The making of Prince Of Persia

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Me he pasado las navidades a finales de los 80, sumergiéndome en el mundo de Jordan Mechner, a través del diario cómo se hizo Prince of Persia.

Escrito en formato diario, resume 2 etapas vitales claramente diferenciadas: en la primera (mayo 1985 – octubre 1989), nos descubre al solo-programmer que fue Jordan en el desarrollo de POP – programador, diseñador de la historia, director artístico, comercial, etc. A lo largo de los capítulos, vemos cómo la idea inicial madura hasta que el juego está acabado: desde el uso de las técnicas rotoscópicas para dotar de vida a los personajes a las ideas que hacen que un juego funcione. Pero también nos acerca a los altibajos emocionales de un trabajo a lo cowboy: depresiones creativas, presiones por los tiempos de entrega, cómo el entorno afecta a su productividad como programador, etc.

La segunda (octubre 1989 – enero 1993), se centra en su evolución hacia director creativo de videojuegos culminando con la creación de Smoking Car Productions, la compañía con la que creó The Last express. En esta etapa, sus diarios reflejan un cambio de actividad importante: la programación del videojuego pasa a ser secundaria y priman las actividades de comercialización (gestión de los ports a otras máquinas del juego y licencias), las relaciones que teje con las personas, su carrera cinematográfica, etc.

Habiendo leído otros libros de programadores en formato entrevista, he disfrutado mucho del formato diario personal: aunque es un poco deslabazado y al principio quizá cueste un poco más descubrir al programador que hay detrás de él, es mucho más natural y divertido.

Lectura altamente recomendable. Y si, además deseáis leer el código fuente del juego, está disponible en github! Aunque teniendo en cuenta que está escrito en lenguaje ensamblador para el Apple-II, quizás disfrutéis más de un Code Review con algunas ideas clave del juego.

La banalidad del mal

hannah_arendt_ap_imgHannah Arendt, la biopic magníficamente interpretada por Barbara Sukowa, me hace descubrir el reportaje que escribió para The New Yorker sobre el juicio a Adolf Eichmann en Jerusalén.

Una de las ideas clave del reportaje es lo que dió en llamar La banalidad del mal. Para Arendt, Eichman es culpable de ser thoughtfulness: de negarse a pensar y emitir juicio sobre lo que está haciendo, él sólo recibe y ejecuta órdenes. Caracterizando a Eichmann como un funcionario eficiente, no como un ser guiado por el odio, hace un alegato sobre el mal como la dejadez de nuestra principal función como seres humanos: el pensamiento. Si bien existe un mal puro, que disfruta y se regocija de sus acciones, Arendt proclama que es el otro mal, el mal pequeño, la pasividad que soporta al totalitarismo, la negación del pensamiento nuestro mayor peligro como especie.

Esta idea básica (que me entretengo elucubrando que ya estaba en Brecht y de él se transmite a Heideger, y de éste finalmente a Arendt que le da nombre) me devuelve a la mente Home sen nome, de Suso de Toro. Y pienso que hay una fina línea que conecta ambos. Aunque en el libro de Suso, el protagonista sea un ser movido por el odio, de lo que trata es de reconocer el rol que tuvo en nuestra guerra civil el clima de tensión previa, la irresponsabilidad de unos pocos y la pasividad de muchos.

Cómo perdimos el mundo

Cómo perdimos el mundo es la historia del verano. Si os interesa la descomposición que nos rodea y los posibles actores emergentes de todo este proceso, os invito a que, enchuféis este cuentito a vuestros RSS. No os perdáis los comentarios. Para los que no podemos disfrutarlos de cerca, es la alternativa virtual a un domingo de churrasco y cafés largos con los indianos. Brillante mapeo. Y entretenido. Estoy disfrutando como un enano!

Maverick, de Ricardo Semler

maverickMaverick es un repaso por las vicisitudes que Semco ha pasado desde que Ricardo Semler tomó las riendas de la empresa en 1980 hasta 1995, momento de publicación de libro y cuando ya era uno de los mayores ejemplos internacionales de democracia empresarial.

Probablemente en Managing without managers [PDF], artículo publicado en 1989 en la HBR, se destilen los principios básicos de la gestión en SEMCO. Y en Leading by omission, vemos un Semler cómodo en la platea. Si te han gustado ambos pero te has quedado con ganas de más, deberías leer este libro. Cada capítulo es una historia que, de algún modo, representa el nacimiento de la nueva SEMCO. No faltan momentos tensos: huelgas, despidos, corrupción, etc a los que toda empresa se enfrenta. Y esa narrativa de cuento, de historia, que destila todo el libro es lo que le da valor por encima de cualquier paper.

Bóvedas de acero

Estas navidades he leído mi primer libro de Asimov: Bóvedas de acero, la novela que inicia la Saga de los robots. Ha sido una lectura del tirón, de esas que te enganchan rápidamente. Me ahorraré el resumen, sólo decir que Asimov ha conseguido tejer una historia muy interesante, incluso para alguien del futuro, como yo. Pensad que es una novela escrita en 1954, en plena guerra fría, previa a la revolución de las computadores. Y más de 50 años después sigue teniendo cosas que decir.

Además de novela entretenida por policíaca, contiene varias ideas-fuerza que vale la pena resaltar:

  • El choque humano/robot:

Quizás por todo lo que rodea a las leyes de la robótica y Asimov, empecé la lectura con reservas, con pocas esperanzas de que me contaran nada nuevo. Y, sin embargo, me he encontrado un discurso muy elaborado, a la altura del mejor Ghost In The Shell: la introducción de robots en la Tierra como sustitutos de personas, está creando una gran masa social sin trabajo y, por supuesto, resentida, lo que crea un movimiento reaccionario. Éste es el núcleo de todo el desarrollo. Este conflicto no me pareció una situación muy lejana de la que se dió/está dando en el proceso de desindustrialización de nuestras sociedades hacia una informacional/de servicios: enormes bolsas de población que no consiguen reconvertirse (luego de años dedicados, por ejemplo, a los astilleros, la fabricación de coches o construcción) y ven cómo su nivel de vida se reduce, en algunos casos, hasta la mera subsistencia. O, en mucha menor medida y más directamente, por ejemplo, la sustitución de cajeros por máquinas de paga tú mismo en los supermercados.

  • Superpoblación y límites de crecimiento:

Las ciudades en la Tierra son grandes bóvedas de acero superpobladas y fuertemente dependientes de los recursos naturales. En este sentido, Asimov se adelanta un lustro al neo-malthusianismo del siglo XX planteando el problema en apenas unas líneas de diálogo entre el detective Elijah Baley y el Doctor Fastolfe:

En los tiempos primitivos, los centros individuales de población eran prácticamente autosostenibles, alimentándose del producto de las granjas adyacentes. Nada salvó un desastre inmediato, una inundación o una peste o una mala cosecha, podía dañarlos. Al crecer estos centros y mejorar la tecnología, los desastres localizados podian superarse acudiendo a la ayuda de centros distantes, pero al coste de hacer que áreas aún mayores fueran interdependientes. En tiempos medievales, las ciudades abiertas, incluso las mayores, podían subsistir con los depósitos de alimentos y con provisiones de emergencia de todo tipo durante al menos una semana. Cuando Nueva York se convirtió en Ciudad, podría haberse mantenido a sí misma durante un dia. Ahora no puede hacerlo ni durante una hora. Un desastre que podría ser incomodo hace diez mil años, meramente seguro hace mil, y grave hace cien, hoy sería mortal de necesidad.
Sin embargo, a diferencia de los neo-malthusianos, Asimov plantea una salida positiva, progresista: tecnología y nuevos enclaves de población más allá de lo conocido. Con ello, también aquí se adelanta (15 años!!) a lo que el antropólogo Marvin Harris llamaría luego materialismo cultural.
  • Colectivización y jerarquización:
Aunque no le di mucha importancia a lo largo de la novela, ahora me doy cuenta que la dicotomía Tierra/Mundos exteriores es también la dicotomía sociedades de escasez VS sociedades de abundancia. Y aunque, en esta novela, Asimov se queda en la crítica de la Tierra, también nos da unas pinceladas de la sociedad de la abundancia que plantea en los Mundos Exteriores: una sociedad redistributiva en términos de Harris. Por otro lado, la pintura de la Tierra como espacio de escasez que dibuja Asimov me parece brillante y descorazonadora (por realista): creación de núcleos de población hipereficientes en cuanto a consumo de recursos naturales (por concentrados); centralización de la sociedad (planificación, jerarquización y colectivización de las actividades económicas y culturales) con la pérdida de individualidad e iniciativa que eso conlleva: capa funcionarial dedicada a escalar en la jerarquía sin preocuparse por los problemas de la sociedad, ciudadanos pasivos, etc. Es tan brillante que, lo lees, y apenas te das cuenta de la enorme crítica que contiene. Quizás éste sea el aspecto donde más se puede observar la influencia de la época en que la novela fue escrita: 1954, en plena escalada de la guerra fría entre la propuesta capitalista de Estados Unidos y la comunista de los Estados Rusos.

En definitiva, una muy buena novela, que se deja leer fácilmente como novela policíaca y que plantea con sencillez temas complejos que nos afectan. Buena ciencia ficción para empezar el año!

Sight

Seguindo coa onda de BlackMirror: neste corto (8 minutos), onde unha parella queda para coñecerse e tomar unhas copas a tecnoloxía é algo máis que un accesorio. Recoméndovos paralo de vez en cando para ver as “aplicacións” que están usando.

De la educación, por Salman Khan

En este blog han estado Ken Robinson e Isaac Asimov hablando de la problemática de un sistema educativo diseñado para la era industrial y la educación a la carta, respectivamente. Hoy tiene la palabra Salman Khan, que nos explica su experiencia con la Khan Academy y el uso de tecnología en la clase: Let’s use video to reinvent education.

En palabras de Fran:

«Khan Academy es lo más cercano hasta el momento al sueño de Asimov sobre la educación moderna, y nos sitúa relativamente cerca del Manual ilustrado para jovencitas

Dentro video!

Los desposeídos

DispossessedLa historia gira en torno a Shevek, un físico teórico de Anarres que viaja a Urras para completar su Teoría General del Tiempo. Es a través de ese viaje que Le Guin, nos presenta dos mundos muy diferentes: el anarquismo de Anarres frente al estatisto capitalista de Urras.

Me ha encantado. No en la medida en que me impactan los libros de Stephenson, que es como si me abriesen el cerebro en canal. No es un libro que hable de la superpoblación o la influencia de la tecnología en el desarrollo de las sociedades, no te ayuda a comprender el por qué las tecnologías de generación de energía distribuidas significan libertad individual. No. No es tampoco una apología del anarquismo pero sí una gran simulación: «Tiene que parecerse mucho a esto», pensé a medida que avanzaba. En el fondo es mucho más sencillo y sincero: habla de nuestro día a día, de las relaciones que tejemos con nuestros iguales. Le Guin retrata magistralmente cómo sería una sociedad autogestionada, sus problemas e incentivos. No es que viva yo en un mundo anarquista, pero sí he participado en organizaciones autogestionadas no jerárquicas, que generan espacios de relación similares. Me parece que la novela refleja muy bien el día a día de este tipo de entornos, pero también dos de sus problemas principales: el de la representación (el poder y capacidad de filtro que obtienen los representantes de la organización hacia el exterior) y el de la conservación (a base de rutinas crear una cultura que suprima cualquier intento de modificarla, limitando que se acepten innovaciones y, por tanto, firmar su acta de defunción).

A nivel literario me ha gustado el desarrollo de los personajes, muy natural y paulatino, con mucho sentido. Nada de licencias forzadas para que todo encaje en un final magistral. Tambien el modo en que la historia pivota en torno a 2 líneas temporales: los capítulos pares retratan la vida de Shevek en Anarres en un momento anterior a su viaje; los impares, en Urras. Se puede decir que, de todo el libro, lo que menos me ha gustado es el desarrollo de Urras; seguramente porque lo comparo con La Tierra, año 2012.

Sin duda un libro imprescindible para aquellos que les interese la autogestión y no tengan miedo a conocer sus límites y debilidades. En el fondo, es una utopía ambigua.