultades universitarias) no otorga las herramientas adecuadas para comprender la actual situación.

Pero quizás se haga difícil de comprender al inicio no sólo por el marco de pensamiento que nos otorga el estudio de economía “tradicional”. Quizás sea también que a veces cuando tratamos de explicar por qué funciona en nuestro discurso emocionado colamos 2 mentiras implícitas:

  • La primera es que no existe la escasez en la era de la información.
  • La segunda es que la situación supone un cambio radical de la economía y sus leyes.

Para explicar la primera mentira implícita es perfecto el último post de Nacho Correas:

“Another idea that I also found interesting was that every abundance creates new scarcity. Although old scarcities such as time and money are still scarce, there are new ones on the table: attention and reputation. There is only so much attention and reputation available in the world. On an Internet economy, attention can be measured by web traffic and reputation by incoming links.”

La escasez cambia de lugar (no desaparece) y los modelos de negocio deben cambiar también con ella. Ésa es la clave. Los mumis y el potlacht no son más que mitos que pretenden transmitir la idea de que en la economía de la abundancia, la función de los agentes económicos es incentivar la producción y redistribuir la riqueza. Y que para conseguirlo tienen como única herramienta su reputación, la capacidad de transmitir un “somos capaces de hacerlo”.

Por otra parte se hace necesario hacer un desmentido a la mayor: la nueva economía necesita de nuevas reglas económicas. Un libro que deberían leer todos los interesados en la economía de la información es El dominio de la información, Shapiro y Varian. Valga su declaración de intenciones para ilustrar la segunda mentira implícita:

“Al mismo tiempo seguíamos oyendo afirmaciones de que estábamos en una “Economía Nueva”. Esto parecía exigir una “Teoría Económica Nueva”, un conjunto de nuevos principios que guiaran las estrategias empresariales y las finanzas públicas en el nuevo entorno económico. Pero llegados ahí nos preguntamos, ¿ya ha leído alguien la literatura sobre discriminación de precios, ventas ligadas (bundling), señalización, concesión de licencias, lock-in (dependencia exclusiva) o teoría económica de redes? ¿Se ha estudiado la historia de la telefonía o los enfrentamientos entre IBM y el Departamento de Justicia? Nosotros creemos que no hace falta una nueva teoría económica. Lo único que hace falta es que la gente aprenda lo realmente interesante de la actual, las materias que no estudiaron en las facultades de economía. De manera que decidimos escribir este libro.”

La teoría económica no cambia. Pero el entorno donde se aplica sí.

De la abolición de la propiedad intelectual

Una vez centrado el debate, se puede empezar a discutir: ¿están los mecanismos jurídicos actuales funcionando como debieran?

Los datos nos dicen que no: la propiedad intelectual, no sólo no ha aumentado la innovación, sino que ha creado una industria altamente concentrada y muy poco innovadora. En el caso de la industria farmacéutica esto tiene además consecuencias peligrosas. En el caso de la informática, se ha ido desarrollando un movimiento contestatario y vanguardista que ha roto las bases mismas de la industria informática convencional (venta de licencias de producto) obligándola a reconvertirse o perecer.

Así, la experiencia del software libre (y ahora también los estudios económicos) nos demuestran que, en este momento histórico, la propiedad intelectual no es necesaria [PDF ] para garantizar la innovación y la justa remuneración por el trabajo realizado, sino todo lo contrario: está siendo perjudicial.

El estudio que reseña el New York Times dice expresamente que …

The two researchers have analyzed data from 1976 to 1999, the most recent year with complete data. They found that starting in the late 1990s, publicly traded companies saw patent litigation costs outstrip patent profits.

Llegados a este punto, es claro que la propiedad intelectual no funciona y que argumentar de un modo cuasi-religioso a favor de ella es una actitud irresponsable. Parece claro también que no debemos aferrarnos al status quo defendiendo un mecanismo que genera más problemas de los que pretende resolver. Por estos motivos (éticos y económicos), apoyo la abolición de la propiedad intelectual.

Principales referencias:

¿De qué hablamos cuando hablamos de propiedad intelectual?

Leyendo un post de La pastilla roja me siento un poco defraudado. Un blog que es uno de mis referentes… y que en este caso es tan poco riguroso.

Lo principal que uno debe conocer cuando se enfrenta a su estudio, es que la propiedad intelectual es un mecanismo estatal que pretende incentivar la innovación y recompensar al creador. Nada más, pero tampoco nada menos. Y en eso se equivoca Sergio Montoro en este post. Él le otorga categoría de derecho natural. Y no. No es eso cierto. Dejémoslo claro.

La propiedad intelectual no forma parte del derecho natural ni mucho menos, sino que forma parte del derecho positivo. Es decir, es una medida puesta por el Estado en aras de mediar entre los intereses públicos (que existan más y mejores medicamentos, programas de software, cultura, …) y los privados (la justa remuneración de los creadores).

Pero “las relaciones jurídicas y sociales dan forma a lo posible hasta convertirlo en lo real“. Y ése es el centro del debate. ¿Son adecuadas las relaciones jurídicas heredadas del industrialismo para la era de la información?

Desde esta base es desde la que podemos empezar a discutir… ¿qué ocurriría si ese mecanismo ya no fuese válido? ¿qué si ya no sirviese para la labor para la que fue creado?

El debate serio que debemos tener es ése, y no otro cualquiera cuasi-religioso. Porque lo que está en discusión es un sistema de propiedad intelectual adecuado a las condiciones del siglo XXI, no al del XIX.

Es tan necesario como debe ser riguroso, porque no es trivial el resultado del debate ni el mundo que se configura en torno a él.

Informacionalismo como Sociedad Redistributiva

Siguiendo la metáfora de Sociedad Recíproca VS Sociedad Redistributiva, se puede argüir fácilmente que en la actualidad estamos en la segunda más que en la primera.

Las condiciones del informacionalismo de la sociedade red son enormemente concordantes con las enumeradas por Harris y que provocan los potlatch o “festines competitivos” en las sociedades redistributivas. Si recordamos las condiciones de partida de Harris vemos que:

  • no existen instituciones políticas formales capaces de integrar las aldeas independentes en una estrutura común: el potlatch aúna el esfuerzo productivo de poblaciones mayores que las que puede movilizar una única aldea.
  • un conjunto de aldeas tiene diferentes microhábitats: el potlatch actúa como compensador automático de las fluctuaciones anuales en la productividad debidas a las condiciones de pluviosidad, temperatura, etc.
  • todos tiene igual acceso a los medios de subsistencia: el potlatch sirve para impedir que la fuerza de trabajo retroceda a niveles de productividad que no ofrecen margen de seguridad en época de crisis (guerras, catástrofes naturales, …).
  • es posible aumentar la duración e intensidad del trabajo sin inflingir daños irreversibles a la capacidad de renovación del hábitat.

Así, vemos cómo las dos primeras condiciones nos hablan de la organización de la sociedad, de su interdependencia. Nos hablan de la globalización, que queda caracterizada a la perfección en esos términos. Es justo recordar aquí las palabras de Stiglitz para mostrar la inexistencia/ineficacia de instituciones políticas formales capaces de integrarnos en una única aldea global cohesionada:

Nunca fue mayor la necesidad de organizaciones internacionales como el FMI, el Banco Mundial y la Organización Mundial de Comercio, y rara vez la confianza en estas instituciones fue más baja.
[…]
La teoría económica no dice que todos ganarán con la globalización, sino solamente que las ganancias netas serán positivas, y que los ganadores, por ende, podrán compensar a los perdedores y aún así salir beneficiados.

Las dos últimas condiciones de Harris nos hablan del modelo de desarrollo, de la economía. Si asumimos la economía de la información como paradigma de nuestra sociedad, podemos observar cómo se cumplen también las anteriores condiciones a la perfección. Puesto que la información sigue la lógica da abundancia, es posible que todos tengan igual acceso a los medios de producción. Queda esta condición dibujada con la ya mítica frase de Bernard Shaw:

Si tienes una manzana y yo tengo otra, al intercambiarlas seguimos teniendo cada uno sólo una manzana. Sin embargo, si tienes una idea y yo otra, al intercambiarlas ambos tenemos dos ideas.

Permitiendo además este tipo de economía aumentar la duración e intensidad del trabajo sin inflingir daños al ecosistema.

En este punto es necesario decir que la situación actual es muy desigual, de hecho, existe un conflito que se conforma como el principal en nuestra época: la necesidad de que la información sea libre para que todos tegan acceso a los medios de produción.

Éste es el principal escollo para que la aldea global sea una sociedad redistributiva y no otra forma de imperialismo.

Potlatch, reputación y mumis

Como anunciaba al inicio, una de las intenciones de este blog es hablar de software… pero no sólo, ya que considero lo ocurrido en el mundo del software la avanzadilla de un cambio estructural mayor.
Para empezar a tratar el tema, hoy traduciré un texto que había publicado anteriormente, pero en otro blog. Y para entender lo que ocurre, es positivo analizar la situación con los ojos de un antropólogo.

Marvin Harris es la principal cabeza del materialismo cultural. Una rama antropológica que trata de explicar los fenómenos culturales (mitos, tabúes, …) desde una perspectiva material.

En Vacas, cerdos, guerras y brujas, durante el capítulo dedicado a El Potlatch, Harris nos ofrece una distinción entre las sociedades redistributivas y las recíprocas a través de la explicación del fenómeno potlatch.

Según él, las sociedades o sistemas económicos recíprocos son…

una forma de intercambio económico que se adapta principalmente a condiciones en las que la estimulación de un esfuerzo productivo extra intensivo tendría un efecto adverso para la supervivencia del grupo.

Estas condiciones están presentes entre algunos cazadores y recolectores como los esquimales, semai y bosquimanos, cuya supervivencia depende totalmente del vigor de las comunidades naturales de plantas y animales existenes en su hábitat.

Si los cazadores ponen en práctica de repente un esfuerzo concertado para capturar más animales y arrancar más plantas, corren el riesgo de deteriorar permanentemente el aprovisionamiento de caza en su territorio.

Por el contrario, las sociedades redistributivas…

eliminaron la dependecia primordial de la reciprocidad cuando fue posible aumentar la duración e intensidad del trabajo sin inflingir daños irreversibles a la capacidad de sustentación del hábitat.

Precisamente esto se logró cuando los animales y plantas domesticados sustituyeron a los recursos alimentarios naturales. En líneas generales, cuanto más trabajo se dedica a plantar y criar especies animales, mayor cantidad de alimentos se puede producir.

La única dificultad estriba en que la gente no trabaja habitualmente más que lo estrictamente necesario. La redistribución fue la respuesta a este problema.

En este contexto explica Harris el fenómeno potlatch o los festines competitivos que ciertas tribus practicaban:

Un consumo y despilfarro conspicuos que no encontraban parangón ni siquiera en la más despilfarradora de las modernas economías de consumo.

Hombres ambiciosos, sedientos de status competían entre sí por la aprobación social dando grandes festines. Los donantes rivales de los festines se juzgaban unos a otros por la cantidad de comida que eran capaces de suministrar, y un festín tenía éxito sólo si los huéspedes podían comer hasta quedarse estupefactos, salir tambaleándose de la casa, meter sus dedos en la garganta, vomitar y volver en busca de más comida.

Este fenómeno hizo pensar a muchos expertos que no se podían explicar los estilos de vida en términos de factores prácticos y mundanos (comida, sexo, energía, factores ambientales, …). Harris defiende, por el contrario, que sí es posible:

Si consideramos todas las aldeas kwakiutl como una sola unidad, el potlatch estimulaba el flujo incesante de prestigio y objetos de valor que circulaban en direcciones opuestas.

Para seguir diciendo…

En su núcleo fundamental el potlatch es un festín competitivo, un mecanismo casi universal para asegurar la producción y distribución de riqueza entre pueblos que no han desarrollado plenamente una clase dirigente.

Sintetizando…

En condiciones en las que todos tienen igual acceso a los medios de subsistencia, la donación de festines competitivos cumple la función práctica de impedir que la fuerza de trabajo retroceda a niveles de productividad que no ofrecen margen de seguridad en crisis como la guerra o la pérdida de cosechas.

Además puesto que no hay instituciones políticas formales capaces de integrar las aldeas independientes en una estructura económica común, la donación de festines competitivos crea una extensa red de expectativas económicas. Esto tiene como consecuencia aunar el esfuerzo productivo de poblaciones mayores que las que puede movilizar una aldea determinada.

Finalmente, la donación de festines competitivos actúa como un compensador automático de las fluctuaciones anuales en la productividad entre un conjunto de aldeas que ocupan diferentes microambientes: hábitats de la costa, de lagunas o de altiplanos. Automáticamente, los festines más importantes de un año dado tendrán como anfitriones a las aldeas que han gozado de las condiciones de pluviosidad, temperatura y humedad más favorables para la producción.

El potlatch es, por lo tanto, un mecanismo que tienen las sociedades redistributivas para asignar los recursos de los que disponen de la manera máis eficiente y segura.

En este contexto, son necesarios determinados agentes que estimulen y garanticen la generación de valor (productividad e innovación): los mumis.