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Bóvedas de acero

Estas navidades he leído mi primer libro de Asimov: Bóvedas de acero, la novela que inicia la Saga de los robots. Ha sido una lectura del tirón, de esas que te enganchan rápidamente. Me ahorraré el resumen, sólo decir que Asimov ha conseguido tejer una historia muy interesante, incluso para alguien del futuro, como yo. Pensad que es una novela escrita en 1954, en plena guerra fría, previa a la revolución de las computadores. Y más de 50 años después sigue teniendo cosas que decir.

Además de novela entretenida por policíaca, contiene varias ideas-fuerza que vale la pena resaltar:

  • El choque humano/robot:

Quizás por todo lo que rodea a las leyes de la robótica y Asimov, empecé la lectura con reservas, con pocas esperanzas de que me contaran nada nuevo. Y, sin embargo, me he encontrado un discurso muy elaborado, a la altura del mejor Ghost In The Shell: la introducción de robots en la Tierra como sustitutos de personas, está creando una gran masa social sin trabajo y, por supuesto, resentida, lo que crea un movimiento reaccionario. Éste es el núcleo de todo el desarrollo. Este conflicto no me pareció una situación muy lejana de la que se dió/está dando en el proceso de desindustrialización de nuestras sociedades hacia una informacional/de servicios: enormes bolsas de población que no consiguen reconvertirse (luego de años dedicados, por ejemplo, a los astilleros, la fabricación de coches o construcción) y ven cómo su nivel de vida se reduce, en algunos casos, hasta la mera subsistencia. O, en mucha menor medida y más directamente, por ejemplo, la sustitución de cajeros por máquinas de paga tú mismo en los supermercados.

  • Superpoblación y límites de crecimiento:

Las ciudades en la Tierra son grandes bóvedas de acero superpobladas y fuertemente dependientes de los recursos naturales. En este sentido, Asimov se adelanta un lustro al neo-malthusianismo del siglo XX planteando el problema en apenas unas líneas de diálogo entre el detective Elijah Baley y el Doctor Fastolfe:

En los tiempos primitivos, los centros individuales de población eran prácticamente autosostenibles, alimentándose del producto de las granjas adyacentes. Nada salvó un desastre inmediato, una inundación o una peste o una mala cosecha, podía dañarlos. Al crecer estos centros y mejorar la tecnología, los desastres localizados podian superarse acudiendo a la ayuda de centros distantes, pero al coste de hacer que áreas aún mayores fueran interdependientes. En tiempos medievales, las ciudades abiertas, incluso las mayores, podían subsistir con los depósitos de alimentos y con provisiones de emergencia de todo tipo durante al menos una semana. Cuando Nueva York se convirtió en Ciudad, podría haberse mantenido a sí misma durante un dia. Ahora no puede hacerlo ni durante una hora. Un desastre que podría ser incomodo hace diez mil años, meramente seguro hace mil, y grave hace cien, hoy sería mortal de necesidad.
Sin embargo, a diferencia de los neo-malthusianos, Asimov plantea una salida positiva, progresista: tecnología y nuevos enclaves de población más allá de lo conocido. Con ello, también aquí se adelanta (15 años!!) a lo que el antropólogo Marvin Harris llamaría luego materialismo cultural.
  • Colectivización y jerarquización:
Aunque no le di mucha importancia a lo largo de la novela, ahora me doy cuenta que la dicotomía Tierra/Mundos exteriores es también la dicotomía sociedades de escasez VS sociedades de abundancia. Y aunque, en esta novela, Asimov se queda en la crítica de la Tierra, también nos da unas pinceladas de la sociedad de la abundancia que plantea en los Mundos Exteriores: una sociedad redistributiva en términos de Harris. Por otro lado, la pintura de la Tierra como espacio de escasez que dibuja Asimov me parece brillante y descorazonadora (por realista): creación de núcleos de población hipereficientes en cuanto a consumo de recursos naturales (por concentrados); centralización de la sociedad (planificación, jerarquización y colectivización de las actividades económicas y culturales) con la pérdida de individualidad e iniciativa que eso conlleva: capa funcionarial dedicada a escalar en la jerarquía sin preocuparse por los problemas de la sociedad, ciudadanos pasivos, etc. Es tan brillante que, lo lees, y apenas te das cuenta de la enorme crítica que contiene. Quizás éste sea el aspecto donde más se puede observar la influencia de la época en que la novela fue escrita: 1954, en plena escalada de la guerra fría entre la propuesta capitalista de Estados Unidos y la comunista de los Estados Rusos.

En definitiva, una muy buena novela, que se deja leer fácilmente como novela policíaca y que plantea con sencillez temas complejos que nos afectan. Buena ciencia ficción para empezar el año!

Sight

Seguindo coa onda de BlackMirror: neste corto (8 minutos), onde unha parella queda para coñecerse e tomar unhas copas a tecnoloxía é algo máis que un accesorio. Recoméndovos paralo de vez en cando para ver as “aplicacións” que están usando.

Los desposeídos

La historia gira en torno a Shevek, un físico teórico de Anarres que viaja a Urras para completar su Teoría General del Tiempo. Es a través de ese viaje que Le Guin, nos presenta dos mundos muy diferentes: el anarquismo de Anarres frente al estatisto capitalista de Urras.

Me ha encantado. No en la medida en que me impactan los libros de Stephenson, que es como si me abriesen el cerebro en canal. No es un libro que hable de la superpoblación o la influencia de la tecnología en el desarrollo de las sociedades, no te ayuda a comprender el por qué las tecnologías de generación de energía distribuidas significan libertad individual. No. No es tampoco una apología del anarquismo pero sí una gran simulación: «Tiene que parecerse mucho a esto», pensé a medida que avanzaba. En el fondo es mucho más sencillo y sincero: habla de nuestro día a día, de las relaciones que tejemos con nuestros iguales. Le Guin retrata magistralmente cómo sería una sociedad autogestionada, sus problemas e incentivos. No es que viva yo en un mundo anarquista, pero sí (he) particip(ad)o en organizaciones autogestionadas, no jerárquicas, que generan espacios de relación similares. Con los límites necesarios, me siento identificado con la historia de Shevek.

A nivel literario me ha gustado el desarrollo de los personajes, muy natural y paulatino, con mucho sentido. Nada de licencias forzadas para que todo encaje en un final magistral. Tambien el modo en que la historia pivota en torno a 2 líneas temporales: los capítulos pares retratan la vida de Shevek en Anarres en un momento anterior a su viaje; los impares, en Urras. Se puede decir que, de todo el libro, lo que menos me ha gustado es el desarrollo de Urras; seguramente porque lo comparo con La Tierra, año 2012.

Sin duda un libro imprescindible para aquellos que les interese la autogestión y no tengan miedo a conocer sus límites y debilidades. En el fondo, es una utopía ambigua.

Black Mirror

Black Mirror. La serie de las navidades. Hace unos días leímos en 5ª temporada: «Son tres capítulos que juegan con la exageración y la provocación para retratar a una sociedad adormecida  y dominada por la tecnología.». Qué exageración, pensé. Pero ese aire ciberpunk me supera, y al par de días leí el artículo de Charlie Brooker presentándola: «the dark side of our gadget adiction». Y me convenció más. La descargamos. No cometáis el error de tardar tanto como nosotros. Si aún se estilan los propósitos de año nuevo, Black Mirror es el espejo donde tenemos que mirarnos. Porque, en el 2012, se necesitan de nuevo esfuerzos en favor de las libertades civiles en internet. La caballería e infantería se atisban ya en el horizonte.

GATTACA

Aunque este año pude disfrutar de pocas películas y casi ninguna novela, he descubierto joyitas que merecen ser destacadas y recomendadas para este 2012. Una de ellas es GATTACA, una historia que afronta la pregunta de ¿cuáles son los efectos sociales del determinismo genético? Porque

«If we can use genes to find out who’s biologically suited to specific tasks, and to calculate estimated life spans for every newborn, how would that reorganize our society? If, for example, we knew that the odds were against a given presidential candidate to survive a single term in office, would anyone vote for him or her? And, as British authorities have recently proposed, if we can identify the genes associated with criminal behavior, why not test every single child, and create a pre-emptive database of would-be offenders?»

La historia gira en torno a dos personajes principales: por un lado, Vincent (Ethan Hawke), clasificado como “no-válido” para ser astronauta, debido a que su registro genético dice que tiene las condiciones para un paro cardíaco muy joven; por el otro, Jerome (Jude Law), una estrella de la natación con un perfil genético immejorable que, al sufrir un accidente de coche, queda inválido.

A través de la relación de Vincent con su entorno, GATTACA reflexiona sobre la delgada línea que separa la terapia y el determinismo genético. Como cuando sus padres están pensando en tener un segundo hijo y el genetista les dice…

«We want to give your child the best possible start. Believe me, we have enough imperfection built in already. Your child doesn’t need any more additional burdens. Keep in mind, this child is still you. Simply, the best, of you. You could conceive naturally a thousand times and never get such a result.»

Y al tejer esas relaciones, los incentivos que ofrece la terapia genética construyen una sociedad cuyo principal valor es el determinismo genético. Sin duda una de las mejores películas que uno puede ver a lo largo de 2012. Altamente recomendable. Y recordad… «There is no gene for the Human Spirit».

Lovelace and Babagge VS The economy!

Just found this online-ongoing comic by Sidney Padua created to the Ada Lovelace day in 2009. She depicts a steampunk alternative past where Charles Babagge and Ada Lovelace got to build the difference engine … to fight crime!! LOL. Here the chapters. Don’t miss this one: Lovelace and Babagge VS The economy, where they fight against the economic crisis of 1837, which has uncanny similarities to ours.

Novelas para reflexionar sobre los límites del capitalismo

Que soy un eclético no lo oculto. Pero es que me encanta poder encontrar razonamientos complejos a través de historias. A través de lo popular (lo pulpsi viene de la literatura, o lo pop si de la música), de las historias construimos nuestros sueños y nuestros miedos. ¿Por qué tendríamos que olvidarnos de narrar cuando hablamos de negocios o de política? De hecho en eso consisten tanto uno como otro: contar historias, construir sentido .. y ejecutarlo, claro ;)

Lo que ahora listo son un par de novelitas con las que he disfrutado muchísimo. Ambas son una gozada. De lectura obligada para antiglobis y neocons.

  • Leyes de mercado, de Richard Morgan.

Es la historia de Chris Faulkner: un joven ejecutivo recién llegado a una gran multinacional. Se gana la vida invirtiendo en conflictos (“que vivan las guerras pequeñas” es el slógan de su sección): vendiendo armas/tecnología/etc a unos o a otros según sea mejor para la cuenta de resultados de su empresa.

A lo largo del libro Chris oscila los 2 polos que lo definen: su mujer, Carla (cuyo padre es escritor anti-sistema y con tendencia socialista) y su compañero de trabajo Mike (un ejecutivo agresivo y totalmente convencido de que la única manera de funcionar es el sistema que se dibuja en el libro).

  • Jennifer Gobierno, de Max Barry.

El argumento principal reside en la campaña de márketing del último producto estrella de Nike.  Dos ejecutivos de la empresa -buenos conocedores de la ley de oferta y demanda- sacan al mercado existencias limitadas de sus zapatillas y contratan a francotiradores para que maten a los primeros compradores: “eso generará expectación sobre el producto”, dicen.

A partir de aquí, una policía a sueldo del gobierno investigará el caso con los pocos recursos de los que dispone la policía (que “no actúa si no hay un presupuesto y un cliente que lo pague”).